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Música y danza, en un espacio para el encuentro con sonidos litoraleños

Carlos Aguirre Quinteto, y la presencia –especialmente invitado- del chaqueño Coqui Ortiz con su trío, serán protagonistas de un nuevo encuentro del ciclo Rosa de los vientos, que se concretará el próximo viernes en el CCC La Vieja Usina.

 

Redacción El Diario | coordinacion@eldiario.com.ar

 

La sala Verónica Kuttel, del Centro Cultural La Vieja Usina (Gregoria Matorras de San Martín 865), recibirá el próximo viernes desde las 21.30 un nuevo encuentro del ciclo “Rosa de los vientos”. Esta vez, este espacio -en el cual se comparte danza, música, y gastronomía con productos artesanales en una propuesta cuidada para promover producción de la zona- recibirá al compositor y guitarrista Coqui Ortiz junto a su trío, que integra a julio ramírez (acordeón y bandoneón) y Juan Mora (resistencia). Como anfitrión estará el Carlos Aguirre Quinteto.

La idea es “lograr caminar hacia un encuentro de autores, en el sentido de que los invitados tengan fundamentalmente un importante trabajo autoral”, planteó Carlos Aguirre.

Ese es el caso del chaqueño Ortiz, cantautor que llegará para compartir sus composiciones. A la vez habrá un espacio para que la gente baile “con algo que no se escucha todos los días”, adelantó el pianista entrerriano que se encuentra vinculado a su colega “por coincidencias en cuanto a la mirada sobre la música popular y ciertas especies folklóricas del país”.

A propósito del encuentro que se realizará el viernes, y como adelanto, Aguirre –que este fin de semana presenta su nuevo CD en el CCK, en Buenos Aires- compartió con EL DIARIO un panorama del trabajo que viene realizando.

“Con el quinteto trabajamos desde hace un tiempo y escribo específicamente para la formación con cuatro guitarras y el acordeón”.

El repertorio mixtura temas de los primeros discos, con corte folklórico pero en versiones remozadas con nuevas sonoridades. “Le he dado rienda suelta al lápiz y casi diría que estamos a punto de cerrar un repertorio como para grabar en un tiempo no tan lejano”, confió el músico. La intención es incorporar una serie de músicas “totalmente nuevas” pensadas desde la génesis para esa instrumentación.

Al precisar sobre lo que esperan compartir el viernes, Aguirre destacó que “la formación del grupo está asentada, y hay material propio. Es lo que esperamos ofrecer en la peña”. Habrá arreglos de algunos temas instrumentales, como gatos, chamamé, o alguna chaya, “con la idea de que el público pueda disfrutar no sólo escuchando, sino también, si le place, bailar”.

 

BÚSQUEDAS

Actualmente Aguirre se enfoca en continuar una búsqueda que define como “un abanico amplio”. Esas búsquedas atraviesan sus distintos trabajos. “Me desvelan ciertos aspectos de lo rítmico, me interesa mucho esa parte. Siento que se trata de algo susceptible de ser tratado de muchas maneras. Y muchas veces uno se queda con rasgueos tradicionales o con un abordaje rítmico de piano más clásico. Y de repente, puede explorar en otra forma, en otras texturas, en otras maneras de tejer esos ritmos. Y eso es uno de los desafíos que enfrento en este quinteto como cuando toco piano solo”.

El compositor reconoce que trabaja por `tanteo´, tratando de aproximarse a danzas que no han sido compuestas para piano. “De a poco, creo, nos vamos acercando a las distintas propuestas en un trabajo intenso y muy interesante”.

En el quinteto también hay una búsqueda en relación a escribir para instrumentos que Aguirre interpreta pero sin conocer en profundidad, como la guitarra y el acordeón.

“No me considero guitarrista en el sentido profundo de la palabra porque no tengo el recorrido técnico.  Pero la guitarra en particular es algo que me desvela hace muchos años; desde las primeras formaciones del grupo en que había dos como mínimo”. En ese camino llegaron las obras que escribió para Eduardo Isaac –tres suites, dos para guitarra sola y otra para guitarra y orquesta de cuerdas-. “Siempre ha estado un embeleso con ese instrumento que me gusta tanto”, reconoce el `Negro´.

Por eso es que, señala, convocó a este grupo de guitarristas (Luis Medina, Sebastián Narváez, Mauricio Laferrara y Mauro Leyes) “con una propuesta clara para comenzar, que era hacer un espacio de laboratorio y probar texturas”.

“Me gusta esa posibilidad y aprender con el otro, que enriquece un montón porque se aportan cosas que sin duda mejoran lo que uno hace”.

 

APORTE

– Carlos ¿te parece que con el quinteto concretan un aporte al cancionero de la región?

-Puedo decir que el Litoral va tomando cada vez más espacio dentro de mí. Y si bien he tenido la curiosidad de indagar en otras músicas, conforme viajé por Latinoamérica me interesó profundizar en sonidos de otras regiones, lo cual ha hecho que mi paleta sea más diversa. Por otro lado, la presencia del acordeón en mi vida, que no tiene tantos años, me trajo directamente al lenguaje del Litoral y a escuchar a quienes tocan ese instrumento para embeberme en el vocabulario que trae el instrumento para, luego, intentar una mirada propia, que supongo que aparecerá con el tiempo.  Siento que siempre estamos en proceso. Siento que me falta mucho por aprender y acercarme.

-En este camino, ¿que te ha sumado el contacto con el neoyorquino Yotam Silberstein?

-Sucede  que más allá de los regionalismos, de lo cual uno es parte y disfruta, también soy músico. Y desde ahí la intención es ser permeable a muchas músicas  y disfrutarlas y aprenderlas, en la medida de lo posible. Esa misma actitud tiene Yotam, que es enamorado de la música de Latinoamérica, que maneja con mucha solvencia. Y en ese diálogo se da un proceso de mutuo crecimiento que a mi me satisface plenamente.

 

ESPACIO PARA LA DANZA

¿Cuál es el objetivo de “Rosa de los vientos” en relación a la danza? ¿Quiénes llegarán como invitados al encuentro del viernes?

Este encuentro es algo que estamos arrancando con la música y la danza como eje, y que se plantea, en una mirada de largo plazo, que se sostenga en el tiempo. Queremos que sea un espacio de compartires, en donde haya lugar también para otras expresiones, siempre concebidas desde un lugar creativo y cuidado.

Por eso nos pareció importante la incorporación de una gastronomía creativa y cuidada. La intención es incorporar otras disciplinas y cosas que nos den ganas de compartir. Cosas que nos representen, que sean de acá, pero en una clave contemporánea.

La danza motorizó la propuesta. A partir de una experiencia en un ensayo, al que invitamos a Gustavo Rocha, resultó enriquecedor plantearnos interpretar nuestra música para que alguien baile. Es una experiencia que deseo que puedan hacerla muchos amigos y colegas.

En lo personal vengo redescubriendo eso, a partir de talleres que realicé, y que me pemitieron experimentar la felicidad del cuerpo en movimiento. Me pareció hermoso recuperar eso en forma colectiva.

De ahí la idea, que nació del quinteto, de gestar un espacio para la danza. Y que sea un marco abierto a la ciudad.

En esta edición participarán Carolina Condito y León Meotto, dos bailarines que llegarán desde Rosario para hacer un trabajo muy profundo ligado a la música del Litoral. Queremos que ellos sean los facilitadores de modo que la gente cuente con una información mínima para poder danzar esos ritmos.

Adelanto que será una peña eminentemente litoraleña, más allá de alguna chacarera o alguna zamba que podamos interpretar.

“Puedo decir que el Litoral va tomando cada vez más espacio dentro mío”, asegura Carlos Aguirre. Y agrega que con su quinteto “estamos en proceso” de conformar un repertorio basado íntegramente en ritmos de la región.

 

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