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    Newbery, testigo de una sostenida urbanización

    El cambio de carácter progresivo -de suburbano a urbano- de una amplia zona del sureste de la ciudad se proyecta con claridad en la historia misma de la Avenida Jorge Newbery: donde antes había campo interminable ahora hay una casa al lado de otra.

     

    Redacción El Diario | [email protected]

     

    A lo largo de los últimos 85 años, la Avenida Jorge Newbery fue testigo fundamental de la sistemática urbanización del área subrural que rodeó a lo que (desde 1949) se convirtió en la II Brigada Aérea. Si algún aventurero o explorador la dejó de recorrer décadas atrás, cuando lo único que había al final del trayecto eran los aviones y los hangares de “La Base”, probablemente le cueste reconocer la transformación urbana que esta arteria promovió.

    Sin dudas, por su ubicación y su ancho, por los puntos neurálgicos que une, las arterias que intersecta y las amplias barriadas que vincula, Jorge Newbery se ha convertido en una avenida fundamental, además de una de las entradas a la ciudad y una vía de acceso a la vecina San Benito.

    Por Newbery se accede a San Benito o, en sentido inverso, por Fruli a Paraná, luego de atravesar el temible cruce con la ruta 12. Foto Sergio Ruiz.

    Continuación de Juan Báez, se despliega hacia el este desde el cruce con la transformada Avenida de las Américas. Actualmente, se desarrollan justo allí tareas de desagüe, de adecuación de curvas y de niveles de las calzadas que integran lo que está ejecutándose a lo existente.

    El tramo este de Newbery, cerca de la Base, está en pésimas condiciones. Foto Sergio Ruiz.

    En todo un largo tramo que acaso llegue hasta Artigas, Newbery será una ancha avenida, con generosas veredas y un perfil dominado por las viviendas residenciales, en general de una sola planta, de material y de un nivel de terminación de bueno a muy bueno.

    A medida que se la transita de oeste a este, las casas van exhibiendo una mayor modestia, muchas de ellas aún en construcción, junto a terrenos sin edificación a la vista. Si un visitante saliera de la avenida Newbery en sí, y se internara en las adyacencias percibiría que la impresión no es equivocada: sueños proletarios florecen por doquier, en urbanizaciones que lucen menos ordenadas pero pujantes.

    Por allí cerca pasan las vías del tren que lleva a Oro Verde, penosamente invadidas por la maleza del desuso, pese a la relevancia que el servicio podría tener para todo ese populoso sector y, naturalmente, también para la Ciudad Universitaria.

    A pocos metros, un badén de proporciones, generalmente cubierto de agua, parece dispuesto para que ningún conductor desarrolle su tarea sin el debido cuidado.

     

    NUDOS Y DESVÍOS

    Cuando la avenida llega a Zanni nos encontramos con un grumo de dimensiones: es que para seguir por Newbery hay que hacer un desvío, tomar unos metros al sur por Zanni y doblar a la izquierda. Tanto a la ida como a la vuelta, este encuentro de dos arterias desfasadas, de doble sentido, es todo un problema, difícil de resolver, pero que habrá que encarar de alguna manera porque los semáforos existentes podrán amortiguar la irrupción de incidentes viales pero también impiden la fluidez.

    Zanni y una Newbery dislocada, una curiosidad que complica la fluidez vehicular. Foto Sergio Ruiz.

    Este es un problema que se presenta a lo largo de Zanni, que evidentemente en algún momento debe haber sido una especie de frontera del desarrollo urbano: un tipo de trama urbana se corta allí y nace otra, diferentes, al este. Situaciones similares a la de Jorge Newbery se producen con Provincias Unidas-Hernandarias, O’Higgins-Tibiletti y Miguel David.

    Desde Zanni y hasta Caputto (el ingreso al Aeropuerto) actualmente se está colocando carpera asfáltica flexible sobre el viejo hormigón. A lo ya intervenido le corresponde la trillada caracterización popular (“es un billar”), aunque no hay todavía señalización horizontal. A partir de Caputto, Newbery se angosta, desaparecen las banquinas, muchas veces las veredas son de suelo natural y el sistema de desagües se limita a zanjas a cielo abierto a cada lado. Pese a su resistencia de décadas, el asfalto por allí es una sucesión de baches y pozos. En ese estado, la avenida multiplica los riesgos porque los sobrepasos deben realizarse en condiciones de suma precariedad.

     

    HACER LA VENIA

    Una tupida hilera de tipas nos recuerda que en esa zona predomina la actividad militar, tanto por la presencia de la II Brigada como de sus dependencias y de los barrios donde residen las familias de los uniformados que allí trabajan.

    Más allá, Newbery se convertirá en la Avenida Friuli, uno de los ingresos a la próspera San Benito. Pero antes de llegar deberá pasar airoso el peligroso cruce con la ruta 12 donde, según se ha prometido, algún día habrá un puente para que el tráfico de una y otra vía no se encuentren.

    Es difícil identificar de dónde provienen y hacia dónde van, pero aproximadamente desde Zanni y hasta la ruta 12, la presencia de camiones se multiplica, con carga o en busca de ella.

    El dato de color es el cruce de Newbery con calle Cachito Avellaneda, no tanto por el espacio verde y la canchita de fútbol que invita a jugar a niños de todas las edades, sino por el hecho de que se trata de un sentido homenaje a un personaje de la ciudad cuya ausencia aún se percibe en cuanto acto público o desfile tenga lugar.

     

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