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sábado, diciembre 7, 2019
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    De las Américas, una vecinal en permanente transformación

    Inmersa en una zona en constante crecimiento, la vecinal de las Américas afronta desafíos de siempre (provisión de agua, servicio cloacal, desmalezado, recolección de residuos, iluminación) junto a otros que genera la autovía con Oro Verde, sobre todo en lo vinculado a la seguridad para los peatones.

     

    Valeria Robin | coordinacion@eldiario.com.ar

    La conversión en autovía del acceso sur, ha significado un avance notable para algunas barriadas, una de ellas es la que tiene como jurisdicción a la vecinal de Las Américas. La mejora de la infraestructura vial es prometedora en muchos sentidos, pero también genera nuevos riesgos que se agregan a problemáticas históricas de ese sector de la ciudad.

    No hay por qué saber que la vecinal de Las Américas es una de las más grandes de la ciudad. Según el estatuto de la entidad, abarca aproximadamente el área comprendida por Jorge Newbery, Juan Garrigó, Avda. Francisco Ramírez y el Arroyo Los Berros hasta Avda. de las Américas.

    Hay otra situación que merece ser destacada, y es que la disposición espacial de la trama urbana en casi toda la jurisdicción no está conformada por manzanas sino por concesiones. Es decir que en muchos casos las cuadras no son de 100 metros sino de 400, por lo menos hasta que el loteo derive en un amanzanamiento. Este dato da la pauta de que es un sector en crecimiento.

    Marcelo Ruggeri es un vecino destacado que presidió durante años la comisión vecinal, de manera que ante la reciente renovación de autoridades, la entrevista con EL DIARIO sirvió de balance de lo realizado y lo pendiente.

    “Desde el punto de vista social, la vecinal es homogénea. No tenemos sectores con carencias fundamentales, ni asentamientos en los límites. Sí los tenemos cercanos, por ejemplo, en la zona que abarca Moisés Lebensohn y Juan. B. Justo, hasta Ricardo Balbín. En toda esa zona hay asentamientos y merenderos, con los que colaboramos aunque estén fuera de nuestra jurisdicción. La mayoría de las personas que viven en la vecinal son trabajadoras y profesionales. Es cierto que aún quedan algunas casas que fueron de fin de semana hace unos años, pero hoy en día la mayoría son residencias familiares. Entre los esfuerzos individuales y los planes de vivienda se fue conformando lo que hoy es la realidad del barrio”.

     

    REPASO

    Ante una consulta sobre las demandas, el dirigente se enfocó en una de ellas.  “La mayoría de las arterias de nuestra vecinal son de tierra o de algún mejorado que en algún momento se colocó y hoy por hoy está dañado. Además, hay una notoria presencia de brosa”. Como se sabe, este material permite que se circule sin demasiada dificultad en los días de lluvia pero conspira contra la limpieza exterior e interior de las viviendas y además genera problemas en las vías respiratorias.

    Según Ruggeri, “a esto se suma que pasa el transporte pesado por la zona oeste (que viene de las canteras que están contra la zona más cercana al río), lo que hace que las calles se rompan de manera acelerada”.

    Los aspectos sanitarios también fueron abordados por el vecinalista, quien explicó que el hecho de que la vecinal esté ubicada topográficamente en una zona alta, genera un problema extra: de hecho, es de las que más sufre las consecuencias cuando hay cortes de agua. De hecho, toda esa barriada tiene una cota superior a la de la planta de agua de calle Ramírez.  “Es aquí el primer lugar donde se corta el agua y el último en recuperarla”, indicó, y luego añadió que “gran parte de la vecinal no tiene cloacas”, y que la demora podría tener que ver con el hecho de que los terrenos altos obligan a pensar en una instalación especial. Este detalle, naturalmente, encarece la inversión necesaria. “Todavía no se ha hecho porque es una obra muy cara, comprende a muchos barrios de la zona y pasa por varias vecinales. Hasta que no se concrete ese ambicioso proyecto no vamos a tener cloacas en gran parte de la vecinal”, estimó.

    Otro aspecto clave que abordó el entrevistado es la gestión de los residuos.  “Se han colocado pocos contenedores en relación a la extensión de la vecinal. En la mayoría de las calles no hay ninguno porque nunca llegaron, o bien porque los han roto o quemado”, observó, y luego especificó que “en algunos sectores, el sistema de recolección se realiza a la vieja usanza: pasa un empleado municipal, baja de los canastos las bolsas de basura, las amontona en un lugar (por lo general en una esquina), y luego junta las bolsas de basura a la par del camión recolector”.

    ÁREAS DE RECREACIÓN

    Ruggeri se dedicó más tarde al problema de la iluminación pública. En este aspecto la obra de la autovía también ha favorecido a la vecinal. “Desde la avenida Francisco Ramírez hasta el límite con Oro Verde, la iluminación led hace que parezca que es de día durante la noche”, comentó, no sin señalar que “en el resto de las calles hay poca iluminación porque la luminaria es vieja, y de color amarillo”. En tanto, reparó en que “caminar por nuestra vecinal de noche, es caminar en la oscuridad total, lo que acarrea otro problema que es el de la inseguridad”. El dirigente, no obstante, rescató la actitud de los empleados municipales al considerar que la falencia señalada en buena medida se debe a la falta de materiales en cantidades suficientes.

    “Por ser una zona en donde antiguamente había muchas quintas y espacios que se usaban para sembrar y fabricar ladrillos, aún hay terrenos abandonados, llenos de maleza. Naturalmente, en esas zonas no hay veredas”, comentó en otro momento. El entrevistado entendió conveniente consignar allí mismo que “la cantidad de espacios verdes que tenemos no es proporcional a la extensión de los loteos. Es una cuenta pendiente la incorporación de más plazas en la vecinal; lo que implicaría una inversión para equiparlas con juegos y la forestación necesaria”. En ese sentido, apuntó que “según un relevamiento que hicimos hay unos diez espacios verdes en total, que fueron surgiendo a medida que se formaron los loteos. De esta decena de áreas, la tercera parte cuenta con parte del equipamiento; los demás son terrenos baldíos donde algún vecino planta algún arbolito y lo cuida por su cuenta”. En ese sentido, Ruggeri señaló que “no hay una planificación por parte del municipio para que esos espacios verdes se transformen en las plazas que necesitan los vecinos, así como tampoco se advierte una planificación respecto a las veredas. En la mayoría de los barrios que están alejados del centro las calles no tienen veredas”, puntualizó.

    Red de gas

     Entre las cuentas pendientes aparece la de mejorar el servicio de gas natural que, en muchos lugares, se hizo a través de obras promovidas y financiadas por los vecinos. “En su momento, el barrio contrató empresas privadas, y de esa manera parte de la vecinal pudo acceder al servicio”, pero lo cierto es que “ha habido un montón de loteos nuevos que están en crecimiento, y por lo tanto no tienen aún el servicio de gas natural, como sucede en el kilómetro 5 y medio en el barrio Los Cedros, que ha crecido muchísimo. Hay muchos loteos nuevos que tienen esta carencia, como es el caso del que está sobre calle Crisólogo Larralde”.

     

    Nueva Comisión

    Desde el miércoles 16 de octubre, la Comunidad Vecinal de las Américas tiene nueva Comisión Directiva, producto de una dinámica habitual en las instituciones de la ciudad. En lugar de Marcelo Ruggeri, preside la vecinal Pablo Tobare, acompañado por Hugo Cepellotti (vicepresidente), Ariel Weinzettel (secretario), Graciela Alarcón (prosecretario) y Adelia Rivas (tesorera).

     

     

     

     

     

     

     

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