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Cuatrillizos: recibieron el alta luego de 60 días de internación

Las gemelas Magalí y Victoria, mellizas de los gemelos Gabriel y Benjamín abandonaron la clínica y ya están camino a su casa de Concepción del Uruguay. Nacieron tras un tratamiento de fertilización asistida. “Toda la vida lo buscamos y si Dios nos mandó esto, ya está”, señaló Rocío, la mamá. “Es el único caso en el mundo reportado de dos pares de gemelos que surgen de dos embriones”, resaltó la doctora Cabrera.

 

Tomás Rico | coordinacion@eldiario.com.ar

 

Tras un tratamiento de fertilización asistida, a las 32 semanas de gestación nacieron las gemelas Magalí y Victoria, mellizas de los gemelos Gabriel y Benjamín. Su mamá, Rocío Gadea (32 años), y su papá, Leonardo Folgueira (38), son oriundos de Concepción del Uruguay.

El 10 de mayo llegaron al mundo en el Instituto Rawson de Paraná. “Es el único caso en el mundo reportado de dos pares de gemelos que surgen de dos embriones”, resaltó la doctora Mercedes Cabrera, tocoginecóloga especializada en fertilidad, en diálogo con EL DIARIO.

Rocío y Leonardo llevaban años en la búsqueda para ser padres y tanto perseguir el sueño tuvieron “cuatro recompensas”. “Hace siete años que estábamos con tratamientos, probamos con otros profesionales pero no nos gustó el trato, algunos te ven más por el lado del negocio y no saben lo que se sufre. Por suerte nos encontramos con Mercedes, que es una genia porque puso nuestra necesidad por sobre lo económico”, señaló Leonardo, quien es docente y dueño de un comercio de reparación de electrónica en la localidad de la costa del Uruguay.

Magalí, Victoria, Gabriel y Benjamín ya están de regreso en su casa, en Concepción del Uruguay.

 

Una vez con Cabrera a la cabeza, quien es directora médica del Centro de Reproducción Asistida de Paraná HAVVA, lo que parecía casi una frustración, se hizo realidad y la posibilidad de ser mamá y papá estaba más latente que nunca. Todo llegó a buen puerto.

“Toda la vida lo buscamos y si Dios nos mandó esto, ya está. Por más que durante el tratamiento te sentís cansada, después vale la pena y tiene su recompensa”, dijo Rocío y agregó: “Estaba la posibilidad de que sean dos, uno o ninguno. Lo tomamos bien, pero con un poco de susto porque eran cuatro y no sabía que iba a pasar”.

Al mismo tiempo, Leonardo bromeó por la cantidad de bebés: “Nos pasamos con los rezos y salió más que bien”.

Rocío Gadea y Leonardo Folgueira, ante el desafío de una nueva vida, como padres de cuatrillizos. Fotos Gustavo Cabral.

 

El embarazo

“Empecé a trabajar con ellos en enero del año pasado cuando me consultaron por una infertibilidad primaria porque nunca habían tenido hijos. La mamá tiene una disminución de la reserva ovárica (pocos óvulos en el ovario) es por eso que llevaron adelante el tratamiento de alta complejidad, de hecho sólo obtuvimos cinco óvulos de Rocío. Sabíamos de lo que se había generado a la semana siete del embarazo que eran cuatro y a partir de ahí empezamos con el operativo de un embarazo de altísimo riesgo”.

La transferencia de dos embriones de 8 células se realizó en octubre del 2018. “Reportamos el caso en inglés para revistas científicas porque si bien hay embriones que se pueden dividir en dos porque las células pueden formar cualquier estructura al principio, después sí ya empieza la diferenciación celular y cada cual se va adaptando a las estructuras. En este caso muy raro, sucedió que transferimos dos embriones de laboratorio de 8 células, eran embriones pequeños porque la paciente tenía pocos óvulos, y ambos no sólo que se implantaron sino que también se dividieron y formaron los dos pares de gemelos, en dos placentas y cuatro bolsas”, relató Cabrera y detalló uno de los peligros que aparejaba este tipo de embarazo: “Cuanto más tarde se separan las células más conexión tienen entre sí, es lo que sucede con los siameses que comparten estructuras. En este caso por suerte se separaron temprano y evolucionaron los cuatro cada uno en su bolsa, no solo que evolucionaron sino que llegaron hasta el octavo mes y con un peso arriba de un kilo”.

 

A ganar peso

A pesar de que el parto no trajo mayores complicaciones para los bebés, tuvieron que permanecer en Neonatología por 40 días hasta que ganaron peso, ya que al nacer, Victoria y Magalí pesaron 1,215 y 1,130 kg, respectivamente; mientras que los gemelos Gabriel y Benjamín marcaron en la balanza un peso de 1,300 y 1,155 kg. “Uno de ellos quedó en incubadora para ganar peso y llegue a los dos kilos, ya que hasta no llegar a ese pesaje no regula la temperatura”, explicó Cabrera.

“Gabriel fue el que quedó en incubadora y se alimentó más tiempo por sonda, el resto al poco tiempo ya los amamantaba o tomaban de mamadera”, dijo Rocío quien trabaja como enfermera y desde el sexto mes de embarazo está en Paraná.

“La atención en el Rawson fue de primera, estuvieron en todo momento a disposición. El Iosper (la obra social) respondió en todo y nos fue de gran ayuda”, valoraron los flamantes padres.

Una vez que se enteraron de los cuatro integrantes que se unían a la familia, comenzaron a planificar su nueva vida y a acondicionar su casa. “Organizamos todo con tiempo, tenemos una familia numerosa los dos así que nos van a acompañar. De igual manera no sabemos cómo va a ser cuidar cuatro hijos, nos vamos a ir adaptando en el día a día”, sostuvieron Rocío y Leonardo.

 

El parto, toda una movida

El parto fue por cesárea, pero implicó todo un operativo especial para traer al mundo a cuatro criaturas. “Había cinco pediatras, uno por cada bebé más uno que coordinaba todo. Había dos cirujanos, el anestesiólogo, cuatro circulantes de quirófano, una instrumentadora. Éramos una banda. Por eso cuando a las 11 de la mañana la mamá empezó con contracciones le avisé a Pediatría y me dicen ‘danos dos horas para armar el operativo’, obviamente estaba todo pensado y entrenado por el altísimo riesgo. Por eso salió todo con éxito, no había nada improvisado”, relató la doctora.

Al ser los padres de Concepción del Uruguay, la doctora le pidió a la mamá que en marzo ya esté en Paraná para hacer un seguimiento más exhaustivo. “Quería que los últimos meses, que son los de mayor riesgo, esté acá cerca y después ya no volvió. Rocío es una leona y una excelente paciente porque hizo todo lo que le pedí y no es fácil llevar adelante un embarazo como este”, sostuvo la tocoginecóloga.

Sobre la situación actual de los bebés y las complicaciones que pueden tener, la especialista comentó que “cada vez menos riesgos corren, la mamá ya los amamanta a todos, pero siempre los primeros seis meses son importantísimos. Ella conservó la lactancia, se estimuló para que le quede leche. Es una madraza y creo que verdaderamente Dios elige a quien darle este tipo de cosas”.

 

Los cuatrillizos entrerrianos vuelven a casa