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Cuando no florecen los lapachos

Una conocida novela del escritor entrerriano Ramón Torres tiene el título de Cuando florezcan los lapachos. Es que esos árboles son un símbolo de muchas ciudades del litoral y una característica postal de primavera. De ahí el título de esta nota que se pregunta sobre la menguada floración de esa especie.

 

Fabián Reato | coordinacion@eldiario.com.ar

 

 

El significado de un poema sólo puede ser otro poema, pero ¿cómo diferencia usted a la poesía de estas flores del lapacho? Alfredo Veiravé

 

 

En Paraná, el Parque Urquiza y las avenidas Ramírez y Alameda de la Federación se visten de rosado intenso ya a mediados de agosto por las flores del lapacho.

Sin embargo, en los últimos días en las redes sociales han aparecido comentarios haciendo notar que las calles de la ciudad no se ven tan coloridas como en otros años. Efectivamente, basta con recorrer Alameda y comparar lo que se ve con fotos de otras temporadas para comprobar que este año particularmente las ramas de los árboles no lucen los apretados ramilletes en todo su esplendor.

No han faltado las especulaciones y explicaciones sobre lo que está sucediendo. Se habla de árboles enfermos, de plantas parásitas que secan a los ejemplares, falta de cuidado, o que las veredas no están preparadas para esas especies.

Para tener una visión especializada del tema, EL DIARIO consultó a la ingeniera agrónoma y titular de la cátedra Espacios Verdes, de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Entre Ríos, Marina Butus.

 

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“Los lapachos son especies que se recomendaron para plantar en la vereda por la cátedra Espacios Verdes cuando se realizó la Planificación del arbolado y se entregó este trabajo a la Municipalidad de Paraná —explicó la especialista— Es un árbol que se adecua al ancho de vereda de las calles arboladas y reúne las características necesarias como por ejemplo ser de hojas caducas, no poseer espinas o frutos carnosos, ser ornamentalmente bello, que se adapten a nuestra zona, que se encuentre en los viveros de la región y que no lo ataque ninguna plaga o enfermedad”.

Los lapachos florecidos, una postal tradicional de la primavera.

Pero, en el página de Facebook “Paraná hacia el mundo” se daba cuenta la semana pasada de que los árboles de la avenida que va al parque ya no son los mismos de antes: “Lo que hace 10 años atrás eran tupidos follajes rosados en las primaveras hoy son solo algunas coloridas ramas en solo algunos árboles mientras el resto se debaten en una lucha denodada contra claveles de aire y algún otro virus que parece que la Municipalidad de Paraná parece desconocer. Ya tratamos en otras oportunidades el tema del clavel del aire que botánicos afirman no ser malignos pero tal vez lo sean en poca proporción y no como en el caso que acá se vislumbran en que el clavel del aire cubre completamente los troncos y ramas de los árboles”

Sobre eso, la ingeniera Butus respondió: “Hay preocupación en los vecinos de calle Alameda de la Federación ya que manifiestan que los lapachos ya no florecen como hace algunos años. Opino que esto se debe principalmente a que estos árboles son ejemplares añejos y su floración no es tan abundante como en la plenitud de su crecimiento”.

También, y con respecto al clavel del aire señaló: “Al caminar por la vereda de esta arteria de la ciudad (Alameda de la Federación) se observa que los lapachos poseen en sus ramas una especie vegetal que son los claveles del aire (Tillandsia sp.). Estos son especies epífitas, o sea que utilizan las ramas de los lapachos como soporte, no lo parasitan. Ellas absorben sus nutrientes del aire y agua de lluvia a través de sus hojas y raíces, por lo tanto no le provocan un daño directo a los árboles”. Según Butus, los árboles más propensos a ser atacados por estos claveles del aire son los de mayor edad.

“Los claveles del aire buscan texturas rugosas en los árboles donde les sea más fácil arraigarse, aun cuando pueden hacerlo en cualquier superficie. Cuando esta epífita cubre una rama de un árbol impiden que este fotosintetice adecuadamente y sumado a la longevidad de estos lapachos, puede producirse la pérdida de alguna rama”, advirtió.

Agregó además, que los claveles del aires se reproducen a través de sus semillas o hijuelos que nacen alrededor de la planta madre y se dispersan por el viento y la lluvia.

“Su control se recomienda hacerlo manualmente, pero a veces, surge el inconveniente de la altura para acceder a determinadas ramas del árbol y la alta demanda de mano de obra. También se controla echándole agua a presión para que caigan al suelo y luego recolectarlos. El control de esta planta epífita con productos químicos en el ámbito urbano no es recomendado, ya que se debería clausurar la circulación de los ciudadanos en el área a tratar debido a la toxicidad del producto utilizado”, aconsejó.

Por último, recomendó: “Como paranaenses debemos comprometernos en la defensa del patrimonio natural protegido de nuestra ciudad (Ordenanza n°8218/00) como son estos ejemplares de lapacho rosado presentes en las veredas de la emblemática Alameda de la Federación, que se puede decir que es la puerta de acceso a nuestro querido y prestigioso Parque Urquiza, que fuera diseñado por el paisajista francés Carlos Thays”.

 

Las especies más frecuentes

La cátedra Espacios Verdes de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNER realizó el relevamiento y planificación del arbolado de alineación o veredas de varios municipios de nuestra provincia, entre ellos Paraná (1993 y 2015). En el año 2015 la especie más frecuente en el arbolado de alineación es el fresno con 31%, le sigue el sauce y la palmera pindó con 6% respectivamente; y en cuarto lugar el lapacho rosado con 5%. En comparación con el censo de arbolado del 1993 la cantidad de lapachos en 2015 aumento un 3%.

Del relevamiento realizado por la FCA – UNER en 2015 se evidencia que de un total de 234 ejemplares de lapacho rosado que se censaron en calle Alameda de la Federación, el 14% se encontraba con un “estado sanitario” malo o regular.

 

Tres tipos de árboles

Hay lapachos con flores rosadas, que son los más numerosos en la ciudad. Pero también están los de flores amarillas, con algunos ejemplares en la Costanera Baja. Y, sin duda, el más admirado y raro es el que da flores blancas, del que se conocen dos ejemplares: uno en Avenida Ejército y otro en el Parque Urquiza.

Lapachos de flor rosada: Handrohanthus impetiginosa y H. heptaphyllus que se diferencian principalmente por la cantidad de folíolos de sus hojas. Se encuentran predominantemente en calle Alameda de la Federación y Av. Ramírez.

Lapachos amarillos: H. chrysotrichus y H. ocraceus, este último de mayor tamaño. Hay algunos ejemplares en la Costanera nueva del Parque Urquiza y se caracterizan por tener pilosidades color ocre en las hojas y brotes.

Lapachos de flores blancas: existen algunos lapachos de flores blancas como un ejemplar añejo que está en Av. Ejército de nuestra ciudad y otro más joven en la costanera. Estos son ejemplares de H. impetiginosa o heptaphyllus cuyas flores son blancas porque se manifiesta un gen recesivo de la especie (albinos). Estos solo se obtienen a través de reproducción asexual, o sea estacas, no por semillas.

Todas estas especies son nativas del norte de nuestro país a excepción de H. heptaphyllus que es originario de Entre Ríos.

(Fuente: Ing. Agr. Msc. Marina BUTUS. Cátedra Espacios Verdes. Facultad de Ciencias Agropecuarias. UNER)

El lapacho blanco de avenida Ejército, un ejemplar que llama la atención. Fotos Marcelo Miño