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martes, noviembre 12, 2019
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    Macri responsabilizó al kirchnerismo por la suba del dólar y del riesgo país

    “No podemos volver al pasado, porque el mundo lo ve como el fin de la Argentina”, sostuvo el mandatario, quien habló en la Rosada tras la derrota contra Alberto Fernández en las primarias.

     

    El presidente Mauricio Macri encabezó ayer una conferencia de prensa en el Salón de los Pueblos Originarios de la Casa Rosada, tras una reunión de Gabinete, donde afirmó que «los votos que no nos acompañaron representan bronca acumulada del proceso duro económico que tuvimos que recorrer, por la herencia que recibimos que era muy difícil».

    «La elección de octubre va a ser una buena oportunidad para demostrar que el cambio sigue, vamos a revertir la elección», sentenció el jefe de Estado.También reconoció que por la fuerte devaluación «hoy estamos más pobres que antes de las PASO». En este sentido, dijo que instruyó «al equipo económico para que preparen las medidas necesarias para cuidar a los argentinos».

    Además, aseguró que «la alternativa kirchnerista no tiene confianza en el mundo» y remarcó que el propio Frente de Todos debería «hacer autocrítica y resolverlo». «El mundo económico no confía en el kirchnerismo», enfatizó. «No podemos volver al pasado porque el mundo ve eso como el fin de la Argentina», insistió Macri, que estuvo acompañado por el candidato a vice Miguel Pichetto.

    Y redobló la apuesta: «Si se confirmase que el kircherismo gana la elección el problema va a estar. Esto (por la devaluación de este lunes) es una muestra de lo que va a pasar. Por el pasado hay un montón de gente que decide que no deja su dinero en el país. Es tremendo lo que puede pasar».

    El discurso de Macri el día posterior a la contundente derrota en las PASO tuvo como ejes el reconocimiento de un «voto bronca» por las crisis económica, y el pedido al kirchnerismo para que genere «credibilidad en el mundo».»Yo estoy para ayudar como pueda pero no es fácil, ellos tienen que demostrar que van a hacer algo distinto».

    «No hay duda de que si el viernes estábamos en un situación mejor, el dolar bajaba, y a partir de este resultado se da vuelta todo, las empresas bajan entre 30 y 40 por ciento, el riesgo país subió 350 puntos en una hora, eso demuestra que hay un problema grave entre el kirchnerismo y el mundo, y en que no le confían», precisó.

    Para el presidente en el kirchnerismo «tienen que trabajar en generar esa credibilidad. Acá estoy para ayudar pero no es fácil porque ya gobernaron, y por lo que hicieron antes pasó lo que pasó hoy en los mercados».

    Consultado sobre si habrá cambios en el gabinete de ministros tras la derrota, respondió que está «gobernando, la elección está ahí nomás» y no tiende a «hacer cambios por cuestiones simbólicas».

    Tras los resultados de las PASO, distintos funcionarios estuvieron desde temprano en la sede gubernamental, entre ellos el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, quienes se reunieron esta mañana con el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

     

    El chat que hizo cambiar la estrategia

    “Hay que gobernar hasta el final. Presentarnos gallardamente a las elecciones con nuestras ideas, sin importarnos el álgebra. Apostar a ganar y salir rápidamente de la idea de irreversibilidad del número.  Van a buscar canjearnos gobernabilidad por rendición. Ninguna concesión a esa idea. Es un falso dilema. Termina en la salida anticipada, como les sucedió a Alfonsín y De La Rúa”.

    “Quieren vernos salir vomitando sangre. Para justificar en los próximos meses la catástrofe que ellos mismos van a generar y para reafirmar la lección histórica que solo ellos pueden gobernar. La gente que representamos puede perdonar nuestros errores, festejar nuestros éxitos y disimular nuestros defectos. Pero no nos van a perdonar si los dejamos huérfanos e indefensos frente al poder populista.  Nos estamos jugando no sólo la elección de octubre sino la posibilidad de construir una alternativa por muchos años para la Argentina”.

    ​​El mensaje vehemente y con ribetes dramáticos que distintas fuentes se lo atribuyeron al titular del Sistema Federal de Medios Públicos, Hernán Lombardi, comenzó a circular el lunes bien temprano en los chats que congregan a ministros y legisladores. También lo leyeron el Presidente y al jefe de Gabinete, Marcos Peña. No todos estuvieron de acuerdo, pero, en un clima de extremo pesimismo, fue el dique que controló los interminables lamentos que se comenzaron a escuchar en el búnker, el domingo a la noche.

    Y, de algún modo, fue el primer disparador que generó un cambio de estrategia del Gobierno, donde a media mañana dejaron de admitir que el resultado de cara a octubre es «irreversible» y se comenzó a instalar la idea de que «la elección definitiva es en octubre».

    Aunque nadie quiere decirlo, y el propio Macri esquivó responder cuando se le consultó al respecto en la conferencia de prensa, por primera vez hay preocupación -y así quedó de manifiesto en el chat- respecto a si el capital político y el programa económico le aseguran llegar sin sobresaltos al fin de su mandato.

     

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