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Revocaron la absolución de un preso, acusado de matar a otro en una celda

Jorge Goró había sido absuelto del delito de homicidio. La sentencia se revocó y se dictará un nuevo fallo. El hecho ocurrió el día que Goró fue condenado por una cinematográfica fuga.

 

Néstor Belini / coordinacion@eldiario.com.ar

 

La Cámara de Casación Penal de Paraná, integrada por Marcela Badano, Hugo Perotti y Marcela Davite, resolvió “hacer lugar a los recursos de casación interpuestos por el Ministerio Público Fiscal y la querella particular contra la sentencia del 25 de agosto de 2017, emanada de la Sala Primera de la Cámara Primera en lo Criminal de Paraná, la que en consecuencia se revoca, debiéndose remitir la causa a origen a los fines de que un Tribunal debidamente constituido dicte nueva sentencia conforme a Derecho”.

Se trata de la causa que se sustanció a Jorge Carlos Goro, que fue acusado de asesinar a Joaquín Antonio Duarte en la celda que compartían en circunstancias en que el acusado esperaba conocer, la mañana del 3 de junio de 2013, la sentencia de la causa que se le sustanció por la fuga que protagonizó en una salida sanitaria, burlando la custodia del Servicio Penitenciario; y la víctima estaba alojada en la celda denominada “La Pajarera” o “el Mayorazgo”, por supuestos problemas de convivencia con otros reclusos. Esa mañana Goró era condenado a ocho años de prisión por una fuga cinematográfica en la que complicó a un agente del Servicio Penitenciario.

 

El hecho

El 25 de agosto de 2017 la Sala Primera de la Cámara Primera en lo Criminal de Paraná, que fue integrada por Rafael Cotorruelo, José María Chemez y Elvio Garzon, resolvió absolver a Goró de culpa y cargo por el delito de homicidio Simple. Se le atribuyó que el “3 de junio de 2014, entre las 4.45 y las 7.30, en el interior de la celda especial, ubicada en el sector de guardia de la Unidad Penal Nº 1 de Paraná, luego de agredir a su compañero de celda Joaquín Duarte, con un objeto duro con extremos afilados en la zona del cuello, lado izquierdo, le colocó posteriormente un cable alrededor del cuello mediante tres vueltas próximas entre si, terminando en un nudo móvil sobre el lado derecho, comprimiéndolo hasta causarle la muerte por asfixia mecánica”.

La Cámara advirtió que el caso “trasunta la posibilidad de una grave violación a los derechos humanos, toda vez que se trata de la muerte violenta de un interno alojado en la Unidad Penal, en un calabozo de reducidas dimensiones, y por lo tanto, con su libertad y capacidad defensivas altamente limitadas, en un importante grado de vulnerabilidad”.

También, en otra parte del fallo, sostuvo que “en definitiva, entiendo que la sentencia, al ser contradictoria, al contener conclusiones inválidas, resulta arbitraria; no es posible hacer operar la duda de manera absoluta, atomizando la prueba, desconociendo el contexto, y dudando aún respecto de la aplicación de reglas de experiencia”.

En Casación contra aquella sentencia de primera instancia se presentaron Carolina Castagno, que era fiscal en aquel momento; y José Iparraguirre y Leonardo Kunzi, querellantes por la familia de Duarte. Goró fue defendido por Guillermo Retamar. En la audiencia casatoria estuvieron presentes, en representación del Ministerio Público Fiscal, la fiscal coordinadora Mónica Carmona, Kunzi e Iparraguirre y Retamar.

 

Contrapuestas

La Cámara tuvo en cuenta que el MPF cuestionó que “la sentencia parte de esta supuesta duda, planteando dos hipótesis que se contraponen entre sí. Por un lado plantea una extraña posibilidad de suicidio de Duarte por estrangulamiento, y por otro lado dice que si no es esto, no descarta la muerte violenta de Duarte fuera de la celda y su posterior traslado a la misma.

En base a ello, absuelve al imputado Goró que era quien estaba con Duarte en la celda al momento de encontrar a éste fallecido. Goró era el único que estaba allí”.

Asimismo valoró que Fiscalía señaló que se trata de “posiciones contrapuestas, porque ambas hipótesis son analizadas de forma fragmentaria desoyendo pruebas objetivas como el informe autópsico y las declaraciones coincidentes de los doctores (Luis) Moyano y (Walter) Aguirre en debate”. En el mismo sentido destacó que “esta situación no es menor ya que en el debate se descartó por parte de la Fiscalía y querella y también por la defensa la etiología suicida como origen de la muerte de Duarte. Las tres partes se pusieron de acuerdo que la etiología de esta muerte era de modo violenta y causada por terceras personas. Goró y la defensa decían que él no había sido, ponían esta autoría en personal del servicio penitenciario, y el MPF en Goró; y el sentenciante sorprende a las partes -con una construcción traída de la medicina legal española- con una posible etiología homicida de la muerte de Duarte que había sido descartada por la propia Defensa”.

La Cámara señaló que el fallo de primera instancia “luego de enumerar esas pruebas, plantea que hay proposiciones sobre las que hay controversia -porque fueron negadas por la defensa-: que Duarte murió dentro de la celda, y que Goró estaba con Duarte en la franja horaria en que éste dejó de existir”.

En este sentido analizó que “como si fuera construyendo la duda, y no valorando las pruebas en su contexto y condición, y recortando inferencias que debió realizar y sobre las que debió fijar una postura al menos para descartarlas, se plantea lo que la defensa señaló como hipótesis. Ahora bien ¿cuáles son los elementos que existen en la prueba que indican que Duarte murió fuera de la celda? ¿Supone ello descreer de los 18 testigos que ante el Tribunal pasaron, agentes del servicio penitenciario, que además declararon en la instrucción? Si esto fuera así, al menos, debió realizarse una referencia más importante, minuciosa y fundamentada que la sola sospecha por cierta ‘animosidad’ que le tendría a Goró el personal penitenciario, que habría involucrado a uno de ellos en el evento de su fuga del penal”.

 

Indicios

El Tribunal de casación entendió que “una valoración contextualizada de la prueba impone que semejante afirmación se apoye en otros indicios que se agreguen a la causa, y que el juzgador en su decisión, conforme los conceptos citados, diga por qué creía que esto era posible o no. Sin embargo, analizada la prueba que el juzgador tuvo ante sí, esta aseveración, que aparece como vacía (no se entiende qué significa ‘proposiciones sobre las que hay controversia’, ni cuáles son sus consecuencias, porque aparentemente toma un lugar neutral), no es descartada”.

Desprolijidad

Respecto de las circunstancias en que Duarte fue hallado sin vida, en una celda de pequeñas dimensiones que permitía que las aberturas se pudieran trabar desde adentro, la Cámara consideró “al menos desprolijo” que no se iniciara un sumario, si bien consideró que al principio la hipótesis de la muera “era un suicidio” y “nada hacía sospechar que hubiera participado en el hecho personal penitenciario”.

En este sentido, descartó “la sugerencia de una actividad asociativa criminal por parte de todo el personal penitenciario” que declaró en el debate, porque “aparece al menos como poco seria, y si se toma, debió analizarse con la rigurosidad que el caso requeriría, además de hacerse cargo de que parte de lo que dicen los 18 testigos, no podría ser tomado en consideración para cotejar otras pruebas. Esto es: si la hipótesis de la defensa de que mataron a Duarte fuera de la celda y luego lo trasladaron a ella para involucrar penalmente a Goró se toma en consideración, la credibilidad de lo que dicen los testigos empleados del Servicio Penitenciario debe ponerse, en su totalidad, en cuestión; no puede sugerirse sin más y usarse luego para fundar otras deducciones”.