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martes, octubre 22, 2019
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    Juzgan a dos policías por golpear a un remisero en confuso incidente

    Los golpes y vejaciones que se imputan a los dos uniformados ocurrieron en 2014 en Paraná. Fue tras la detención del denunciante que había llevado a tres pasajeros a Oro Verde, donde habrían intentado perpetrar un asalto. En la persecución, el remis fue detenido en barrio Los Paraísos, donde el remisero recibió golpes, que se habrían repetido en la comisaría de Oro Verde.

     

    Redacción El Diario | coordinacion@eldiario.com.ar

     

    Ezequiel Ramón Rodríguez contó este miércoles su versión de los hechos que derivaron en su denuncia contra dos efectivos de la Policía de Entre Ríos, que son juzgados por los presuntos delitos de Apremios ilegales y Vejaciones.

    El testigo víctima relató que fue golpeado en dos sitios el 22 de abril de 2014. El primero, en el lugar donde el remis que conducía fue detenido tras una persecución desde Oro Verde hasta calles, Hernandarías, entre Mihura, Las Azaleas y Las Fresias, en barrio Los Paraísos, en Paraná.

    El segundo, en la comisaría de Oro Verde, donde fue trasladado luego de la aprehensión. Los imputados son Miguel Ángel Delgado, de 31 años, que es defendido por Carlos Albornoz; y Eduardo Darío Rodríguez, de 47 años, que es representado por Eduardo Gerard. La acusación pública es responsabilidad de la fiscal coordinadora Matilde Federik, mientras que la querella está en manos de Ignacio Díaz. Preside la audiencia, el juez Alejandro Cánepa.

     

    Recorrido

    Rodríguez relató que el 22 de abril de 2014 tomó pasaje en calle Nogoyá y Avellaneda, en San Benito. Allí subieron, tras solicitar móvil por teléfono, tres hombres que se sentaron en el asiento trasero del Renault Clio que manejaba aquel día. Los pasajeros le pidieron que los llevara hasta Oro Verde y que los esperara. En una esquina de aquella localidad, según indicó se trataría de la calle principal que corre paralela a la ruta 11, descendieron los tres.

    Rodríguez sostuvo que vio un patrullero que de frente se acercaba en su dirección, circunstancia en que los pasajeros vuelven al remis y se vuelve a ubicar en el asiento trasero, cuando le apuntaron “en la cintura con un fierro” y le exigieron que saliera de allí.

    El testigo sostuvo que no supo qué hicieron los pasajeros en Oro Verde, pero en los Tribunales de Paraná es investigado por su presunta participación en un intento de asalto a un local comercial en Oro Verde, en el que comparte suerte procesal con dos de los pasajeros que trasladó aquel 22 de abril de 2014. Fuentes judiciales indicaron que está imputado por el delito de Robo agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa, donde también es representado por Díaz.

    Uno a uno

    Rodríguez sostuvo que los pasajeros le exigieron que los llevara por distintas calles de Paraná, trayecto en el que “se fueron bajando de a uno con el auto en movimiento”, hasta llegar a barrio Los Paraísos, donde se detuvo tras escuchas dos detonaciones.

    Según recordó, se bajó del auto, se puso de rodillas con las manos detrás y comenzó a recibir patadas y golpes de puño “por todos lados”; también señaló que “nunca vi tantos policías en mi vida”. El testigo expresó que los golpes se repitieron en la comisaría de Oro Verde, donde le habrían pegado con un “palo en la espalda, en la planta de los pies”, golpe de puño en el rostro, patadas en los testículos y le doblaron los dedos de las manos. También dijo que le decían “rata, basura” y que “confesara que era cómplice de la gente que llevaba atrás, querían que me declarara culpable”.

    El testigo recordó que cuando estuvo privado de la libertad con prisión preventiva en la Unidad Penal N°1, compartió alojamiento durante un mes, en el pabellón 4, con dos de los pasajeros-detenidos. Indicó que se apellidan Moine y Martínez, añadiendo que no sabe el apellido del tercero que logró evadirse el día del hecho.

    Remera

    Rodríguez recordó que los efectivos, cuando lo redujeron en la calle, le colocaron su propia remera en la cabeza, lo que le redujo la visión. Ya en la comisaría, dijo que reconoció a los imputados por la voz, y añadió que alcanzó a verlos por el reflejo de una puerta de vidrio que había en la cocina de la dependencia, aunque no fue claro respecto de esta situación.

    También recordó que escuchó una conversación entre un efectivo y Delgado, en el que hablaban del retiro de uno de ellos porque tenía “un balazo en la espalda” y añadió que “por lo que entendí se trataba de Delgado”. Fuentes judiciales indicaron que Delgado tiene una lesión en aquella zona.

    Rodríguez sostuvo que la remera que llevaba aquel día tenía impreso su nombre, el de la remisera y los teléfonos. Recordó que era blanca. Valenzuela dijo que era “clarita”, oscilando entre el blanco, el beige y el gris.

     

    “No me peguen más”

    Este miércoles también declaró María Soledad Valenzuela, que vio cuando Rodríguez yacía reducido en el piso en barrio Los Paraísos. La mujer sostuvo que alcanzó a ver cuando un uniformado le pegaba patadas en las costillas (señaló el lugar del cuerpo llevándose la mano y desplazándola de arriba hacia abajo).

    Recordó que había muchos policías, que no pudo ver al agresor porque estaba de espaldas pero lo describió “grande como yo y de gorra”.

    La testigo sostuvo que no vio más porque su hijo y los hijos, de entre 6 y 7 años, de las mamás que iban con ella, se asustaron. En este sentido señaló que “nunca habíamos visto algo así”. También manifestó que alcanzó a escuchar que el detenido pedía “por favor, no me peguen más”.

     

     

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