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El encuentro anual de libros y lectores en Paraná, rehén de un innecesario vaivén

Actividad establecida en la agenda anual de actividades culturales, la Feria del Libro de Paraná se realizará finalmente del 4 al 7 de octubre en el Club Social. Su realización fue confirmada luego de vaivenes que obligaron a postergarla por un mes ya que inicialmente comenzaba el miércoles próximo. Para los libreros, protagonistas del fenómeno junto a los lectores y el público, más allá de estas desprolijidades, “lo importante es que el encuentro se realice”.

 

REDACCION EL DIARIO/ coordinacion@eldiario.com.ar

 

La semana que pasó los vaivenes sobre la realización de la edición 2019 de la Feria del Libro agitaron las turbulentas aguas del panorama cultural local. Es que el tradicional encuentro, que ya ha ganado un lugar en las preferencias de los paranaenses, debía comenzar el próximo miércoles. Sin embargo no existían precisiones sobre una serie de aspectos organizativos –relacionados con el área de Cultura del Municipio- lo que hacía dudar a sectores convocados a participar sobre la concreción del evento.

La inquietud se hizo pública el miércoles a través de un comunicado dado a conocer por libreros y editores de la ciudad, en el cuál se expresaban dudas e interrogantes sobre la marcha de la organización.

El viernes, tras mantener una reunión con representantes de librerías de Paraná, el Municipio ratificó la decisión de concretar la feria. Al finalizar la misma se informó que la fecha prevista se trasladó un mes. Así, este año, el encuentro anual entre libros y lectores de la ciudad se llevará a cabo del 4 al 7 de octubre. No fue la única novedad conocida, ya que en esta oportunidad será el Club Social el ámbito que albergará los stands y actividades previstas durante las cuatro jornadas de la feria, que recibirá al público en horario corrido de 9 a 21.

 

SOSTENER CONTRA VIENTO Y MAREA

La Feria es un espacio que hay que mantener, ya que se ha ganado un espacio entre la gente. En eso coinciden los representantes del sector. “No es es el mejor lugar ni el momento ideal, pero a la Feria hay que sostenerla”, señalan las fuentes consultadas. La continuidad, remarcan, es estratégica.

El encuentro es una actividad establecida en el calendario anual de actividades culturales de la ciudad; está en agenda desde hace años, por lo cual su organización en una administración con cierta previsibilidad no debería ser fuente de ruidos. Sin embargo los vaivenes organizativos que han caracterizado sucesivas ediciones y en particular la de este año resultó un tema debatido entre los libreros, que acuerdan en forma unánime en afirmar que, más allá de estas vicisitudes, “lo importante es que la feria se haga”, tal como lo manifestó Roxana Pittia.

“No estoy convencida que lo que se ha decidido sea la mejor opción, de todas maneras esperamos que la gente nos acompañe, como siempre lo ha hecho, en el nuevo espacio que nos recibirá este año”, agregó la representante de Librería del Ateneo a EL DIARIO.

Desde el 4 de octubre la feria se instalará en la sede del Club Social. “El espacio es muy bonito y da algunas posibilidades, por ejemplo trabajar desde el ingreso”, en el porche, continuar por las salas “hasta llegar al patio, que es un espacio hermoso”. En ese sentido, una intención es “tomar la casa y todos sus espacios”, parafraseando el célebre cuento de Cortázar.

 

ENTUSIASMO, PESE A TODO

La feria es sin duda una iniciativa importante para conectar al público con los libros. En este sentido las expectativas de los referentes consultados en una consulta realizada por EL DIARIO son positivas, pese a la situación económica.

“Es emocionante ver cómo la gente se vuelca a la feria, siempre nos acompaña”, destacó Roxana Pittia. Y señala que “sin duda es necesaria, ya está instalada, y es algo que entendemos que hay que sostener contra viento y marea”.

Las expectativas “siempre son altas, pese a la situación actual del país y la ciudad.  Esperamos que la gente nos acompañe”.

En idéntico sentido se expresó Pedro Demonte representante de una tradición familiar que transita 82 años en el rubro. Instalado junto a su esposa e hijo en El templo del libro confió: “Esperemos que la feria sea un éxito, pese a los cambios de fecha y lugar”. Tal como su colega, Pedro confía “que la gente concurra y nos continúe acompañando, como siempre lo ha hecho” porque considera que “la feria tiene un lugar conquistado entre los paranaenses”.

Para Osvaldo Seita, que desde hace 22 años trabaja en el sector “perspectivas hay siempre. El entusiasmo existe. Pero el resto no depende de nosotros. Sabemos que la situación económica no es buena. Pero el público lector, el que compra libros habitualmente, mantiene una fidelidad con ese hábito. En ese sentido este negocio es diferente a otros rubros, como la venta de indumentaria o motos, con picos y fluctuaciones muy grandes entre distintos momentos del año. Lo nuestro es más estable. La gente que compra libro, sigue haciéndolo. Solo que si antes adquiría cuatro libros por mes, ahora compra dos”. Es decir, concluye el titular de Klaxika, “la crisis que vivimos nos afecta, no somos una isla. Pero aún así, las perspectivas son positivas y por eso, como libreros, apostamos a que la feria pueda llevarse adelante”.

Seita destaca la fidelidad del lector, que ha posibilitado que el libro en su formato en papel perviva más allá de la presencia de las pantallas. “Lo que puedo decir, desde mi punto de vista, desde lo que percibo, luego del boom que fue el empleo del teléfono y las tablets a comienzos de siglo, es que actualmente en su gran mayoría, diría más de un 60 por ciento de los clientes no cambia el papel por el libro electrónico”.

 

ARTICULACIÓN ESTRATÉGICA

En cuanto a la visita de escuelas, “esperamos que decidan venir y acompañarnos”, manifestó Pittia. En ese sentido, adelantó que los libreros, a través de diversos canales, como las redes sociales “tenemos contacto con muchas escuelas de la ciudad y esperamos que se acerquen a la plaza y asistan, que puedan llevar a los alumnos para que se acerquen a los libros en el lugar en que están todas las librerías juntas”.

Demonte coincide que el vínculo con las escuelas se trata de algo estratégico, “que debe promoverse porque estimula el contacto con los textos en la infancia”.

En este aspecto, Seitas esboza una crítica porque, explica existe un déficit en ese punto. “La feria tiene una duración de cuatro días. Dos hábiles, más sábado y domingo. Por eso es que –considera- las dos primeras jornadas resultan insuficientes para que las escuelas de Paraná puedan venir y recorrer la feria.” Para el titular de Klaxika, “tal vez debería extenderse algunos días más. Personalmente siempre he adherido a la idea de que delegaciones escolares de todas las zonas de la ciudad –centrales y periféricas- puedan venir y recorrer los stands”.

“Que los chicos puedan llegar a la feria y ver un libro, es lograr que desde muy pequeño a un chico se le inculque el interés por el libro, por la lectura. Es una siembra a futuro”, concluye.

 

OPORTUNIDADES

En un momento ciertamente complicado en lo económico ¿esta la posibilidad que existan promociones o saldos con precios accesibles a los lectores?

“Hay un par de librerías que tienen el hábito de llevar saldos por lo que estimo que habrá precios muy convenientes. Es algo que nos parece muy válido”, opinó Roxana Pittia.

Para Demonte, la posibilidad de acceder durante la feria a textos a precios convenientes, es una certeza. “Siempre vamos con algunas ofertas y este año no será la excepción. Sobre todo, en nuestro caso, en textos escolares”.

Seitas, en tanto precisa algunos aspectos. “Nosotros además de revistas, trabajamos dos tipos de libro. El de línea y el saldo de editorial. Esto último nos da la posibilidad de poder ofrecer títulos a precio más económico: Somos la única librería de la ciudad que trabaja saldos de editorial”.

“En cada edición anterior fuimos a la feria con saldos”, aseveró el propietario de Kláxika. Y agregó que no se trata de competir con el resto de las librerías, ya que, explica, en Paraná “hay una muy buena convivencia entre los libreros y representantes de editoriales y sellos. Por eso hay un acuerdo de que cada uno pueda ofrecer algo diferente que complemente lo que propone otro”. Esta coexistencia no es común: “Somos una isla. Acordamos en muchos temas y eso es algo muy positivo”.

“Pensamos llevar algunos títulos editados recientemente. Pero no pretendemos que esto sea el eje. El foco –subrayó- estará puesto en textos de saldo editorial, un 90 por ciento y el 10 por ciento será de novedades, que inevitablemente debemos tener”.

Se trata de diversificar la oferta. “La idea es ofrecerle a la gente que vaya a la feria la mayor cantidad de opciones, que tenga la posibilidad de ver diferentes géneros y de que lectores con distintos presupuestos tengan la oportunidad de acceder a leer obras para el público infantil, juvenil y adulto”.

“En nuestro caso –adelantó Seita- esperamos llegar en casos puntuales con ofertas de 100 a 150 pesos por títulos que normalmente superarían los 600, 800 incluso, 1000 pesos”.