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lunes, octubre 26, 2020
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    Procesión y misa: una multitud dio muestras de su fe en San Cayetano

    Como cada 7 de agosto, día del Patrono de la paz, el pan y el trabajo, una multitud participó de la procesión por las calles de barrio San Roque, en la capital provincial.

     

    Todos los años los fieles renuevan su fe en San Cayetano. Y en tiempos difíciles, donde muchos no llegan a cubrir sus necesidades básicas, las veneraciones al Patrono de la paz, el pan y el trabajo se multiplican.

    Una gran cantidad de personas había participado de la primera misa en la medianoche del martes y durante el transcurrir de la jornada de ayer fue incesante el paso de personas por la parroquia de San Cayetano ubicada en barrio San Roque de la ciudad de Paraná.

    Tal como estaba previsto, minutos después de las 15.30 comenzó la tradicional procesión por las calles del barrio que culminó con la misa central que fue presidida por el arzobispo de Paraná, monseñor Juan Alberto Puiggari.

    Los fieles se multiplicaron desde temprano en las afueras de la parroquia donde se organizaron en filas para poder ingresar, acercarse a las imágenes del Santo, agradecer, recibir bendiciones y pedir por trabajo.

    Durante toda la jornada de este miércoles la gente se acercó para pedir y agradecer al Santo. Fotos: Ricardo Holle.

     

    “URGENCIAS”

    “Esta fiesta está enmarcada en una de las urgencias que está teniendo nuestra patria que es la falta de trabajo y hablar de trabajo es hablar de dignidad. Hoy venimos con mucha fe a pedirle a San Cayetano que ilumine a quienes corresponde y se generen fuentes de trabajo para que todos los argentinos puedan llevar a su casa el pan con el esfuerzo de sus manos”, señaló Puiggari.

    “Invito a quienes están en sus casas a unirse en plegaria por todos los argentinos que sufren porque les falta el pan, el trabajo, la salud, sabiendo que San Cayetano por medio de su intercesión nos consigue la gracia que necesitamos de parte de Jesús. Y no sólo hay que pedir, sino comprometernos a hacer una Argentina más justa, más solidaria y que aprendamos a amarnos a todos, sin excluir a nadie. Hoy están esas famosas grietas que tanto nos separan, y un país dividido no puede salir adelante”, subrayó el arzobispo.

     

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