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viernes, noviembre 22, 2019
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    Rechazaron un abreviado porque la Fiscalía caratuló mal la causa

    El juez Alejandro Cánepa resolvió no hacer lugar al acuerdo de juicio abreviado que le presentaron el martes 8, Fiscalía y la defensa de Facundo José Siegfried, imputado por el crimen de Alejandra Silva, alias Rucu. El juez entendió que debe ser juzgado por el delito de Femicidio, que prevé pena de prisión perpetua, y no Homicidio simple, como caratularon la causa los fiscales Pablo Zoff y Gonzalo Badano.

     

    Redacción El Diario | Néstor Belini

     

    El martes 8 de octubre el juez del Tribunal de Juicio y Apelaciones, Alejandro Cánepa, dejó en claro sus dudas respecto de los fundamentos que se dejaron asentados en el acuerdo de juicio abreviado que le presentaron los fiscales Pablo Zoff y Gonzalo Badano, y los defensores del imputado Facundo José Siegfried, Joaquín Pérez y Héctor Toloy, con el acompañamiento del querellante Javier Aiani.

    Al juez, a juzgar por las precisiones que les requirió a los representantes del Ministerio Público Fiscal (MPF), no lo convencieron los argumentos para dirimir el gravísimo caso bajo la calificación legal de Homicidio simple, y cerrar la causa con un acuerdo de pena de 18 años de prisión.

     

    Motivos

    En la audiencia de juicio abreviado, Cánepa se mostró interesado en los motivos del cambio de calificación que se asignó al violento crimen. El dato no era menor puesto que Siegfried comenzó a ser investigado por el delito de Homicidio agravado por  el vínculo, que prevé la pena única de prisión perpetua, pero durante las negociaciones los fiscales accedieron a recalificar la causa a Homicidio simple, acordando la pena de 18 años de cárcel.

    La figura de femicidio sobrevoló toda la Investigación Penal Preparatoria (IPP) sin que se consolidara. Hasta ayer, cuando el magistrado resolvió que Siegfried debe ir a juicio por el crimen de Alejandra Silvia, alias Rucu, de 30 años y madre de dos niñas, por violencia de género, ser juzgado por el delito de homicidio agravado por el vínculo y enfrentar una posible pena de prisión perpetua. El juez sostuvo que el acuerdo “contiene una motivación que no se condice con la prueba recolectada en la investigación”. La defensa recurrirá en Casación el rechazo del acuerdo.

     

    Insalvable

    Cánepa sostuvo que del análisis de las evidencias, presentadas y acordadas por las partes como prueba del acuerdo, se advierte una discrepancia insalvable en la motivación del encuadre jurídico de Homicidio simple propuesto por las partes. En este sentido, entendió que debió propugnarse la de homicidio agravado considerando que Siegfried tenía una relación de pareja preexistente, y mediando violencia de género, con la víctima. En la audiencia del martes 8, Cánepa insistió en las medidas que Fiscalía desplegó para acreditar aquel extremo, vital para definir la calificación legal, recibiendo respuestas que no lo convencieron.

     

    Existencia

    En sentido contrario a lo sostenido por los fiscales, el magistrado entendió que “una relación de pareja anterior al hecho supone que la interrelación de sus integrantes exista, o haya existido, una cierta intimidad generadora de confianza en la medida en que se pueden convertir o se pueden conocer diversos aspectos de la vida cotidiana de cada uno, circunstancias tales como los sitios frecuentados, el lugar de trabajo, los hábitos y costumbres, entre otros aspectos”.

    Así, sostuvo que “en definitiva ese conocimiento de la persona con quien se tiene o tuvo una relación de pareja, basado justamente en la confianza que el vínculo de intimidad e interrelación generó es lo que puede proporcionar al autor al momento del hecho, cierta ventaja para alcanzar una más eficiente comisión del comportamiento prohibido por la norma, y de ese modo incrementar su disvalor”.

     

    Testigos

    Cánepa sostuvo que “existen once testigos que de manera directa o indirecta pueden acreditar la relación en cuestión por lo que es indudable que la unión trascendía la esfera íntima al ser demostrado que era conocida por tercero incluso ajenos a los entornos familiares e íntimos de los involucrados”.

    Silva fue asesinada el 25 de septiembre de 2018 en un confuso incidente cuando estaba con los hermanos Martín y Facundo José Siegfried. En ese momento, los hermanos se encontraban cumpliendo un arresto domiciliario por una causa por narcomenudeo.

    Los tres estaban en una casa ubicada en calle Dugraty, en barrio El Morro, cuando Silva recibió un disparo de arma calibre 11.25 en la cabeza que le ocasionó la muerte por pérdida de masa encefálica.

     

    “Lazos volátiles”

    Los fiscales, cada uno a su turno, en la audiencia del martes 8 explicaron que no pudieron acreditar que Silva y Siegfried mantuvieran una relación estable y por un cierto período de tiempo, atribuyéndolo a lo que consideraron como “lazos volátiles”, “precariedad de los vínculos” que se desarrollaban en el contexto de un “grupo de personas que se dedicaban a la venta de estupefacientes”, con “consumo abusivo de estupefacientes”, en el que también participó el hermano del imputado, Martín Siegfried, que estuvo implicado en el comienzo de la investigación y luego quedó desvinculado.

    Los fiscales también resaltaron que Silva adolecía de lo que calificaron como “nula estabilidad habitacional”. Esto, según desarrollaron en los argumentos del cambio de calificación legal, les impidió “saber con quién vivía y con quién no”, añadiendo que se pudo determinar que la joven frecuentaba viviendas en barrio Lomas del Mirador, La Milagrosa y El Morro, donde se desarrollaban relaciones en “contextos de mucha violencia”.

    En la audiencia de juicio abreviado, el juez Cánepa se mostró interesado en los motivos del cambio de calificación que se asignó al violento crimen.

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