Un mundo desconocido al sur de Ramírez sur

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Cuando pasa Avenida de las Américas, en dirección a Oro Verde, Ramírez es un eje vertebrador de barrios en edificación y loteos próximos a ser intervenidos. Por doquier hay albañiles trabajando, pero en materia de infraestructura básica el sector sigue olvidado.

 

REDACCIÓN EL DIARIO / [email protected]

 

Ramírez es una avenida neurálgica de Paraná. Arranca casi junto al río, en el extremo norte, y llega hasta un punto en el que con sólo levantar la vista se advierte el perfil de la próspera ciudad de Oro Verde. Fue hecha por tramos, lo que se nota con claridad en su diferenciada configuración espacial y en el tipo de pavimento empleado en cada caso.

El cambio de escala de la ciudad, producto de su densificación poblacional, ha ido modificando el carácter del camino: desde hace años su perfil ya no es el de una ruta (que alguna vez lo fue) sino de un troncal a partir del cual se desprenden redes viales de distinta categoría y, dentro de ellas, desarrollos inmobiliarios, comerciales y de servicios que le dan personalidad propia a cada sector.

Al sur de Avenida de las Américas, Ramírez es una arteria que ve deshilachar su perfil urbano como en capas. Un desprevenido podría sospechar que, si el asfalto cubre unas pocas cuadras desde ese cruce fundamental, poco y nada debe haber más allá. Pero se equivoca. Está claro que el interés de la Municipalidad por asegurar un acceso adecuado llega unos metros al sur de la puerta de entrada al Colegio Privado El Madero; pero desde allí, hacia el frente, hacia el este y hacia el oeste hay múltiples razones para pensar que se trata de un sector en crecimiento permanente y sostenido afincamiento de residencias, cuya calidad constructiva oscila entre buena y muy buena.

 

 

PLANOS

Esa parte de la ciudad (el tramo asfaltado de Ramírez, pasando Avenida de las Américas) es, sin quererlo, una metáfora viva de la realidad urbana de la capital entrerriana en la que la capacidad de influencia sobre gobernantes clave puede siempre más que la planificación estratégica.

Debe añadirse que esas pocas cuadras pavimentadas, al sur de Ramírez sur, no rompe con la dinámica del camino hacia el norte: comercios de toda clase y casas de familia ayudan a constituir una postal frecuente. Pero desde el cruce con Newbery/Juan Báez (no olvidemos que Ramírez cambia el nombre de las calles que toca), la arteria pasa a ser de broza, con zanjas a cada lado hechas por hombres y máquinas y zanjas que cortan el ancho en diagonal producidas por el desbordado escurrimiento de las aguas.

En ese tapiz multiforme se eslabonan vastos cañaverales que albergan quintas de horticultura, construcciones residenciales que crecen a la velocidad de la maleza con las lluvias, alguna que otra finca, quintas sobrevivientes de otra época, loteos en busca de interesados, galpones en construcción, tierras sin ocupación pero dispuestas a ser ofertadas y hasta algún tajamar, lo que ofrece una doble evidencia: hay una gestión de las aguas y vertientes que debieran ser consideradas en un plano más estructural y, además, se trata de una zona en la que muchos terrenos son bajos y alcanzan la cota debida por la acción concurrente de numerosas camionadas de material.

Un par de notas complementarias: Jorge Newbery, que nace allí, después de atravesar interminables barriadas del sureste de la ciudad se transforma, a partir de la ruta 12, en la avenida Friuli, uno de los ingresos a San Benito. Entre medio, conecta con calles fundamentales como División de los Andes, Juan Garrigó, Avenida Zanni, Gobernador Faustino Parera, Gobernador Mihura, Salvador Caputto y Antonio Salellas, la del Parque Industrial. Mientras que la continuación de Newbery al oeste, Juan Baéz, que naturalmente también nace en el cruce con Ramírez, llega hasta los anegadizos y se va topando con Moisés Lebensohn, General Espejo, Avenida Ejército y Selva de Montiel, que extiende su traza desde San Agustín.

 

LATERALES

Más al sur, hay otra intersección clave: con Crisólogo Larralde, cuya denominación -curiosamente- se mantiene al este y al oeste de Ramírez, rompiendo de alguna manera la norma impuesta y aceptada, que tantos trastornos genera. En el este, Crisólogo Larralde tiene su punto de arranque en Lebensohn, cruza Ramírez luego de sortear una serie de precarias viviendas ubicadas de hecho sobre la traza, marca el final de División de los Andes, se encuentra con Juan Garrigó, Las Garzas, Avenida Zanni, Gobernador Parera y Gobernador Mihura, antes de desembocar en Caputto.

Más hacia Oro Verde aún, en el mismo sentido de Juan Báez/Newbery y de Crisólogo Larralde, se extiende Padre Uva (hacia el oeste)/Ricardo Balbín (hacia el este, hasta Artigas).

La pormenorizada cita de esta nómina de vasos comunicantes, que en el sector observado se corta abruptamente por el predominio del suelo natural o el mal estado del pavimento, se entiende mejor si se añade que, a ojo de buen cubero, la traza de Ramírez sur termina en los llamados terrenos del Ejército –nexo o valla, de acuerdo a cómo se lo considere, entre Paraná y Oro Verde-, cuyo destino todavía es un capítulo pendiente de la discusión ciudadana.

 

Con Oro Verde a la vista, los terrenos del Ejército ponen fin a Ramírez. Fotos: Sergio Ruiz

 

En fin, si en esa inmensa franja de monte nativo que llega al río habrá sectores para emprendimientos residenciales, dependencias gubernamentales y amplísimos espacios verdes, del tipo Parque, es razonable que el área circundante empiece a ser visualizada con un mayor detalle, antes de que -otra vez- empiece a ser tarde.