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¡Afuera! Una historia con sabor gauchesco

El trabajo, unipersonal protagonizado por Gustavo Bendersky y dirigido por Nacho Koornstra podrá verse en el Centro Cultural La Vieja Usina este domingo a las 20, en el marco del ciclo Domingos de teatro.

 

Redacción El Diario | coordinacion@eldiario.com.ar

 

¡Afuera! es un texto escrito por Gustavo Bendersky y Nacho Koornstra, actor y director, respectivamente. La obra propone una historia que toma algunos fragmentos de Don Segundo Sombra, la novela de Ricardo Güiraldes; pero la historia de Don Segundo Sombra no es su historia. Es la de un joven echado al olvido, arreglándoselas desarropada y afiebradamente para emprender un viaje.

La dramaturgia “propone un recorrido iniciático, un encuentro. Un salir afuera para volver a entrar: aprender de la intemperie, si es que algo se puede aprender. ¡Afuera! de nosotros mismos, dentro de una historia bien de campo, pero de acá”, contó Gustavo Bendersky.

Estrenado en marzo de 2010 en la ciudad de Mérida, en la península de Yucatán en el marco del 1° Festival Iberoamericano de Teatro,¡Afuera! es un trabajo que surge como la recreación libre y teatral de la novela de Ricardo Güiraldes, Don Segundo Sombra, “pero que entra en diálogo no sólo con otros textos emblemáticos de lo que se conoce como literatura gauchesca, sino también con cierta tradición de actor rioplatense”, señaló el actor a EL DIARIO.

El texto del espectáculo fue escrito, pergeñando y ensamblando entre Koonstra y Bendersky. El proceso de investigación se originó en un impulso creativo y poético del que tenía la necesidad de dar cuenta a través de la construcción de un espectáculo.

“Ese primer impulso –apuntó Bendersky- estaba vinculado a una fascinación que he tenido desde hace mucho tiempo por ese territorio – un poco real, un poco producto literario y cultural – que englobamos bajo el término `el campo´”. Para el protagonista “se trata de una cultura largamente negada, invisibilizada, estigmatizada por quienes establecen la línea aberrante entre lo bárbaro y lo civilizado”.

En este sentido, hay aspectos de esta cultura que se vinculan –reflexiona- en un modo de estar “muy por encima del hacer o el tener, en una capacidad de cultivar el silencio como modo de escucha y también de canto, de humor directo e imprevisto, explosivo, de una consustanciación con aquello que rodea a quién habita esa cultura y de lo cual no se lo puede separar”. A eso se suma en el habitante del medio rural “su percepción del tiempo, tan distinta a la nuestra en las ciudades , su preciosa y cautivante simbiosis equina, su concepto del trabajo tan alejado de la acumulación del capital, sus coplas, su cadencia, el revés de su payada, la fineza de su postura política, su rústico y primigenio sentido de la libertad han aromado y enamorado muchas de nuestras ensoñaciones”.

En su recorrido por los escenarios, a través de una década desde su estreno, la puesta ha ido mudando, enriqueciéndose, encontrando resonancias nuevas con el paso del tiempo.

“Es un espectáculo que hacemos desde hace prácticamente diez años, que se ha mostrado no sólo en numerosas provincias de nuestros país sino también en México, Chile, Uruguay, Brasil y Colombia. Ha ido acompañando nuestro proceso creativo y mutando también con las nuevas relecturas que la propia sociedad – y por ende los espectadores – han hecho en torno a un eje que atraviesa el espectáculo – también todas las épocas- que es la dicotomía o falsa antinomia, entre el campo y la ciudad, entre el centro y la periferia, entre la capital y el “interior”, entre el adentro y el afuera”, reflexiona el protagonista.

 

INTERROGANTES

El encuentro con el director y coautor aportó, entre otros puntos una provocación en forma de pregunta que atraviesa todo el espectáculo, y que se podría resumir del siguiente modo: ¿por qué dos personas que han nacido y se han criado en ámbitos absolutamente urbanos van a narrar una historia de gauchos, del campo? O dicho de otro modo, ¿qué se puede encontrar de aquellos gauchos de la literatura gauchesca en nuestros modos citadinos de hoy? ¿Qué vestigios, qué huellas?

Al respecto, Bendersky confía que “los aprendizajes que me ha dejado este espectáculo y su proceso son algo insondable en verdad”. Para el actor la posibilidad de sostener el espectáculo durante una década ha permitido un tránsito “de mucha riqueza, un desafío permanente por mantener el material vivo y orgánico”.

“Diría –señala- que el espectáculo no sólo ha acompañado mi desarrollo actoral, sino que –paradojalmente- es a través del espectáculo que se fueron delineando muchas de las características que me configuran hoy como actor”.

En cuanto al enfoque desde el cual se encaró el proceso de laboratorio e investigación escénico, el protagonista expresa que “no hay búsqueda antropológica en el espectáculo y en mi trabajo como actor. Así como tampoco trabajamos con el concepto o la herramienta de personaje en sí, como una entidad sicológica. En la poética teatral del grupo `Los Tocomochos´ los actores y actrices siempre hemos estado ubicados en el rol de quien cuenta y comparte una historia; y desde allí, desde esa vocación del narrar se despliegan una serie de recursos que claramente están vinculados con la teatralidad, pero desde puntos de vista que han esquivado siempre la tentación de lo introspectivo. Y también con esto dialoga el espectáculo, ya desde el título, al establecer un juego de adentros y afueras”.

 

ESTÉTICA

En cuanto a la estética en ¡Afuera! los dispositivos escenográficos y los aspectos visuales del espectáculo reconocen dos fuentes. “Por un lado, el lento recopilar de una serie de objetos pertenecientes a mi familia, de donde proviene esta fascinación por lo campestre”, aseguró Bendersky a EL DIARIO. Así, mucho de los objetos tienen “el `aura´ de la cual habla el filósofo Walter Benjamin en uno de sus textos más reconocidos. Son objetos que han atravesado todo un tiempo, que portan cicatrices de muchas historias, migraciones, anhelos, azares, añoranzas. Y ahora aparecen resignificados en la escena, representando la historia de Don Segundo Sombra pero también presentándose a ellos mismos. Pura presencia. La otra gran fuente escenoplástica del espectáculo proviene de dos maravillosos artistas de Paraná, como lo son Eva Cabrera y Lucas Mercado, que colaboraron en distintos momentos del trabajo”.

El espectáculo, “tiene un eje que lo atraviesa: la dicotomía entre el lo rural y lo urbano, entre el centro y la periferia, entre `el adentro y el afuera´”, reflexiona Gustavo Bendersky.

 

 

 

 

 

 

RECUADRO

 

Ficha técnica

 

Actuación: Gustavo Bendersky

Dramaturgia: Gustavo Bendersky e Ignacio Koornstra

Dibujos: Lucas Mercado

Diseño gráfico: Eva Cabrera

Asistencia Técnica: Ignacio Koornstra

Producción General: Compañía de Actores Tocomochos

Dirección: Ignacio Koornstra

 

Función: Domingo a las 20. Centro Cultural y de Convenciones La Vieja Usina (Gregoria Matorras de San Martín 863)