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viernes, enero 24, 2020
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    El convento de las carmelitas de Nogoyá era “el mismo infierno”, dijo una de las víctimas

    Roxana Peña, que se fugó con la ayuda del jardinero, declaró durante tres horas en el juicio y señaló que había intentado irse en 2015, pero recién pudo escaparse en 2016.

    La religiosa Roxana Peña, una de las víctimas en el juicio a la ex superiora del convento de Carmelitas Descalzas de Nogoyá, Luisa Toledo, acusada de privación ilegítima de la libertad y reducción a la servidumbre, dijo este viernes que lo vivido allí era «el mismo infierno».

    Toledo -acusada de privación ilegítima de la libertad y reducción a la servidumbre- «no las dejaba salir, las obligaba a golpearse con látigos, usar cilicios y mordazas, y las encerraba por semanas a pan y agua, en un tratamiento inhumano e indigno constante», dijo el fiscal en el juicio, Jorge Gamal Taleb.

    La religiosa sufrió «una constante mortificación psicológica, y castigos por cada acto cotidiano con autoflagelamiento», como «romper un vaso, con siete días de encierro. Era un régimen muy cerrado, eso que se hizo no se ve en ninguna cárcel ni en ningún ejército», sostuvo Taleb.

    Los dichos de Peña confirmaron la declaración de la otra víctima, Silvia Albarenque, quien el martes pasado afirmó estar «destruida psicológicamente por los maltratos» que vivió en el convento.

    (Más información en la edición impresa de El Diario del sábado 15 de junio)

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