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El Gurí: De la cosechadora a campeón

Sus inicios, la cosechadora que manejó a los 5 años. El primer auto, la llegada a la Fórmula Entrerriana. Fragmentos de una nota en EL DIARIO en 1998 con frases que marcaron el camino de Omar Martínez. El Gurí, el ídolo de Ford que hoy se despide de su gente.

 

Redacción El Diario | coordinacion@eldiario.com.ar

 

Recuerda que a los 5 años un tío lo llevaba a la escuela en una cosechadora. Un día se la pidió para manejar. Le tomó confianza al portentoso vehículo pero en una curva siguió de largo. “Hice el movimiento pero claro, el manubrio no se movió, si ni llegaba a los pedales”. Ese fue el primer paso del “Gurí” Ornar Martínez con un vehículo. Su segunda experiencia fuerte llegó a los 9 años. A bordo de un tractor realizó los primeros cambios y aprendió a largar el embrague. Luego le siguió la camioneta del viejo. Como todo “gurí” tuvo experiencias en karting a rulemanes de fabricación casera y hechos con poleas en desuso de cosechadoras.

Los medios porteños lo bautizaron como “piloto de perfil bajo” y lo demuestra. Una tímida sonrisa acompaña cada respuesta, cada anécdota.

 

NACER, CRECER…

“La escuela primaria la hice entre Febre (Escuela 89) y Nogoyá (Escuela 224). Después fui a la Escuela Técnica hasta cuarto año donde me recibí de ayudante mecánico tornero. Iba todos los días en colectivo mañana y tarde. Yo nací en Rosario del Tala, y desde los 3 viví en Nogoyá. Estábamos en el campo y allí no podes ir a ningún lado, no hay centros ni plazas. Empecé a manejar con los tractores y las cosechadoras. Hacíamos carreras de karting a rulemanes, con mi primo y mi hermano. Usábamos poleas de las cosechadoras, le atravesábamos un palo en el medio y corríamos carreras así. Con la cosechadora me iba a la escuela. Me llevaba mi tío, yo tenía cinco años y le decía que me deje manejar. Mi viejo me retaba, no quería, pero un día me sentaron en una máquina total era el campo y así empecé. Hice fuerza para doblar en una curva pero el volante quedó igual y seguí de largo. Hasta los 9 años nunca más toqué nada”.

A bordo del Ford campeón 2015.

COCHE A LA VISTA

“La primera experiencia fuerte en cuanto a manejo fue a los 9 años y no sé si todavía aprendí -se ríe-, fue con un tractor, después la camioneta de mi viejo. Pero los primeros cambios y a largar el embrague lo hice en un tractor, a los 9 años, a los 10 terminamos la primaria y trabajábamos en el campo. Después ya manejaba los autos de calle. En el ’83 mi viejo Enrique, volvió a correr en la Fórmula 6 (actual Entrerriana). En el galpón había un auto viejo que tenía un motor Peugeot, compró otro chasis y le puso ese motor. Fue a 3 ó 4 carreras. Luego le compra un motor a Ramini y quedó ese auto con el motor viejo. Justo se hacía una carrera en Nogoyá el 21 de agosto del 83. Faltaba 20 días para la competencia y le dije a mi hermano ‘vamos a armarlo’, yo tenía 17 y él 19. Él no quería ir para no pasar vergüenza, igual fuimos lo convencí diciendo ‘vamos así jodemos’. Lo armamos. Lo pongo en marcha, le hecho nafta, y salgo. Me voy de casa (en el campo) a Nogoyá son 12 kilómetros de marcha. Voy hasta el taller de Mario Faccelo que tenía alineadora, entré y me lo alineó. Salgo a las 3 de la tarde, paro en la estación del servicio de la salida del pueblo, cargo el tanque y salí para el circuito El Retorno (unos 20 kilómetros) entré, ya estaban girando, pasé por boxes y salí a la pista, para ver de qué se trataba. Daba vueltas y me dije ‘que lindo’, frenaba, bloqueaba, avanzaba, me gustó. Por allí ‘tun’ se me rompe una rótula. No tenía trailer para remolcarlo, así que me prestaron uno y llevé el auto hasta casa, Lo arreglé y al día siguiente lo llevé a la carrera. Benito, Jacquet me dijo ‘salí tranquilo, no hagas ningún trompo’. Yo temblaba, era rendir una prueba difícil. En la serie se me cayó la bobina, en la largada se me rompió la palanca de cambio. La segunda carrera fue en Villaguay donde llegué octavo. En la tercera me dio el auto mi viejo. El primer podio llegó con la cuarta carrera en Maciá donde fui tercero. Al año siguiente gané a mitad de año, el 2 de septiembre el Coronación en circuito de tierra en Nogoyá”.

Una foto elocuente durante una producción de EL DIARIO. El Gurí junto a su esposa Patricia jugando con un triciclo.

 

“LOLE”, PEÑAS Y OTRAS YERBAS

“Nunca voy a olvidar cuando Carlos Reutemann vino a saludarme. Fue en 1988 y yo estaba en la Fórmula Renault, andaba bien salía en la revista ‘Corsa’ ganaba y eso. Después que gané una carrera en 9 de Julio, ‘El Gráfico’ le hace una nota al ‘Lole’ y ahí me elogió. Le preguntaron qué piloto veía con futuro y dijo ‘el Gurí Martínez’. Después vengo a correr a Paraná. Estaba armando la caja, faltaban 15 minutos para la carrera y me dicen ‘llegó el Lole, quiere conocerte’. Fue la primera vez que lo vi”.

Antes de llegar a la Renault hice dos años en el zonal. Todo costaba y se gastaba mucha plata con los motores. Se hizo una peña y gracias a eso se podía correr. La última peña se llamó El Resorte. Ganaba una carrera y se formaba una caravana que terminaba en el bar de ‘Pepe’ Elicata. Los tiempos cambian, ahora capaz que gano y es la alegría del equipo, es otra cosa, antes se hacía más esfuerzo. Ahora es todo más profesional, vas y corres y listo. Se está perdiendo el folclore de la peña, por suerte el Turismo Carretera mantiene esa pasión, No es más la peña, aunque todavía en el TC va la familia y la gente de campo”.

 

DE SAN NICOLÁS, UN BENEFACTOR

‘Tras obtener el título en la Fórmula Renault debía buscar nuevos rumbos. No sabía que correr. Fue cuando un hombre de San Nicolás de apellido Melía empresario de la construcción -justamente donde se encuentra la Virgen del Rosario a la que acuden miles de fieles para pedir trabajo y milagros- me dice ‘venite a Bragado que te voy a dar algo para que hagas una prueba en Europa. Me dio 5.000 dólares. Hice los contactos pero me pregunté, ¿voy a probar y después que hago? Entonces decidí volcar el dinero al Reynard para hacer la temporada de Fórmula 3. Puse las 5 lucas en ese auto. Nunca me reclamó nada. Mientras corría preparaba-autos de la Fórmula Renault, el primero que atendí fue el de Balzano. A mediados del ’92 me prestan un galpón en Zanni y Miguel David. Me vine con el colectivo y el Fórmula 3. Viví en el colectivo 4 meses, primero con el ‘Baldi’ Corona y en los últimos meses tuvimos una ‘inquilina’ (por su esposa). En ese tiempo tenía un Duna, pero me pegué un ‘palo’ que lo único que le quedó sano fue la tapa del baúl. Me quedé a pata, iba al centro en el colectivo de la Línea 4. Para Navidad alquilamos un departamento en calle 25 de Mayo, para el 24 nos colocaron la luz, antes estábamos con vela. En el ’93 ya conseguí el apoyo de YPF en la Fórmula 3 y corro con Furlán. Después Bini y Pianetto me ofrecen para correr en el TC 2000 en el equipo de Zanatta. Aparece Esco en el ’94 que anteriormente me había dado una mano”.

Así empezó a construir su historia de campeón. Que hoy tiene su cierre. En el corazón y en la estadística quedará latente la bandera a cuadros del gran Omar Martínez. El Gurí para todos.

*Nota realizada en 1998 por Ezequiel Re y Wencesalo Bettoni.

 

Una premonición

En la nota desarrollada en 1998 el Gurí Martínez, 21 años antes, contaba como le gustaría retirarse. Allí decía: “En Paraná y en una categoría de punta”.

Junto a EL DIARIO en una entrevista en 1998, donde repasaba aquellos inicios y sus logros antes de los títulos de TC.