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domingo, enero 19, 2020
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    La música, camino para construir un vínculo profundo e inefable

    Las pianistas Graciela Reca y Marcela Martínez se presentarán el jueves en el Teatro Municipal 3 de Febrero en un concierto de piano `a cuatro manos´ con obras de Brahms, Schumann, Ravel y Piazzolla. El repertorio, especialmente elegido por su carácter popular y accesible, permitirá a ambas concretar un anhelo que sostuvieron pacientemente durante años.

     

     

    Carlos Marin | coordinacion@eldiario.com.ar

     

    Marcela Martínez tenía siete años cuando desde la danza llegó al piano y conoció a Graciela Reca, por entonces docente en la Escuela de Música, Danza y Teatro `Constancio Carminio´, de la capital provincial.

    El encuentro marcó el inicio de un vínculo que se ha mantenido desde entonces. Y que expresa una de las posibilidades más hermosas que posee la relación entre un maestro y su alumno: la posibilidad de que quien conduce el proceso de formación vea crecer al aprendiz a su cargo hasta que éste puede emprender su propio camino, cobrar vuelo y alcanzar el desarrollo pleno de sus facultades llegando a las más elevadas alturas.

    Para que ese logro se alcance, son necesarias algunas condiciones. Generosidad y equilibrio del docente, que debe acompañar con amor y delicadeza a su alumno. También rigor y disciplina deben estar presentes para transitar un proceso desafiante y complejo y lograr superar las dificultades que se presentarán. Finalmente es clave la pasión por eso que se hace y la alegría para disfrutar cada momento del camino.

    Todo eso se percibe de modo transparente en el encuentro de Reca y Martínez, dos talentosas y reconocidas pianistas que se encuentran para concretar un viejo anhelo fruto del afecto, el respeto, y la gratitud recíproca.

    El jueves 29 de agosto ambas ofrecerán al público de la ciudad una posibilidad infrecuente: un concierto de piano a cuatro manos en el Teatro Municipal 3 de Febrero. La actividad, organizada por la Asociación Mariano Moreno, comenzará a las 21 y permitirá apreciar obras de Brahms, Schumann, Ravel, y Piazzolla, entre otros.

    La semana que pasó, trabajaron en extensas jornadas de ensayo para pulir el trabajo que cada una realiza desde hace un año –cuando comenzó a tomar forma el proyecto- en el lugar donde reside: Reca en Paraná, y Martínez en Miami, donde se radicó luego de residir en Israel y Europa. Con amabilidad, ambas destinaron parte de su tiempo para ser entrevistadas por EL DIARIO.

     

    PLENA SINTONÍA

    ¿Cuál es el sentimiento de una maestra que luego de años se reeencuentra con una persona -a quien algún día cobijó como se hace con un pichón y a la cual entregó luego lo mejor de sí para que se desarrolle- para compartir una experiencia que ubica a ambas en situación de paridad?

    “Lindísimo”, asegura con contundencia Graciela Reca. “Marcela es como una hija para mí y concretar este concierto, bueno… Nos parece algo muy natural. Y lo hacemos con alegría. A pesar de todo lo que hay que trabajar (risas)”.

    No es la primera vez que la célebre instrumentista expresa su generosidad y comparte el escenario con talentos que formó. Como antecedente está una presentación con el paceño Ezequiel Spucches en dos conciertos: uno con música de Ravel y otro sobre el Carnaval de los animales, de Saint Sâens, este último en una preciosa versión con la participación de Claudia Lapacó. Las obras fueron preparadas para ser presentadas inicialmente en el Festival Galas del Río –que se desarrolla anualmente en La Paz-. Anoche Reca y Martínez brindaron en la edición 2019 del encuentro –que se desarrolla esta semana en esa ciudad entrerriana- el concierto que repetirán el jueves en Paraná.

    “Es algo muy hermoso poder disfrutar el concierto de La Paz y la presentación en el marco del Festival que tiene a Ezequiel como uno de los organizadores”, aseguró Graciela Reca a EL DIARIO. “Me permite recordar el aula en que trabajaba” en la Escuela de Música, Danza y Teatro `Constancio Carminio´. Allí “se encontraron muchos jóvenes muy talentosos”. Y se forjaron vínculos que resisten las pruebas del tiempo y la distancia. “Con inmensa alegría he podido comprobar que un grupo de estudiantes que pasaron por ese lugar han mantenido una amistad, y pese a que estén separados años por miles de kilómetros, cuando pueden, se encuentran. Eso –resalta Reca- es algo muy lindo y surgió en las aulas mientras estudiaban aquí en Paraná”.

    En esta ocasión, ¿qué implica para dos pianistas afrontar la intepretación de una obra cuatro manos?, preguntó EL DIARIO.

    “Sin dudas un desafío. No sólo por el ensamble técnico, que implica equiparar niveles. También por la dimensión intepretativa. Y tal vez lo más complejo: la articulación en el espacio de los movimientos físicos, que deben realizarse en un espacio reducido, lo cual implica una gimnasia compleja sobre el teclado”.

    Cuando uno interpreta a dúo, la metáfora que ilustra el proceso es la amalgama: Se trata de amalgamar dos elementos diferentes para que conformen una unidad. Y de allí la complejidad de esta modalidad.

    Pero “antes que todo” –aclaró Marcela Martínez- “está la sintonía a nivel humano. Si eso no existe, sin esa empatía, es prácticamente imposible que las cosas funcionen”.

     

    UNA PERSONA ESPECIAL

    ¿Qué sentimientos vive una pianista al estar junto a la maestra que la formó para compartir como colegas una presentación?

    “Me da mucho placer. Y sobre todo mucha alegría”, señala sin dudar Marcela Martínez. Y admite: “Participar de este encuentro es para mi muy movilizador”.

    “Graciela es mi maestra, la persona que me formó. Con ella comencé cuando era niña y hoy soy una mujer. Ahora estoy en otro lugar, dimensiono las cosas de otro modo; puedo ver el ser humano tan grande que es. Graciela tiene una grandeza muy especial. Es una persona muy generosa. Tiene un don especial que no se encuentra en todos los maestros. Y algo que he visto en pocos maestros: inculca en sus alumnos el amor a la música. Siembra esa semilla: algo que muy pocos pueden hacer”.

    De su generosidad, Martínez no duda: “Fue Graciela quien me indujo a salir y a buscar otros horizontes. Y eso no es común. Por otro lado, cuando partí a continuar mis estudios en el extranjero, la formación que me habían brindado aquí, en la parte técnica, no mereció objeción alguna. Lo destaco porque he visto colegas de otras partes del mundo a quienes los maestros que los recibían en otros países, les han cambiado totalmente la técnica por las deficiencias que tenían. En eso, la formación que nos ha brindado Graciela en es irreprochable. En el extranjero tuve la posibilidad de continuar un camino ascendente. Pero la base nunca tuve que cambiarla”.

    “Para mí, poder vivir este concierto, es concretar un reconocimiento a todo lo que recibí de mi maestra, todo lo que me brindó”, concluye.

     

    HACER LO QUE SE DEBE COMO PREMISA

    “Siempre he tenido una relación muy fluida con todos los alumnos con los que he trabajado. Para mí es algo muy lindo”, confía Graciela Reca al reflexionar sobre la posibilidad de promover a quienes forma, y luego animarlos a volar cuando están preparados. Ello refleja su generosidad y entrega en su tarea. En este punto, la docente es taxativa: “Entiendo que hago lo que se debe. La docencia es una entrega constante. No se debe ser reticente. Y uno debe formarse y trabajar para crecer permanentemente para crecer. En ese sentido, mi deseo es que el alumno crezca. Y que ame la música, que la viva con alegría”.

    “Cuando eso se alcanza, para mi es una satisfacción inmensa. Cuando veo los logros de mis alumnos, de los que tengo ahora, me da mucha alegría. Y me da felicidad comprobar que uno, como su maestra, no los embarcó en un camino en el cual no podrían desempeñarse”.

    Y concluye con una mirada esperanzada: “Actualmente hay una generación muy  buena de pianistas. En este momento tengo un grupo hermoso de estudiantes que ya están brillando por mérito propio”.

     

    -Para un pianista ¿qué significado tiene presentar una obra a cuatro manos?

     

    -Diría que en la vida de un pianista el desafío es constante. Ya al abordar una obra de repertorio de cierta complejidad, esa prueba está por delante.

    Siempre es una conquista alcanzar aquello que uno piensa que hay que hacer. Es decir, uno se forma una idea sonora de una obra, y trabaja para tratar de lograrla. En ese punto hoy no podemos dudar. Actualmente contamos con versiones de los grandes maestros muy accesibles `al alcance de la mano´, a través de las redes.  Quien no tiene la humildad de escuchar esas versiones, es un necio. Y uno tiene que tratar de acercarse a esa interpretación.

    Ligadas por el afecto y el respeto mutuo. Marcela Martínez y Graciela Reca compartirán un momento de plena música.

    – Esto marca un trabajo de investigación profundo que hay por detrás de lo que se ve en un concierto. A veces la gente piensa que el pianista se sienta frente al teclado, interpreta y ya está.

     

    – Bueno, creo que eso es una percepción generalizada (risas). En realidad, detrás de cada concierto, detrás de cada logro, de cada obra que un intérprete logra incorporar al repertorio, hay horas y horas de trabajo. Uno posterga muchas cosas de la vida por esta tarea. Esa es también la realidad.

     

     

    AYUDAR AL OTRO A CRECER

     

    “Como docente, desde hace un tiempo tengo estudiantes a cargo”, contó Marcela Martínez a EL DIARIO. “Ahora me doy cuenta lo que vivía y sufría Graciela cuando una, como estudiante, se presentaba en concurso”, acotò entre risas.

    Actualmente la pianista se desempeña además como acompañante en una compañía de ópera en Miami (EEUU) y se encuentra en el inicio de una nueva etapa de su trayectoria: retomar los conciertos como solista.

    De las enseñanzas que le dejó su maestra, admite que se trata de “encontrar en cada alumno el camino que tiene que seguir para poder crecer”.  Se tata de un camino que “implica muchísimo esfuerzo y renuncia. Como todo lo que uno quiere conseguir en la vida, significa esfuerzo, disciplina. La disciplina lleva también a buenos resultados, a veces nos olvidamos de eso. También, claro, se trata de equilibrar con el amor por lo que uno hace y disfrutar cada momento”.

    Es decir que el trabajo, el estudio, “no se transforme en un calvario y que cada logro que uno alcanza para llegar a la meta que se propone lo ayude y le de felicidad” en una pasión por el aprendizaje “que no concluye jamás”.

     

    REPERTORIO POPULAR

     

    “Será un recital muy variado y con piezas de carácter popular. El objetivo al seleccionar las composiciones fue que la gente disfrutara este momento”, adelantaron las intérpretes sobre lo que podrá escucharse.

    El concierto abrirá con una sonata de Beethoven. Para completar la primera parte llegará la Fantasía, de Schubert. En la segunda parte se intepretarán luego una serie de danzas de Brahms, y danzas húngaras y eslavas de Dvorak. En la parte final podrá escucharse `La valse´, de Ravel  y en el cierre una composición célebre de Piazzolla: `Libertango´.

     

     

     

     

     

     

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