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Barriletes: una revista como disparador de comunicación comunitaria

Con nueva sede, en calle 9 de Julio 479, la Asociación Barriletes sigue remontando sueños con múltiples actividades y propuestas de comunicación comunitaria

 

VALERIA ROBÍN

 

Los casos se multiplican, los nombres se suceden, el detalle de las historias personales varía, pero hay una esencia que se reitera en los testimonios de quienes tienen o han tenido que ver con el proyecto de comunicación comunitaria de Barriletes: la experiencia ha fortalecido la conciencia de los derechos, la autonomía de las personas y la convicción de que las mejores alternativas son siempre colectivas.

 

Aquella aventura editorial y de organización popular que empezó con la crisis de 2001, no sólo que se sostuvo cuando ocasionalmente la situación económica mejoró, sino que se potenció en líneas de acción, programas, y propuestas que convirtieron a la Asociación en una de las más queridas de la ciudad. En efecto, luego de la revista, Barriletes fue también radio, biblioteca, talleres, cursos, ciclos, que no pueden describirse mejor que desde una política de restitución de derechos.

 

La nueva sede, ubicada en 9 de Julio 479 (entre Carbó y Villaguay), y las dos décadas de trayectoria que ya asoman en el horizonte próximo, justifican que se proponga un repaso por lo andado y del camino por delante.

 

La conducción de la organización es colectiva. Una de las personas que pueden contar lo sucedido desde los primeros pasos es Verónica Nardín, licenciada en Comunicación Social de la UNER y encargada de la revista que sale a la calle una vez al mes. Madre, trabajadora, actriz, conductora del programa radial Tardecitas en el barrio, su trabajo en Barriletes implica un fuerte compromiso humano que, sin embargo, es afrontado con gusto. Entre tareas y diligencias varias, encontró la ocasión para conversar con EL DIARIO en la nueva sede.

 

–Además de ser una alternativa laboral, ¿qué otras implicancias tuvo el proyecto de revista Barriletes?

–La revista es una experiencia que ha transformado individual y socialmente a las personas que la venden. Una investigación realizada corroboró que a cada vendedor le ha permitido recuperar habilidades que le eran propias, no sólo desde el punto de vista económico, sino simbólicamente, porque pasaron a sentirse socialmente valorados como trabajadores y ciudadanos. Además, establecieron nuevos lazos y construyeron un sentido de pertenencia.

Todo este proceso, a su vez, fortaleció vínculos institucionales. Tal como lo pensamos al inicio, la revista logró achicar esa brecha entre la comunidad y aquellos que realmente están a la intemperie. Esa brecha se ha transformado; y en ese sentido la editorial de Barriletes ha sido un puente.

 

–¿Qué otras actividades se hacen en Barriletes?

–Además de la revista, contamos con la biblioteca y la radio. La biblioteca nos posibilita integrarnos con escuelas públicas y organizaciones sociales. Desde hace aproximadamente seis años que se mantiene el vínculo con escuelas de la ciudad, con quienes llevamos adelante talleres de mediación de lectura con niños y niñas. Además, hacemos ciclos de poesía y de lectura, como “Cae la noche Litoral”, un club donde se comparte literatura entrerriana en ronda y voz alta. En paralelo, comenzamos con el “Taller de comunicación para jóvenes y adultes”, que está dirigido a quienes quieran conocer herramientas gráficas, visuales y radiales. Esta nueva propuesta se lleva adelante los viernes a las 17, y tiene el valor agregado de estar sostenida por Gustavo Contreras, un compañero que fue vendedor de la revista desde niño y que es integrante de la comunidad Toba de Paraná.

 

–¿Quiénes hacen Barriletes?

–El grupo es vasto y heterogéneo. Tenemos compañeros que ingresaron siendo estudiantes y hoy por hoy están graduados; de manera que Barriletes ha sido un lugar donde ellos fortalecieron su formación y al mismo tiempo empezaron a ejercer su profesión.

La mayoría invierte aquí horas de su tiempo de forma voluntaria y tiene además su trabajo de forma individual. Con mucho esfuerzo logramos que haya un staff que esté remunerado, aunque es simbólico el pago porque siempre trabajan más de lo que podemos pagar.

Para nosotros, quienes venden las revistas en la calle son compañeros. No es que trabajan para nosotros, sino que trabajamos en conjunto, aunque una vez hecho el contacto con ellos pasen a convertirse en trabajadores independientes. Nosotros facilitamos la herramienta de trabajo, y ellos se encargan de la venta. Así, en conjunto.

 

FASES

 

Hace unas semanas, la Asociación Civil Barriletes se despidió de lo que fuera su sede, en calle Courreges y Perú. En los pliegues del tiempo quedará aquella casa baja, pintada de gris, sin un brillo especial por fuera, pero que supo contener una primavera de propuestas comunitarias latiendo en su interior. Con sus colores, sus voces y sus proyectos a cuestas se trasladaron en equipo y en etapas, a una casona ubicada sobre calle 9 de Julio y Villaguay, más amplia que la anterior, con una mayor cantidad de espacios.

 

En 9 de Julio 479 todavía hay objetos que esperan ser desembalados. Un pizarrón guarda las anotaciones de una vieja reunión, al lado de un ventilador que en unas semanas será febrilmente utilizado. De a poco, todo va buscando su lugar.

 

Sentada, detrás de una mesa negra más larga que ancha, Nardín se dispuso al diálogo con esta Hoja, sin descuidar su mate amargo, que –dicho sea de paso– estuvo listo desde antes del encuentro. A su espalda, los ejemplares de literatura infantil y poesía entrerriana que conforman la biblioteca de Barriletes esperaban ser desordenados por manos inquietas que buscan en los textos excusas para maravillarse.

 

A un costado una parva de sillas lucha por mantener el equilibrio, en un espacio restringido, compartido por cajas llenas de libros, de distintos tamaños y diseños gráficos. Mientras comparte la infusión humeante, Nardín afirma que los cambios que han tenido como equipo son intrínsecos a la llegada de nuevos integrantes, así como a la participación de distintos actores sociales como las escuelas secundarias y la universidad pública, que visitan regularmente la biblioteca.

 

Al hacer un balance, advierte que la mudanza de Barriletes a calle 9 de Julio está inscripta en una etapa diferente a aquella que supieron tener hace unos años en el barrio Paraná V. En efecto, completa su parecer al decir que “el proyecto de comunicación comunitaria de Barriletes está en constante construcción; porque cada vez que se suman compañeros nuevos aparecen nuevos campos de lucha, porque cada uno aporta sus ideas y nos manifiesta sus demandas. Hoy por hoy nos atraviesa la lucha por los derechos de las mujeres y eso nos mantiene en constante cambio”.

 

–¿Cómo definirías Barriletes en la actualidad?

–Yo creo que hemos crecido muchísimo; por ejemplo, en la radio: tenemos programas íntegramente producidos y editados por organizaciones sociales muy importantes de nuestra ciudad, como HIJOS, el Hospital Escuela de Salud Mental (que hace el programa La Bisagra), la universidad pública como es el caso de la UNER que está vinculada a través del Departamento de Mediana y Tercera edad, Mujeres Tramando,(una organización de mujeres que han atravesado situaciones de violencia), la Casa del Joven, desde donde se hace un taller que se llama Manos a las letras, y nuestra propia Biblioteca Comunitaria, que está abierta a la comunidad. Ahora estamos a punto de entrar como beneficiarios de una tarifa cultural-social y hace muy poquitos días hicimos la asamblea de balance y memoria de la institución y nuestras cuentas son transparentes. Además, gracias a algunas gestiones que realizamos con la Secretaría de energía, logramos tener 24 paneles solares, con los que ahorramos una considerable cantidad de energía y abaratamos los costos.

 

–Barriletes no ha perdido la médula del proyecto original…

–Es verdad, por eso creo que hemos llegado hasta acá. Hemos atravesado muchos cambios, pero conservando nuestro sentido original, porque quienes llegan a Barriletes lo hacen con la intención política de querer transformar la sociedad, y eso no se ha modificado. Barriletes es referente regional y somos parte de FARCO, el Foro Argentino de Radios Comunitarias.

 

ACORTAR DISTANCIAS

 

La FM 89.3, Radio comunitaria Barriletes forma parte de la Red Entrerriana de Radios Comunitarias, y Cooperativas (RERCO), por lo que está en permanente vinculación con radios de Rosario del Tala, Colón, Concordia, Gualeguaychú, y Villaguay. La finalidad de RERCO es llevar adelante un trabajo en red, en donde se compartan contenidos y herramientas de gestión, salidas al aire y corresponsalías.

 

“Radio Barriletes es una radio que respira libertad que se emite por aire y por internet enteramente desde software libre, adhiriendo a los principios ideológicos de la comunidad mundial de Radios Libres”, añadió Nardín, no sin mencionar que la nueva casona, cuentan con un equipamiento que permite tener mayor alcance y calidad de aire.

 

PUERTAS ABIERTAS

 

La mayoría de los libros de la biblioteca son de comunicación, de literatura entrerriana y de literatura infantil. Está abierta a la comunidad, tanto que cualquiera que quiera puede pasar, curiosear, leer, o llevar a su casa. La atención especial se produce los jueves a la tarde, de 16 a 20. Allí los esperará un equipo que está al frente de Lautaro Maidana. “Hay un grupo de barrileteros que es parte de un cambio de generación, con participación, compromiso político: proponen mediación de lectura, trabajan los derechos de los niños y niñas, comparten búsquedas en la poesía e interpelan la noción de comunicación comunitaria, ampliando sus límites”, contó Nardín, mientras piensa en “las escuelas publicas que vienen con los gurises y hacen entrevistas o acceden a la radio sobretodo en este momento donde hay tantos derechos que son vulnerados, hasta la vida con la represión estatal. Hoy por hoy ese amplio colectivo encuentra voz acá en la Radio Barriletes, que funciona casi como un salvavidas: siempre recuperamos la comunicación como ese lugar en donde visibilizar esas luchas”.

 

SUELTA DE LIBROS

 

Los jueves la biblioteca comunitaria abierta “Esos otros mundos” pone a disposición todos los libros, la sala de lectura y un espacio para conocer mejor a autores o autoras menos conocidas. No faltan los programas en vivo en la radio, ni la invitación a quien desee participar y contar sobre su organización o actividad cultural.

 

Como una marca en el orillo, la entrevistada subrayó que “a la mudanza la hicimos entre todos, participaron las personas del Hospital Escuela que hacen el programa los lunes; el Taller de radio para adultos mayores, que ya lleva seis años y al que asisten personas de los barrios y del Departamento de Mediana y Tercera edad de la UNER; del Taller Casa del Joven, que se desarrolla los jueves y los viernes y el programa de Mujeres Tramando.

 

ENRACIMARSE

 

El 20 de mayo del 2002, un diario de tirada nacional publicó una nota que definía a Barriletes como “una revista hecha en Paraná para los chicos de la calle”. Por aquel entonces la revista llevaba ocho ejemplares editados, valía un peso, y era el sustento económico de 120 familias que, como el resto del país, hacían lo que podían para pasar la crisis.

 

Ha pasado mucha agua bajo el puente desde que este grupo humano integrado por profesionales, trabajadores y estudiantes se inspiraron en una publicación cordobesa llamaba Luciérnaga, para brindar, en medio de la crisis una fuente de trabajo, sin embargo la voluntad y el esfuerzo se renuevan constantemente. “La revista surge en medio de la crisis de 2001, en una época donde no había tantas oportunidades como hay ahora, que en cada barrio tenés un nodo de organizaciones o una posibilidad. En ese momento la ciudad y el país eran un desierto; de hecho, lo que ocurrió con la revista fue una explosión: llegamos a tener hasta 92 vendedores acreditados, entre niños, jóvenes y adultos”. Desde entonces, “de todas las actividades que se realizan en Barriletes la revista tiene un valor especial porque es la usina que genera los recursos económicos para nuestra organización, que tiene tres patas importantes: la Sociedad Civil, las instituciones, y el apoyo que tenemos de organismos del Estado. La otra fuente importante es el aporte que hace el vendedor y la vendedora; con eso afrontamos los costos de imprenta. Cada vendedor tiene una ganancia del 66% del costo total de la revista”.