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martes, octubre 22, 2019
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    Una calificada producción finlandesa llega a “Miércoles de cine”

    “La clase de esgrima”, producción realizada en Finlandia dirigida por Klaus Härö, se proyectará en la función de esta noche del ciclo Miércoles de Cine del Círculo Odontológico de Paraná.

     

    “La clase de esgrima” narra un episodio real posterior a la Segunda Guerra Mundial, durante la ocupación de Letonia por parte de la ex Unión Soviética. Detrás de la fachada de una historia menor, el director finés Klaus Härö construye un relato que podría haber resultado trillado, pero que salva con eficacia narrativa, una cuidada fotografía, buenas actuaciones, una puesta austera y una precisa reconstrucción de una época en la que discrepar podía costar caro.

    Härö pone en primer plano la historia del campeón de esgrima Endel Nelis que, huyendo de la policía secreta soviética, se instala en un pueblo de Letonia. El país había sido ocupado primero, durante la Segunda Guerra Mundial, por la Alemania nazi y Nelis, como otros letones, fue enrolado en el ejército. Cuando posteriormente los soviéticos ocupan Letonia los exsoldados fueron perseguidos.

    Hasta ese pueblo perdido en el medio de la nada, donde muchos de los chicos perdieron a sus padres, llega Nelis como maestro de educación física.

    Endel comienza a enseñarles esgrima a los chicos, los días sábados, como una actividad extra. Los alumnos lo aceptan desde el primer momento y lo adoptan como un guía, porque la mayoría son huérfanos, o tienen el padre preso, y prácticamente se crían solos, teniendo que aprender a crecer de golpe.

     

    POTENTE HISTORIA

    Ambientado estupendamente, la historia avanza pese a la negativa del director que es rígido de pensamientos, obedece al sistema imperante y quieren que los demás hagan lo mismo. La lucha de poderes va en aumento, y lo que oculta el esgrimista es muy grave.

    Pero nada lo detiene, a los chicos les da un sentido a su dura existencia, les va forjando el carácter y va marcándoles la vida para siempre.

    Al protagonista, en un momento se le presenta una gran disyuntiva, dejar de ser un fugitivo y acompañar a sus alumnos a competir en un torneo nacional en Leningrado, con el riesgo que eso conlleva, o continuar huyendo y ocultándose, siendo un mal ejemplo hacia los chicos que tanta confianza depositaron en él.

    La sutileza de la trama genera un ambiente de profunda conmoción y lleva a aplaudir el desarrollo de la historia bien contada. Personajes sensibles, elaborados desde la inocencia y actuaciones sobresalientes se deslizan sin fisuras durante los 93 minutos que dura la película.

    Lo criticable desde el punto de vista argumental podría ser la repetición de algunos tópicos ya vistos en la pantalla grande, como la relación maestro-alumno estilo Robin Williams en La sociedad de los poetas muertos y la impronta de lograr el imposible de Tom Cruise en Jerry Maguire. No es el caso de “La clase de esgrima” porque existe una historia potente que aplaca cualquier intento de plagio. Por otro lado, nos recuerda que en el cine ya fue todo dicho, pero la originalidad se basa en una historia bien contada.

    La cita es en el Auditorio de la Institución (Corrientes 218), esta noche a las 20.45, con entrada libre y gratuita.

    Para la siguiente función, se anuncia “Saltando los charcos” (1971), del director checo Karel Kachyna.

     

     

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