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Duras condenas por el intento de homicidio en el Volcadero de Paraná

Los dos imputados por el ataque a balazos que casi le costó la vida a un hombre fueron condenados a 11 años de prisión. El Tribunal entendió que se logró probar que tuvieron la intención de terminar con la vida de la víctima, lo que no ocurrió “por azar”. Quedaron en libertad hasta que el fallo quede firme.

 

Cecilio Ramón Além, de 40 años, y Andrés Exequiel Arce, de 29 años, fueron condenados ayer en fallo de primera instancia, a la pena de 11 años de prisión, respectivamente, por el intento de homicidio de Damián Benjamín Ibarra, ocurrido en barrio San Martín, en el Volcadero de Paraná, el 30 de agosto de 2017, aproximadamente a las 22.10. El Tribunal de Juicio, integrado por Carolina Castagno, Gustavo Pimentel y Alejandro Cánepa, entendió que se logró probar con el grado de certeza que requiere una sentencia condenatoria, que los imputados atacaron a Ibarra con la intención de terminar con su vida y lo hicieron con un medio idóneo: con armas de fuego; entre cuatro personas, dos de las cuales aún no fueron identificadas; con alrededor de 20 disparos realizados a corta distancia, no menos de un metro y medio de distancia; por sorpresa, cuando la víctima estaba recolectando basura, indefenso y desarmado; en medio de la noche en un lugar absolutamente desprovisto de iluminación donde los que allí procuran su sustento se iluminan con pequeñas linternas que portan en sus cabezas.

Para arribar a la sentencia, el Tribunal analizó los testimonios que se produjeron durante el juicio. Así, tras cotejarlos con las pruebas que se recolectaron durante la investigación, entendió que quedaban probadas la materialidad del hecho y la vinculación subjetiva de Alem y Arce con el ataque. En relación a la calificación legal, los magistrados sostuvieron que correspondía condenar a los imputados por la calificación legal con la que los fiscales Juan Malvasio y Santiago Brugo llevaron adelante la causa, desestimando el cambio propiciado por las defensas, de Alem a cargo del defensor público Jorge Sueldo, y la de Arce, en manos de Candela Bessa, que había solicitado la absolución por el beneficio de la duda y subsidiariamente que se recalifique el hecho a Lesiones graves. La víctima recibió cuatro disparos, dos de los cuales aún los tiene alojados en el cuerpo.

El Tribunal explicó que el testimonio del forense abonó el dolo en el que incurrieron los imputados, que es el conocimiento del hecho que se va a cometer y su resultado. En este sentido, se señaló que el forense concluyó que “el resultado muerte no se produjo por obra del azar”, si bien sostuvo que las heridas no pusieron en riesgo de vida a la víctima. Los jueces también destacaron que los testigos de la defensa no aportaron elementos que pudieran debilitar la hipótesis de Fiscalía. Así, se indicó que todos refirieron a una situación que ocurrió después del ataque contra Ibarra, cuando éste, después de salir del hospital San Martín, se presentó armado en la casa de la madre de Arce, donde arrojó piedras y conminó a los gritos a que Arce y Alem, salieran a la calle. El Tribunal consideró que aquella circunstancia corroboró lo que señaló el fiscal Malvasio durante los alegatos, cuando destacó que el hecho corroboraba que Ibarra fue a buscar a quienes consideraba sus atacantes.

Motivos

En relación al pedido de prisión preventiva solicitado por Fiscalía en virtud de que la situación procesal de los imputados cambió sustancialmente en virtud de la sentencia condenatoria, el Tribunal sostuvo que no correspondía hacer lugar al pedido habida cuenta que los ahora condenados siempre estuvieron ajustados a derecho y tienen arraigo, familia e hijos bajo su responsabilidad. No obstante, les impuso normas de conducta a observar hasta que la condena quede firme. De los testimonios surgió que el motivo del ataque tuvo dos estímulos: el primero que Ibarra se interpuso y defendió a un joven de apellido Lazzarini cuando era atacado por los imputados. El otro, que la víctima le habría robado un chancho a uno de los acusados. Ambas situaciones habrían generado la animadversión entre víctima y victimarios.

Fiscalía sostuvo que quisieron matar y pidió una dura condena

Alem y Arce fueron condenados a la pena de 11 años de prisión.