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Una credencial inclusiva hacia el mundo laboral

La Escuela de Educación Integral Nº5 “Alborada” de General Ramírez lleva adelante una iniciativa particular para jóvenes y adultos con discapacidad: que un lavadero de autos sea un puente hacia el mundo laboral.

JOSÉ PRINSICH

 

El objetivo primordial es integrarlos social y humanamente. La inauguración está planificada para el 9 de noviembre, en el marco de los 50 años de la institución educativa.

No fue una mera coincidencia que la institución educativa de calle Belgrano e Irigoyen, en General Ramírez, ubicada a a 60 kilómetros de Paraná, tuviera por nombre Alborada. Y es que, tal como lo define su etimología, los chicos y adultos que asisten allí son el nuevo amanecer. Tampoco fue producto del azar el color elegido para la estructura edilicia. De ese celeste que tiñe las paredes, se desprende una enorme variedad de significados que van desde la paz y la dedicación hasta la intuición y la fidelidad. Todos estos conceptos se entrelazan entre quienes frecuentan a diario dichas instalaciones, especialmente los alumnos, artífices de esta historia de amor y vocación.

INCLUSIÓN SOCIAL 

La inserción laboral, uno de los pilares de la Escuela Alborada.

La inserción laboral de jóvenes y adultos con discapacidad siempre fue un gran desafío para la Escuela de Educación Integral Nº 5 de General Ramírez. Pero no es un desafío más, es la oportunidad de incorporar a los alumnos al mundo del trabajo. El proyecto para la creación de un lavadero de autos llegará para cumplir este anhelo.

Si bien la propuesta tiene como finalidad una capacitación laboral, la realidad es que está enmarcada dentro de un contexto pedagógico, en el cual los módulos de aprendizaje serán los pilares centrales de este espacio. Los chicos tendrán previamente una instancia teórica, donde aprenderán a lavar el vehículo, la correcta utilización de las herramientas y las normas de higiene y seguridad, entre otros consejos útiles para la práctica.

Las actividades se van a desarrollar dentro de los horarios escolar. El establecimiento de una agenda de turnos será fundamental para una mayor organización, pero dependerá en gran medida del calendario escolar. Cabe destacar que los alumnos visitaron diversos lavaderos de la ciudad para interiorizarse sobre la cuestión.

“Se pensó en generar algo que no sea transitorio, es decir, que se sustente en el tiempo y que también forme parte de la vida social de ellos”, expresó el psicólogo de la institución, Jordán Abud, quien fue el promotor de esta idea. Por su parte, la directora de la Alborada, Virginia Buchhammer, dejó en claro que “la idea es tener la mayor parte del proyecto desarrollado para inaugurarlo el viernes 9 de noviembre cuando se celebren los 50 años de la institución”.

Las obras en el lavadero se ven con el transcurrir de los días. La planchada de ingreso de los vehículos ya está terminada, solamente resta la parte de electricidad y la conexión de agua para poder abastecer el predio. “Hemos avanzado un montón este año. Este proyecto depende pura y exclusivamente de la escuela porque es un taller de capacitación laboral. Para ello, tuvimos que presentar el proyecto en el Consejo General de Educación. Eso nos llevó dos años de evaluaciones permanentes. Este es el primer proyecto en la provincia de Entre Ríos de inserción laboral homologado por el CGE”, continuó la responsable de la escuela.

“Nuestra prioridad ahora es que los chicos aprendan el oficio. Si bien la idea es que tengan una gratificación para que vean que el trabajo tiene su remuneración, no se va a manejar el dinero como estamos acostumbrados. Asimismo, tenemos que estar agradecidos con todos los profesionales que nos han ayudado sino sería imposible concretar este proyecto”, sostuvo Virginia, quien destacó el acompañamiento de diversas firmas comerciales y empresas para la realización de este sueño.

Uno de los casos más emblemáticos de inserción laboral ha sido el de Arturo Álvarez, más conocido como el Petiso. El canillita, quien padece síndrome de Down, fue distinguido a nivel nacional por haberse integrado con la sociedad a través de su trabajo.

–¿Cómo surge este proyecto?

–Jordán Abud: A medida que fuimos viendo de que la realidad de la escuela y de los chicos iba cambiando, y lo que talvez en una época eran cuestiones vinculadas al aprendizaje o a la escolaridad inicial, nos encontramos con un grupo de chicos que ya no estaba en esa etapa por distintos motivos. Entonces, las preocupaciones y necesidades reales de ellos ya no pasaban por la lectoescritura sino más bien por una cuestión de orden social, laboral y de integrarse de otra manera.

–Virginia Buchhammer: Las experiencias previas en el campo laboral nos hicieron pensar en hacer algo más estable. Nos encontrábamos con el obstáculo de que pasaban unos meses y se cortaba eso porque son solamente prácticas. Al principio los chicos estaban entusiasmados, pero cuando terminaba todo tenían una desilusión de que querían trabajar y no podían. Trabajaron muy bien y con una responsabilidad que nos ha asombrado.

 

PRIMEROS PASOS

Ante la necesidad de crear una institución que se encargue de la rehabilitación de niños con ciertas dificultades y debido al crecimiento constante de General Ramírez, el 1 de septiembre de 1968 se lleva a cabo la Asamblea Constitutiva de la Escuela Alborada. Dos meses después, específicamente el 10 de noviembre, se concreta la fundación de la misma con sede en la esquina de Colón y Libertad. En ese entonces, estaban a cargo las señoras Lucía Schneider y Genoveva Cardozo. Cinco años más tarde, el municipio dona los terrenos para la construcción del edificio sobre calle Irigoyen. En la puesta en marcha colaboraron iglesias y empresas locales.

Con el apoyo constante de los ramirenses, el establecimiento fue creciendo día a día pero aún restaba cambiar la errónea imagen que los ciudadanos tenían del mismo. “Nosotros hemos cambiado la imagen que tenía la escuela. Por ahí, por desconocimiento, no se sabía bien que función cumplía realmente la institución o cómo se trabajaba. En realidad, nosotros somos una institución más como cualquier otra que tiene una muy importante tarea y para eso tenemos los profesionales capacitados para tal función, que es brindar el derecho a la educación a las personas con algún tipo de discapacidad”, expresó la directora.

Actualmente, la Escuela Alborada cuenta con una matrícula de 58 alumnos, de distintas edades y, si bien la gran parte de los alumnos es oriunda de General Ramírez, acuden a las instalaciones chicos de Aranguren, Isletas y zonas aledañas. Con el lavadero de autos, ya son tres los talleres con los que cuenta la institución, sumados a huerta y elaboración de bolsas. Este último también cuenta con la certificación del Consejo.