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    Negaron contacto con un detenido los policías acusados de golpearlo

    Hoy a partir de las 9 se realizarán los alegatos.

     

    Los dos efectivos de la Policía de Entre Ríos imputados de los delitos de vejámenes y apremios ilegales negaron los cargos. Uno dijo que sólo vio al detenido cuando le tomó los datos en la comisaría de Oro Verde, para asentarlos en el libro de guardia. El otro, que sólo lo vio cuando llegó a la dependencia desde el lugar de la detención, en Paraná. Incluso añadió que llegó allí cuando ya estaba esposado y tendido en el piso, boca abajo.

    Redacción El Diario | coordinacion@eldiario.com.ar

    Miguel Ángel Delgado, de 31 años, dijo ayer ante el juez Alejandro Cánepa que “el único contacto que tuve con el detenido fue cuando le tomé los datos para asentarlos en el libro de guardia”. Minutos después, Eduardo Darío Rodríguez, de 47 años, sostuvo que “contacto con el detenido no tuve, cuando llegué ya estaba esposado, boca abajo”.

    El “detenido” es Ezequiel Ramón Rodríguez. Delgado y Rodríguez están imputados de los delitos de Vejaciones y Apremios ilegales en perjuicio de Ezequiel Rodríguez.

    El hecho ocurrió el 22 de abril de 2014 y tuvo, según la imputación, dos escenarios: el lugar de la detención, donde el remis que conducía fue rodeado por móviles policiales, en calle Hernandarias, entre Mihura, Las Azaleas y Las Fresias, en barrio Los Paraísos, en Paraná; y la comisaría de Oro Verde, donde fue trasladado desde Paraná.

    El detenido Rodríguez es denunciante en esta audiencia, pero está como imputado en otra causa que se sustancia por su presunta participación en la banda que perpetró un asalto en un local comercial de Oro Verde el día que fue detenido tras una cinematográfica persecución que comenzó en Oro Verde y terminó en Paraná.

    En este juicio Rodríguez negó conocer a las personas que tomó como pasajeros en San Benito y le pidieron que los llevara a Oro Verde. También dijo desconocer qué hicieron aquellos cuando descendieron del remis en la Ciudad Universitaria. Lo cierto es que fue detenido cuando huyó de allí con los tres “pasajeros”, no obstante asegurar que lo hizo porque “le pusieron un fierro en las costillas”.

    Delgado sostuvo que el día que llevaron a Rodríguez a la dependencia, él estaba de civil porque estaba bajo supervisión de junta médica puesto que tenía alojado una bala en la columna, lo que le impedía cumplir funciones en la calle.

    Delgado sostuvo que los responsables de resguardar al detenido eran los funcionarios que llevaron adelante la detención, añadiendo que en este caso eran los efectivos de la División 911. Asimismo agregó que las comisarías de la jurisdicción donde ocurre un delito sólo “hacen las actuaciones, la integridad física del detenido corresponde al que lo detiene. Si lo detiene fulanito se hace cargo fulanito” insistió.

    El policía Rodríguez dijo que llegó al lugar de detención en el móvil 821 de la comisaría. Iba como chofer, junto al oficial a cargo de la dependencia. Sostuvo que se quedó en “la zona donde dejé el móvil” y luego de estar un tiempo que no pudo precisar, recordó que volvió a Oro Verde, al local donde ocurrió el asalto.

    Antes de las indagatorias de los dos imputados, declararon tres policías y un civil. Los efectivos relataron cómo fue la persecución del remis. Todos coincidieron en que el auto iba rápido, que en un momento le perdieron el rastro porque los “tapó en tierra” en una calle, que lo volvieron a ver cuando transitaban por una arteria paralela a la que iban ellos, y que los ocupantes del remis se iban bajando de a uno con el auto en marcha. Dos fueron detenidos por las modulaciones que realizaban los móviles que participaron de la persecución.

    Dudas

    El testigo civil dejó algunas dudas en su declaración puesto que ayer tuvo contradicciones con la que brindó durante la instrucción de la causa. En este sentido, fue dubitativo a la hora de sostener que vio a un efectivo golpear a Rodríguez.

    Incluso se advirtió que intentó minimizar el hecho aludiendo a que los golpes ocurrieron cuando el detenido se quería poner de pie, y cesaron cuando se quedó quieto. No obstante, ante preguntas de la fiscal, reconoció que le pegaron patadas y le pusieron un pie en la cabeza.

     

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