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Falso Testimonio: Juzgan a sacerdote por mentir en el juicio a Ilarraz

El sacerdote Mario Gervasoni, de 48 años, comenzó a ser juzgado por el presunto delito de Falso testimonio.

 

Se lo acusa de haber sido reticente y mentir en la declaración que brindó en el juicio que se sustanció contra el también sacerdote, Justo José Ilarraz, quien finalmente fue condenado por violaciones a seminaristas del Seminario de Paraná.

Gervasoni dijo en el juicio a Ilarraz que habló con el arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, sobre la investigación diocesana que se sustanciaba para determinar si Ilarraz había abusado de seminaristas, tal como lo denunciaron algunos de ellos, para instantes después sostener que no lo había hecho.

El fiscal Juan Francisco Ramírez Montrull adelantó que pedirá la pena de un año y seis meses de prisión condicional para el sacerdote que cumplía un rol importante en la estructura de la Iglesia local: era el secretario privado del arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari. El defensor, Guillermo Vartorelli, sostuvo que demostrará la inocencia de Gervasoni y adelantó que solicitará la absolución. El debate reanudará mañana a partir de las 9.

 

EL DEBATE

En el comienzo del debate la defensa pidió la nulidad o la exclusión probatoria del acta del 8 de abril de 2015 que dio inicio a las actuaciones porque entendió que no se advirtió a su defendido que podía ampararse en el derecho a guardar secreto profesional, en función de su oficio. También pidió que declare Puiggari, quien lo hará por escrito. Deberá responder un pliego de preguntas de Fiscalía y defensa.

Entre los testimonios relevantes que se escucharon el miércoles 18 de septiembre se destacaron el de una víctima de Ilarraz y el del sacerdote Leonardo Tovar. Cada uno a su modo sostuvieron que era improbable que Gervasoni no supiera de los abusos y de la investigación que llevó adelante la misma Iglesia y terminó con Ilarraz en un virtual destierro en Tucumán.

La víctima del cura condenado recordó una charla que mantuvo con Gervasoni en un reconocido colegio religioso del centro de Paraná, a poco que el caso se conociera en los medios de comunicación. Del diálogo se llevó la fuerte impresión que Gervasoni sabía que él era denunciante de Ilarraz, algo que sólo había hablado con Puiggari, y cuando su nombre no era conocido. Incluso sostuvo que “me vino a increpar” por el supuesto daño que le había hecho al Semanario y a Puiggari.

Tovar fue muy duro al asegurar que “para mí Puiggari no era muy distinto que Ilarraz”, añadió que “como sacerdote, Puiggari tenía un grupo selecto de seminaristas” entre los cuales se encontraba Gervasoni, de quien dijo que aquel “pertenecía entrañablemente”. En otra parte de su testimonio afirmó que “Gervasoni sabía al dedillo lo de Ilarraz” y sostuvo que “muchos curas encubrieron y dilataron la investigación”. También afirmó que “Puiggari queda pegado a Ilarraz porque lo condenan (en la investigación diocesana) y lo mandan a Tucumán”.

En junio se realizará el juicio contra el cura Gervasoni por falso testimonio