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Museo Almeida: resguardo y difusión de la historia prehispánica

Lo que hace 70 años era un espacio ambulante conformado por tres tipos de viandas de fabricación artesanal, desde donde se transportaban cráneos y piezas de cerámica aborigen a las escuelas, hoy es un hermoso y moderno museo ubicado en el centro de la ciudad del sur entrerriano.

 

Sabina Melchiori

 

A Don Manuel Almeida le gustaba navegar por el río, observar los animales, fotografiar flores y juntar bichos para mostrárselos luego, en la clase, a sus alumnos de zoología, botánica y anatomía. Fue así que un día encontró huesos fósiles, y otro día encontró más. Así fue interiorizándose sobre la megafauna (los animales que habitaron la región hace más de 10 mil años) y fue formando una colección.

Pero su sorpresa no se limitaría a descubrir el caparazón completo de una tortuga gigante, ni huesos del gliptodonte, del mastodonte o del tigre de dientes de sable. No, el monte y el río tenían escondidas otras maravillas para él. Maravillas que dicen mucho sobre la historia prehispánica.

Cuando el río bajó, luego de la gran creciente de 1959, Almeida encontró cerámica aborigen en el Ñandubaysal, pedacitos de barro cocido que habían formado parte de vasijas. Buscó lo que habían escrito los arqueólogos que habían recorrido esta zona anteriormente y notó que no coincidía con el material encontrado. De modo que decidió investigar más, estudió la metodología que debía aplicarse en las excavaciones y registró la manera que debía hacerse –clasificando cada pieza con un número y describir dónde, de qué forma, en qué sitio y a qué profundidad fue hallada la pieza– para que tuviera valor científico.

Don Manuel fabricó sus propios escardillos porque como su área de investigación era muy húmeda, los clásicos pinceles que se usan en arqueología se empastaban y no le servían; y a medida que encontraba piezas o restos fósiles iba completando sus carpetas de arqueólogo autodidacta.

Así fue como comprobó, por ejemplo, que las vasijas que realizaban los chanáes hace dos mil años no eran simples y sin asas –como habían descripto sus colegas años antes–, porque en una misma zona de investigación encontró más de 300 asas, ¡y algunas eran zoomórficas!

En el museo puede ahondarse en la historia de los guaraníes, quienes navegando llegaron al sur entrerriano hace 700 años.

AMBULANTE

Como buen educador, y entendiendo a su vez que todo eso que encontraba, clasificaba y guardaba cuidadosamente no le pertenecía, buscó y encontró la manera de trasladarlo y darlo a conocer. Hacía fines de la década del ’60 y principios de los ’70, Manuel empezó a recorrer las aulas con sus viandas llenas de cráneos y pedacitos de cerámica. Recién en 1992, el museo tuvo un lugar propio, el edificio de la actual Casa de la Cultura. Años más tarde se trasladó a La Delfina, en el Parque Unzué, sobre la costa del río Gualeguaychú, pero por inseguridad, en 2005 debieron cerrarlo.

En 2011 reabrió sus puertas en el mismo sitio donde se encuentra hoy, aunque con apenas dos salas de exposición. De modo que su reinauguración, el 16 de agosto, luego de unos meses de receso, fue una gran noticia y un merecido homenaje a Don Manuel.

 

RENOVACIÓN

Durante el primer semestre de 2019, mediante un convenio entre el Centro de Estudios Arqueológicos Profesor Manuel Almeida, la fundación Azara y la Universidad Maimónides, con el apoyo de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación y la Municipalidad de Gualeguaychú, y el acompañamiento de otras instituciones como la Universidad Autónoma de Entre Ríos, el museo fue completamente remodelado.

El Museo de Ciencias Naturales y Arqueología “Profesor Manuel Almeida” es un espacio dedicado a la investigación científica; a la conservación de colecciones paleontológicas, biológicas y arqueológicas; a la educación y a la cultura.

Cuenta con un laboratorio equipado para biólogos, investigadores, y becarios del Conicet (con quien tiene un convenio la fundación Azara); un salón para charlas en la planta alta y cinco salas de exposiciones: una sobre paleontología local, donde pueden observarse réplicas de animales que habitaron el sureste de Entre Ríos; otra en homenaje a Manuel Almeida, donde se exponen, entre otras cosas, sus escardillos, utensilios de excavación, su cámara fotográfica y las viandas que fabricaba con latas de dulce de batata para transportar los cráneos que iba encontrando.

Otro sector está dedicado a la biodiversidad de Entre Ríos; otra sala a los chanáes, los primeros habitantes de esta zona; y también hay una sala dedicada a los guaraníes, quienes navegando llegaron al sur entrerriano hace 700 años.

 

INTERROGANTES

Raúl Almeida, hijo de Manuel y director del museo, manifestó una inmensa alegría por el crecimiento del museo e instó a seguir investigando: “Hay que seguir porque se pueden encontrar cosas nuevas, mi papá decía que solo descubrió el 5%, quizás se puedan encontrar rastros de civilizaciones más antiguas sobre la barranca marina”.

Según Raúl, también hay mucho por descubrir sobre la persona detrás de la vasija: “Había arte, en un pedacito de cerámica pintado hay una persona que quería trascender, que quería tener una olla más coqueta. Ahí había creación porque no tenían de dónde copiar, no tenían tutoriales, y a nosotros siempre nos los presentaron como brutos y salvajes, y sin embargo hay que sentarse en la costa del río y hacer con un palito una guarda tan preciosa”.

 

Biografía de Don Manuel

Nació el 4 de diciembre de 1915 y falleció el 26 de julio de 2004, a sus 88 años, en Gualeguaychú, Entre Ríos.

Egresó como maestro normal de la Escuela Olegario V. Andrade en 1934. Fue docente en escuelas primarias y secundarias durante 20 años y director de la escuela Nacional 177. También fue docente de nivel terciario en la cátedra de Paleontología del Departamento de Ciencias naturales del Instituto Sedes Sapientae y titular de prehistoria general y Arqueología, en el Departamento de historia de ese instituto. En 1982 dictó el curso Arqueología de Entre Ríos en la Escuela Normal Superior Mariano Moreno, de Concepción del Uruguay.

Realizó investigaciones arqueológicas durante 40 años en su Gualeguaychú natal, donde ofrecía charlas y conferencias sobre el poblamiento prehispánico de la región. Dedicó su vida a visibilizar distintos aspectos del patrimonio natural y cultural de Entre Ríos. Se casó con Susana Jurado y tuvieron siete hijos. Raúl, el menor, es el director del Museo.

 

Para conocer el museo

–25 de Mayo 533, Gualeguaychú, Entre Ríos

–Teléfono: 03446 614991

–Facebook: Museoalmeida

–Correo electrónico: museoalmeida@fundacionazara.org.ar

 

“Mi papá decía que solo descubrió el 5%, quizás se puedan encontrar rastros de civilizaciones más antiguas sobre la barranca marina”, señaló Raúl, hijo de Manuel y actual director del museo.