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Crimen en Vicoer XII: piden el beneficio de la duda para los acusados

Los defensores públicos, Sebastián Lescano y Fernando Callejo, y el defensor particular, Alberto Salvatelli, solicitaron la absolución por el beneficio de la duda de los dos imputados por el crimen de Facundo Morato.

Los imputados son Leandro Rene, de 27 años, que es defendido por Salvatelli; y Gustavo Mancini, de 26, que es representado por la Defensa Pública. El fiscal Juan Ramírez Montrull pidió que Rene sea condenado a la pena de 18 años de prisión y Mancini a 12 años. El miércoles 25 el Tribunal de Juicio, integrado por Gervasio Labriola, Gustavo Pimentel y Pablo Vírgala dará a conocer el adelanto de sentencia.

 

“Se tiraban de esquina a esquina”, dijo una testigo en el juicio por el crimen de Morato

Lescano y Callejo cuestionaron la actuación de la Fiscalía de Menores que tuvo intervención en el caso apenas sucedió, habida cuenta que en el lugar del hecho se señaló como autor a un menor apodado el Tuerto o Pato. En este sentido resaltaron que se perdió la oportunidad de tener “la prueba más importante, que era la declaración de la víctima”.

Morato, que tenía 16 años al momento del hecho, falleció un mes después en el hospital San Martín. Según se pudo determinar en el juicio por los testimonios que se produjeron, en ese lapso pudo señalar ante numerosos familiares a Rene y Mancini, y a un menor de 16 años, hermano por parte de madre de Rene, que firmó un juicio abreviado aceptando la pena de cinco años y seis meses por el crimen.

Las defensas cuestionaron que durante la internación, el joven no manifestó lo mismo ante los funcionarios policiales ni ante el médico forense que lo revisó. Asimismo, cuestionaron que la fiscal de menores no actuó durante tan importante plazo y sí lo hizo el fiscal que llevó adelante la acusación, pero después del deceso del chico.

Ramírez Montrull mantuvo la acusación por los delitos de Amenazas calificadas y Homicidio simple, en concurso real, para ambos imputados, en relación a dos hechos ocurridos el 15 de julio de 2016 a las 14, en la plaza de barrio Vicoer XII, y el 16 de julio a la 1.20, en la casa de la familia Morato; pero cambió el monto de la pena que adelantó en los alegatos de apertura del debate respecto de Rene, cuando pidió 15 años.

Este viernes instó que la pena sea de 18 años. El fiscal consideró probada la hipótesis acusatoria que sostiene que Rene irrumpió en la casa de la víctima y le disparó “a quemarropa” y “de frente”. Asimismo consideró probado que el crimen se dio en el contexto de un “claro enfrentamiento entre bandas, sostenido en el odio y la venganza” en la que una “quería expulsar a la familia Morato del barrio.

El fiscal valoró una serie de mensajes entre Rene y su hermano que eran elocuentes de la animadversión que aquellos tenían con la familia Morato y de las acciones que emprendieron en su contra. También sostuvo que las amenazas y el crimen fueron el corolario de la represalia que ejecutaron los imputados por un allanamiento en la casa del menor, donde se secuestró un arma que era de Eliana Miranda, pareja de Rene.

En este sentido añadió que el imputado tenía y ejercía un claro dominio sobre su hermano. Para Ramírez Montrull, a pesar de que los informes de la ubicación de los hermanos captada por las antenas de telefonía de la zona no fueron concluyentes, aquellos “estaba juntos en Vicoer”, rechazando el descargo de Rene, que dijo que estaba en su casa en barrio Capibá.

Interrogantes

Salvatelli, al igual que los defensores públicos, sostuvo que los familiares de la víctima que declararon en el juicio fueron “imprecisos, contradictorios y mendaces”.

El defensor reconoció que “mi cliente no es un bebé de pecho, pero tampoco se puede acusarlo de algo que no cometió”. En esta línea cuestionó que “llama la atención escuchar a la familia Morato que logró engañar al Ministerio Público Fiscal”, añadiendo que es “impresionante cómo se ha mentido”.

Salvatelli sostuvo que de los testimonios quedó claro que ninguno pudo ver el momento del ataque, puesto que todos los que estaban en la casa dormían o estaban acostados, resaltando que así lo sostuvo la única testigo que pudo ver algo.

El defensor criticó que en el caso “hicieron hablar a una persona gravemente herida”, poniendo en duda que el chico pudiera haber señalado, en el estado en el que estaba, a los tres supuestos agresores. También sostuvo que la amenaza en la plaza, el 15 de julio a la siesta, nunca existió.