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martes, julio 7, 2020
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    Santa Elena: los ocho policías fueron imputados y quedaron en libertad, sin arma reglamentaria

    El fiscal Santiago Alfieri imputó a los ocho policías de Santa Elena detenidos el martes, de los delitos de vejaciones y privación ilegítima de la libertad contra un adolescente de 16 años, la noche de este miércoles en los Tribunales de La Paz. Todos se abstuvieron de declarar.

     

     

    Según informó a La Sexta, el funcionario judicial solicitó la libertad de los policías, con medidas de coerción: «restricciones de protección a la víctima -no acercamiento ni realizar actos molestos o referencia en las redes o en los medios de comunicación- y las de servicio, obviamente el retiro del arma -que es una cuestión reglamentaria de la Policía respecto de alguien imputado por un hecho violento- y la imposibilidad de prestar servicio en el departamento La Paz», detalló.

    Además, Alfieri confirmó que durante la rueda de reconocimiento que tuvo lugar la tarde de este miércoles, la víctima reconoció a sus agresores: «Hubo indicaciones respecto a algunos de los acusados», informó.

     

    EL HECHO

    Una gravísima situación tuvo lugar la noche de este sábado en la Comisaría de Santa Elena, según el relato de la madre de un adolescente de 16 años al que habrían vejado y golpeado «entre más o menos ocho policías» dentro de «un cuarto oscuro» de la dependencia policial, para luego amenazarlo de muerte, «de que no hable o lo iban a encontrar en la calle y lo iban a matar». En el episodio también habría resultado lesionada la novia del joven, a quien algunos funcionarios habrían golpeado «en los pechos y la nariz» cuando salió en defensa de su pareja.

    La madre del adolescente de 16 años brindó su relato para La Sexta, mostró fotos que evidencian las lesiones en el cuerpo de su hijo y afirmó que durante la agresión, incluso «le sacaron las zapatillas, el cinto, le bajaron el pantalón y le tocaron la cola». «Le decían: ‘hacete el malo ahora, puto'», contó también el abuelo del joven a esta Redacción.

    El hecho se desencadenó en un entredicho ocurrido entre el adolescente y un policía de civil afuera de la Comisaría, donde el joven se encontraba acompañando a su novia y al tío de ésta -quien había concurrido a radicar una denuncia-. Luego «lo metieron adentro entre varios policías y lo golpearon, supuestamente porque le faltó el respeto a la autoridad», indicó la madre, quien reconoció que su hijo «escupió ahí afuera, porque está atacado del pecho, y le contestó al policía de civil cuando lo llamó ‘pelotudo’ y ‘guanaco'». «Pero no le pueden pegar así a una criatura; mi hijo es menor, voy a hacer la denuncia y esto no va a quedar así», sostuvo la vecina.

     

    EL RELATO DE LA MADRE

    «Mi hijo había ido a acompañarlo al tío de la novia a hacer una denuncia, no sé sobre qué. Eran como las nueve de la noche. Mi hijo está atacado del pecho, y él escupió ahí afuera de la comisaría. Había un policía de civil y le dijo: ‘Pelotudo, sos un guanaco, dejá de estar escupiendo’. Mi hijo le respondió: ‘¿Qué, no puedo escupir un pollo ahora?’ y entonces el policía le dijo: ‘¿Te la aguantás?’ y le empezó a decir cosas estando de civil. Mi hijo le dijo que sí, que se la aguantaba. Y ahí el policía lo ahorcó. Vinieron dos más de adentro de la comisaría a querer llevarlo para adentro. Entonces la novia se le prendió de la cintura y ahí el milico le pegó una piña a ella. Le pegaron en los pechos y le lastimaron la nariz».

    «Dice mi hijo que lo llevaron a un cuarto oscuro, que en ese momento reconoció a uno que tenía pantalón clarito, que es el mismo que estaba de civil y lo agredió afuera. En ese cuarto oscuro entre más o menos ocho, incluida una mujer policía, lo agarraron, le sacaron las zapatillas, el cinto, le bajaron el pantalón y le pegaron por las costillas y por la cabeza. Dice que él sintió que le pegaron fuerte con algo, que le rompieron la cabeza, lo lastimaron. Y en las costillas le pegaron con algo duro. Y después lo ahorcaron. Él me dijo: ‘Mami, yo pensé que me iban a matar’. Tiene todo el cuello marcado. No lo soltaban, hasta que le pegaron una piña y cayó. Y luego se quedó quieto, porque de tantos golpes que le dieron es como que ya no sentía más».

    «En un momento él me dijo que le empezaron a tocar la cola y no sabe de dónde sacó fuerzas para poder subirse el pantalón. ‘Hacete el malo ahora, puto’, le decían. Estoy dolida y desesperada, no le pueden hacer esto a una criatura indefensa. Esto no va a quedar así».

    «La novia salió corriendo a buscar ayuda y entonces llegó la abuela de él a buscarlo a la comisaría. No se lo querían dar. Le dijeron que a él lo habían detenido por faltarle el respeto a la autoridad».

    «La abuela vio que tenía la frente lastimada. Lo sentaron en una silla, le bajaron el gorro para tapar la lastimadura y le dijeron que no querían que él hablara, porque si él hablaba lo iban a cazar en la calle y lo iban a matar. Entonces cuando fue la del ANAF y le preguntó si le habían pegado, él dijo que no, por miedo. El mismo que le pegó al principio, el de pantalón claro, estaba ahí, lo miraba y desde atrás le decía que se quedara callado. El médico de la Policía lo revisó así nomás, adelante de la abuela y dijo: ‘No, no tiene nada’. Y ahí lo largaron. El policía le dijo a la abuela: ‘Esto de acá no sale, no sale de la comisaría’, cuando los dejó ir».

    «La abuela lo llevó a la casa, le preguntó si le habían pegado y ahí él reconoció que sí, llorando, y dijo que no había dicho eso antes porque lo habían amenazado que si hablaba que lo iban a matar cuando lo encontraran en la calle. Lo revisó la abuela, vio que estaba todo lastimado. Ahí me avisaron a mí y lo llevamos al hospital. El médico de guardia dijo: ‘Eso para que él aprenda a no ser atrevido’. Le hicieron placas pero no nos quisieron dar un diagnóstico ni las placas. Solo nos dieron un papel con lo que él tenía que tomar y nada más».

    «Fuimos a la comisaría con mi papá, nos dijeron nuevamente que él le había faltado el respeto a la autoridad y que el nene se había golpeado la cabeza con la puerta. Entonces yo dije: ‘¿Y el cuerpo, el cuello, todo eso se golpeó con la puerta?’. Toda la cabeza llena de chichones tiene mi hijo. No puede estar ni sentado porque le duelen las costillas».

    «Cuando yo hablaba con el comisario o subcomisario, no sé quién me atendió, los policías espiaban a ver qué era lo que yo decía. Voy a hacer la denuncia en fiscalía porque mi hijo es menor y tiene miedo, no se anima a ir ni al baño. Juntamos plata para poder viajar porque no teníamos».

     

    Con ifnormación de www.lasexta.com.ar

     

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