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Ejército, la avenida que quedó detenida en el tiempo

Puede que Ejército no sea la avenida de la ciudad más corta porque, si vale la referencia, ahí está 25 de Mayo y sus cuatro céntricas cuadras que empiezan en una bifurcación y desembocan en una plaza. Lo que está claro es que se trata de una arteria con notable potencial que, en los hechos, no es mucho más que el acceso asfaltado a las instalaciones militares que se despliegan más allá de Alvarado.

 

REDACCIÓN EL DIARIO
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La relación de ciertas avenidas con la presencia de dependencias militares es una realidad que forma parte de la historia de Paraná. De hecho, ha pasado lo mismo con Newbery que, durante años, no fue otra cosa más importante que la forma más directa de llegar hasta la II Brigada Aérea.
En uno y otro caso, la presencia de las vigiladas instalaciones ha devenido en marcas de descuido para con normas urbanas que suelen regir en el resto de los espacios ciudadanos. El más evidente de ellos es la falta de cordón cuneta y las desatendidas banquinas, lo que acaso importe poco para el tipo de vehículos todoterreno que suelen recorrer esos marciales espacios.
Al igual que Newbery, la Avenida Ejército es formalmente una calle pública pero en este último caso la traza ha quedado dentro de una jurisdicción federal por lo que, de hecho, opera como un camino interno a un área castrense, tal como cualquiera estaría tentado a aceptar si se presta atención a lo que ocurre desde Alvarado hacia el sur.
Todo el entorno transmite la impresión de que ese sector es semiprivado o semipúblico, para el caso es lo mismo. En efecto, desde ese cruce y hacia el sur, no sólo se angosta la calle sino que, un poco más allá de una rotonda y del Casino de Oficiales, el pavimento de hormigón se convierte en suelo natural.
Probablemente, para jerarquizar Ejército al sur haya que firmar convenios con la Nación, lo que no es un impedimento aunque –como se advertirá- ofrece las complicaciones propias de un acuerdo interjurisdicciones. De hecho, desde Pedro Balcar, más cerca de Oro Verde, la calle Ejército es parte de distintos loteos y los vecinos se han apropiado de ella al modo usual.
En este sentido, pareciera más sencillo para la ciudad, más expeditivo, que se fije como prioridad extender Selva de Montiel a partir de Virrey Vértiz, y potenciar General Espejo, al menos hasta Juan Báez. A ese subsistema, podría integrarse en el futuro la Avenida Ejército, cuya traza es paralela, llega hasta el macrocentro y se despliega entre ambas, Montiel y Espejo.

La jerarquización de Ejército potenciaría a un muy poblado sector de la ciudad.

INTENSA. Entre Alvarado y Galán, la Avenida Ejército exhibe el perfil propio de una arteria ancha y de veredas amplias. Operan numerosos comercios en esa zona, de diversos ramos, que se abren espacio entre las viviendas de tipo residencial. Las nombradas, junto a Gutiérrez, Casiano Calderón, Perette y Pronunciamiento, forman un subsistema que ayuda a ordenar la circulación en un sector de endiablada disposición espacial.
La apropiación urbana de ese tramo es evidente. Hay diversas marcas que dan cuenta del afán del factor humano por buscar sobreponerse a las dificultades que generan la topografía natural, como el arroyo Antoñico, o las barreras construidas, como las vías del ferrocarril (sobre Ituzaingó-Racedo) o el ya citado predio militar. Hasta ahora, la dinámica urbana empuja a la ocupación de espacios pero se topa con la muralla del Ejército, con Alvarado como citadina frontera.
Desde la intersección con Galán, el mítico Bar Aurora es testigo de que desde el sur debe tomarse por una bifurcación que en sentido único irá absorbiendo caudal vehicular de Bulevard Perette (con disposición oeste-este) y Pronunciamiento, desde y hacia Avenida de las Américas. Esa calle que arranca en Galán mantiene el nombre de Ejército y, cruce de vías mediante, se transformará en Monte Caseros. A su vez, desde el centro, el tránsito llega por San Martín que, a partir de Galán, generará el sentido norte-sur de Avenida Ejército.
La maraña de avenidas y calles determina la constitución de un entramado irregular con forma de círculos, rectángulos, cuadrados, trapecios, romboides y triángulos, que se configuran a través de una serie de calles de distinta jerarquía.
Pese a su ponderable potencial, en tanto espacios verdes, estos enclaves están desaprovechados para ocuparlos o para simplemente disfrutarlos con la vista; cuesta apropiarse de ellos, para sentarse a descansar, jugar, caminar o hacer caminatas o gimnasia. La rotonda donde se erige el monumento a San Juan Bautista puede ser un ejemplo cabal.
Esa madeja de caminos funciona como un nodo distribuidor hacia todos los puntos cardinales: Alvarado, Pronunciamiento, Racedo-Ituzaingó que atraviesa la ciudad a lo ancho, para el centro por Monte Caseros, desde el centro por San Martín pero también desde Perette, Galán desde el corazón de San Agustín, y a través de Ejército hacia Gutiérrez y Alvarado, nuevamente. Sin embargo, brilla por su ausencia la señalética que ordene los flujos.
Como pasa en otras avenidas, una jerarquización de Ejército producirá un adelanto en una zona densamente poblada que incluye al barrio Cuarteles y a Altos de Ituzaingó; y romperá con la idea de que las calles son meros conectores viales: nuevos anchos de calzada, canteros centrales y la incorporación de las laterales para evitar los giros a la izquierda en arterias de doble sentido de circulación, junto a cartelería adecuada y nueva iluminación, impactarán positivamente en la vida diaria de numerosos paranaenses que viven o toman por allí para hacer frente a la diaria rutina.


La desproporción entre obra, monolito y entorno, el desnivel del terreno, la vegetación dispar es una metáfora apropiada de cómo son las cosas.