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Ramírez, un musical folk que se anticipa al bicentenario de la República de Entre Ríos

“Ramírez, un musical folk”, señala el regreso como dramaturgo de Daniel González Rebolledo. El escritor, actor, docente y director teatral se enfoca en un nombre clave de la historia de la provincia: Pancho Ramírez. Con dirección de Mario Martínez, y la participación de un elenco de actores de la región, el trabajo se presenta el martes en el Teatro Municipal 3 de Febrero. En una entrevista con EL DIARIO, el autor gualeyo dio cuenta de sus expectativas antes del crucial momento del estreno de una puesta que “muestra a Ramírez de un modo innovador”.

 

Carlos Marín | coordinacion@eldiario.com.ar

 

Curiosidad y riesgo son dos términos que parecen oportunos para calificar el derrotero existencial de Daniel González Rebolledo. Este gualeyo –que desde la comarca se proyecta hacia horizontes más amplios a través de su producción cultural– ha incursionado en disciplinas diversas. El teatro (como actor y director) y la literatura (como poeta, novelista y ensayista) han sido terrenos fértiles para su caudal creativo. Desde la dramaturgia con obras como “La Yegua Blanca” o “Sexalescencia” hasta el rescate histórico de “Los Kennedy del Sur”, González Rebolledo ha transitado un camino que, en un momento de su recorrido lo llevó a vincular un particular enfoque sobre una personalidad histórica central en la provincia con el teatro.

Así nació “Ramírez. Un musical folk” que luego de 10 años de espera, se estrenará el martes en el Teatro Municipal 3 de Febrero. La puesta, integrada por actores seleccionados a partir de un casting que se convocó oportunamente, es dirigida por Mario Martínez y cuenta con la dirección musical de Eduardo Retamar.

Se trata de un desafío de magnitud que el autor, el puestista y el director musical están dispuestos a correr. Los tres conocen del gusto por el riesgo, y en un proceso controlado están dispuestos a afrontarlo para que el público pueda conocer esta historia en la que el escritor gualeyo expone algunas tesis sobre Francisco Ramírez y su rol en la construcción de lo que conocemos como Entre Ríos.

En una entrevista con EL DIARIO, el escritor confió detalles del proceso y dio cuenta de sus expectativas antes del crucial momento del estreno de una puesta que “muestra a Ramírez de un modo innovador”.

Para el escritor gualeyo, el estreno de su obra es un “nuevo sueño que se
concreta”.

QUIMERA CONCRETADA

Para el dramaturgo este “nuevo sueño que se hace realidad” ha sido una experiencia “enriquecedora”, por la posibilidad de compartir el proceso “con otras subjetividades creativas” como el director y el músico. También con un elenco “que se bancó ensayos semanales de muchas horas de duración”. Y que despertó al interés por investigar y conocer más de la historia y de la biografía del `Supremo´. El intercambio es “una de las cosas más lindas que me sucedido con este equipo con el cual tratamos de mostrar a Ramírez desde un lugar poco usual”.

Ese enfoque, señala “será algo nuevo”, para el público ya que en esta historia el autor refuta la posición de “traidor a Artigas” que sostiene una corriente historiográfica.

Para González Rebolledo, en una contextualización que rechaza juicios categóricos que sólo abonan a posiciones clausurantes lindantes con el fanatismo, Ramírez y Artigas “fueron dos jefes políticos, y doy a la palabra `político´ todo el peso que le corresponde, en una época determinada, con un contexto y una historia determinadas, con biografías también determinadas y con una resolución –en última instancia por las armas– de un conflicto entre estos dos jefes políticos en el que hay un vencedor y un vencido”.

Un momento de los ensayos de la obra, que tiene en los personajes femeninos uno de los pilares de la estructura dramática.

Este enfoque motivó al autor al convencimiento que la vida de Ramírez merecía ser tratado “desde las manifestaciones del arte”. Fue allí que pensó en escribir desde distintos géneros. De ello ha nacido un “Romance para la Delfina”, una novela inconclusa sobre `El Supremo Entrerriano´. Pero finalmente prevaleció la idea de que la propuesta “tenía que ser teatro, texto dramático”. Y sobre todo “estar enmarcada en algo diferente, que no es habitual, que es tener un marco musical con sonoridad folk”. También añadió la danza. Por eso, sostiene el autor “propongo una forma poco común de presentar a un héroe de nuestra historia”.

 

CONVICCIONES

En 2008 un intento por llevar a escena “Ramírez”, no prosperó. La complejidad del proyecto fue demasiada para las posibilidades en aquel momento. En esta versión que podrá verse en cuatro funciones durante agosto y setiembre –que gracias al patrocinio del Instituto del Seguro (Iapser) son con acceso libre y gratuito– el escritor decidió que la danza no sea uno de los elementos centrales. “Que el Instituto colabore para que la gente pueda ver este trabajo de modo gratuito, en este momento crítico que vivimos, me hace muy feliz”, asegura.

En el texto original se planteó para la puesta, un coro al modo griego clásico, que de cuenta y testifique sobre la historia en base a lo que acontece con los protagonistas. Ese coro contiene a las “soldaderas”, “las ‘chinas’ que iban detrás del ejército como auxiliares de enfermería, como cocineras, como mujeres de los soldados”. Se trata de una voz polifónica que además de cantar sostiene la acción. Pero, aclara el autor “esto no tenía por qué ser en ‘modo Broadway’, que es lo que estamos acostumbrados a ver, sino estar planteado desde un lugar cercano a nuestra idiosincrasia”.

“No tengo la certeza si ese ‘modo nuestro’ en lo musical es lo que intenté reflejar en esta puesta. Pero tengo la convicción de que una vidalita, un triunfo, un tango son especies musicales que son coherentes con este planteo sonoro que enmarca el accionar de los personajes”, señaló el dramaturgo a EL DIARIO.

El personaje protagónico es Pancho Ramírez. “De él todos tenemos una imagen”. Esto representó un desafío para el autor, que debió responder a la pregunta “¿Cuál es el Ramírez que quiero mostrar”.

“Propongo un Francisco Ramírez que está poco tiempo en escena”, apuntó. “Cuidé mucho al Supremo. Y por eso pensé en intervenciones cortas, pero tan potentes, que hagan que la gente no olvide que estuvo en escena por breve que esa participación haya sido”.

El enfoque desde el cual plantea la obra “será algo nuevo”, para el público ya que en esta historia el autor refuta la posición de “traidor a Artigas” que sostiene una corriente historiográfica.

Y en ese punto, se pregunta González Rebolledo: ¿quiénes estaban a su alrededor en la intimidad? “Las mujeres”, responde. Aparece entonces Tadea Jordán –mujer de carácter–, también la novia olvidada y La Delfina. A ellas se suma, entre los personajes, una de las dos hermanas mayores del caudillo. Finalmente incluye a Segunda Calvento, que tuvo cuatro hijos con Justo José de Urquiza.

En ese ambiente íntimo que tiene a las mujeres como protagonistas privilegiadas, González Rebolledo confrontará en su enfoque dos visiones de la vida diferentes y antagónicas, en una escena que, adelanta “creo que al público le interesará mucho”.

Estas mujeres, junto a seis personajes varones, que son Ramírez y sus oficiales de confianza, son el núcleo de la trama de esta historia apasionante.

A este grupo se suma “Pedraza”, señalado como el ejecutor material del “Supremo”. El “tuerto Pedraza” es quien –a instancias de otro personaje en la obra– degüella a Ramírez y ultima a La Delfina como consumación de la tragedia.

 

OTROS PÚBLICOS

Para el autor hay una deuda por saldar: que esta obra sea vista por el público de Concepción del Uruguay. “Hace mucho tiempo que estoy con este proyecto y entiendo que se debe a los habitantes de esta ciudad que la obra pueda presentarse allí como una prioridad”, dice.

“Ojalá pueda verse en otros lugares. Aunque comprendo perfectamente las limitaciones porque somos 60 personas en escena. Por lo tanto es posible que sea representada en salas con escenarios de grandes dimensiones”.  De allí –concluye– que el Teatro 3 de Febrero se presente como “un espacio apropiado para la puesta”.

Hay un detalle que, en la charla, el escritor subraya: “Jorge Busti fue el único gobernador que, por lo que conozco, hizo algunas gestiones para trasladar la cabeza de Francisco Ramírez desde Santa Fe hasta Entre Ríos, donde debió haber estado siempre”.

Lo menciona porque la ubicación de los restos es clave en la puesta del dramaturgo gualeyo. La desaparición de la cabeza de Ramírez –que del escritorio de Estanislao López es trasladada a un ámbito sacro– es una de las causas que, en la historia planteada, movilizará a Tadea Jordán y otras mujeres para recuperarla.

A dos siglos de la batalla de Cepeda, que se recordará el año próximo, y de la creación de la República de Entre Ríos, Daniel González Rebolledo –junto al director Mario Martínez, Eduardo Retamar, el elenco y todo el equipo de producción– considera que el estreno de “Ramírez. Un musical folk”, “en este momento no es casual”. Y que la obra, “a pesar de transcurrir 200 años atrás plantea temas de completa vigencia hoy, que aún discutimos y procuramos mejorar”. Entre ellos el federalismo; el rescate de los restos de un ser amado –que ya se plantea en la tragedia griega– y la carga pasional de personajes femeninos que son los pilares dramáticos sobre los que está armada la trama “para que Pancho Ramírez quede muy cuidado en esta ficción en que las mujeres tienen un gran lugar”.

 

Realizadores

Texto: Daniel González Rebolledo

Música: Eduardo Retamar

Dirección General: Mario Martínez

Personajes:

TADEA: Madre de Ramírez, edad en escena 60 años, registro de Contralto.

MARGARITA: Hermana de Ramírez, edad en escena 33 años.

ANACLETO: Indio guaraní, edad en escena 30 – 40 años. Barítono.

DELFINA: Compañera de Ramírez, edad en escena 20 años, Soprano.

NORBERTA: Novia de Ramírez, edad en escena 28 – 30 años. Mezo Soprano.

SEGUNDA: Hermana de Norberta, edad en escena 25 años.

FRAY LUCAS: Monje dominico, edad en escena 50 a 60 años. Tenor.

RAMÍREZ: Hombre en su plenitud, 34 años. Tenor.

MARIANO: Hermano de Norberta, oficial de Ramírez, 30 años.

MANSILLA: Atildado, delgado, 30 – 40 años.

PEDRAZA: Tosco, edad en escena, indefinida, ronda los 40 años.

Coro y Orquesta.

Funciones

Estreno martes 20 de agosto. La obra podrá verse también los días 21 de agosto, 4 de septiembre y 1 de octubre, a las 20.30 en el Teatro Municipal 3 de Febrero.

 

Marco conceptual

“Ramírez, un musical folk” es una pieza que integra expresiones artísticas diversas, para recrear narrativamente un pasaje fundante de la historia de nuestro país (y en especial de la provincia de Entre Ríos y su región) cuyo origen y desarrollo ha sido y es objeto de constante estudio y revisión. Esto es: la recuperación de la cabeza del caudillo entrerriano Francisco Ramírez en manos de Estanislao López, Gobernador de Santa Fe.

            Daniel González Rebolledo.

Su congruencia argumental –fruto de una sólida investigación bibliográfica y documental, no exenta de ciertas dosis ficcionales– se vertebra a través de recursos textuales, musicales, y expresivo-corpóreos, que se presentan de manera equilibrada, en un marco escénicamente despojado.

No se trata pues de un “musical” propiamente dicho, pues éste apela a la emoción antes que a la razón y, en la percepción del espectador, su música y letra tienen mayor peso que los textos hablados. “Ramírez… es un “drama musical”. Una categoría denominativa a la que bien podría aplicarse la definición de Henri Lichtenberger cuando en su libro “Wagner” (1909) expresa: “Si llamamos drama a la acción que se representa y se gesticula en escena, diremos que el drama recibe ahora una doble traducción: traducción en el lenguaje de las palabras y traducción en el lenguaje de los sonidos. Y ambas traducciones no son superponibles, ni sirven a un doble uso, sino que cada cual dice lo que la otra es incapaz de expresar; la palabra le da a la inteligencia todos los datos precisos que ésta desea respecto de la intriga representada en el escenario; la música, por su parte, expresa con incomparable profundidad toda la vida interior de los personajes; reunidas las dos, no se limitan a comentar el drama bien por medio de la razón o bien por medio de la sensibilidad, sino que en forma, a la vez clara y emocionante, lo presentan al ser humano (…) ‘en su totalidad’…”.

Así entendido, “Ramírez…”, en tanto drama musical, se presenta además con una naturaleza acotada por el término “folk”, en referencia a lo que de popular y folklórico le acontece a un grupo de gente, en una región y en un tiempo determinado. En este caso, a pobladores de la Villa del Arroyo de la China (hoy Concepción del Uruguay, Provincia de Entre Ríos) en los inicios de la segunda década del Siglo XIX.