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martes, noviembre 12, 2019
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    Historias que inspiran: Un pueblo unido para defender la salud y el bienestar de todos

    Buscamos en cada historia destacar la parte humana, que en definitiva es lo que decanta y queda resonando en nuestra parte anímica.

     

    Colaboración | Carolina Oertel

     

    Villa Constitución es una localidad cercana a Rosario que se encuentra a 254 kilómetros de Paraná.

    Hace ya dos años que el pueblo comenzó pacíficamente un reclamo para evitar que se instale un depósito con capacidad aproximada de 65.000 toneladas de fertilizantes químicos a escasos 300 metros de los barrios y escuelas, sería en el centro del casco urbano.

    Todo comenzó en junio de 2017 cuando vecinos del municipio vieron un cartel gigante que decía “Próximamente Nitron”.

    Y decidieron investigar e involucrarse porque tenían la sospecha que se trataba de una empresa que comercializaba agrotóxicos, pero claro nadie sabía nada, ni siquiera el municipio podía darles una respuesta.

    Pocos días después es publicado en los medios locales que se iba hacer una importante inversión de 40 millones de dólares para un proyecto de depósito y fraccionamiento de fertilizantes en la Zona Franca Santafesina, un ámbito de la provincia con un régimen fiscal diferenciado para impulsar el comercio y la actividad industrial exportadora.

    La preocupación vecinal se desató cuando descubrieron que Nitron se presenta como la empresa líder “en comercialización de químicos y fertilizantes para la agricultura”.

    Es importante aclarar que todo aquello que se ubique en la zona franca no aporta ingresos a la ciudad, no tributa impuestos, ni genera puestos de trabajo que impacten en la economía social, ya que solo serían entre 5 o 6 puestos de trabajo aproximadamente.

    Esta zona se encuentra sobre el río Paraná, para aprovechar la hidrovía Argentina – Paraguay – Brasil, allí el único control que hay es aduanero. Ni la justicia, ni la policía ni el municipio tienen facultades sobre lo que ahí sucede.

    Por esa razón, el pueblo inauguró un acampe en la Zona Franca luego de constatar el ingreso de camiones transportando más de 500 toneladas de fertilizantes. El objetivo de la empresa apunta a superar las 160 mil toneladas.

     

    RECLAMOS

    Después de dos años y luego de juntar 10 mil firmas en un municipio con un padrón electoral de 30 mil habitantes para exigir a la provincia una consulta popular que decida sobre la instalación o no de la empresa, el Municipio otorgó al grupo la habilitación para comenzar a operar. “A espaldas de la población y de la voluntad popular”.

    El 31 de marzo de este año marcharon de manera pacífica 2.000 personas hasta la zona franca: el motivo que los impulsa a esto es proteger la salud de todos los habitantes y futuras generaciones.

    Existen varios intereses políticos y empresariales que vienen de trasfondo y que incluso afirman algunas fuentes que tienen que ver con negociaciones del actual presidente y el de Estados Unidos.

    Lo que escandaliza, lo que irrita, es cómo para los ojos de algunos pocos con mucho poder la vida humana vale tan poco.

    Pero los habitantes de Villa Constitución no se dan por vencidos y continúan con su reclamo.

    Lo curioso es que esta empresa distribuida por varios lugares del mundo, tiene sólo 100 empleados en total, por tal motivo sería absurdo pretender hacerles creer a la población que dicha empresa generaría puestos de trabajo porque es algo totalmente alejado de la realidad.

    Hombres, mujeres niños de distintas edades se manifiestan a la entrada de la zona franca pidiendo que se respeten sus derechos, y se los proteja. Nadie quiere ver cómo sus seres queridos comienzan a enfermarse y a deteriorarse.

     

    Los habitantes de Villa Constitución no se dan por vencidos y continúan con su reclamo.

     

    Según informes recientes, los riesgos para la salud avizoran la fabricación local de fertilizantes químicos implica distintos peligros. Los fertilizantes contienen productos nitrogenados que se van combinando con el oxígeno, con el aire, y generan subproductos como los nitratos y nitritos, que contaminan el agua subterránea originando enfermedades como el Síndrome del bebé azul o de los niños azules, por los recién nacidos con alteraciones en el transporte de la hemoglobina que les produce falta de oxigenación y les deja la piel azulada. Los nitratos también se relacionan con la producción de nitrozaminas, que es precancerígena y está muy relacionada con tumores de estómago, del resto del aparato digestivo, y afecciones glandulares. Los fertilizantes de este tipo también producen efectos nocivos en la piel, el aparato respiratorio y la estructura ósea.

    Por tal motivo conmueve ver cómo la gente de Villa Constitución no baja los brazos. No creo que a nadie le guste estar de noche durante horas bajo la lluvia resistiendo. Pero sucede porque lo hacen desde la convicción y desde una lucha justa.

    El 9 de mayo los ciudadanos volvieron a marchar de forma pacífica y en un unión, permanecieron lo más que pudieron resistiendo la entrada de camiones a la zona franca; llegó la Policía y Gendarmería y los reprimieron, los sacaron a los golpes.

    En una página de Facebook, uno de los vecinos escribió:

    “El pueblo villense se manifestó de manera concreta y efectiva al acercarse masivamente en apoyo al grupo que sostenía el reclamo, por lo que la Policía intentó apresurar el desalojo por la fuerza, encontrándose con la resistencia férrea de un cordón humano que no cedió un sólo paso. A medida que la gente se hacía presente en mayor número, los efectivos policiales comenzaron a ver que sus posibilidades de torcerle el brazo a los más de 300 manifestantes se reducían considerablemente, por lo que dieron inicio a lo que es conocido comúnmente como una ‘cacería’, que culminó con cuatro detenciones, a pesar del pedido de habeas corpus solicitado por el grupo de legales en fiscalía. Cabe aclarar que los detenidos no estaban infringiendo ninguna ley y que fueron privados de su libertad por más de ocho horas, sólo por el ‘delito’ de defender sus derechos cívicos y el de toda la ciudadanía.

    Ante este atropello, aumentó la tensión en el lugar y, nuevamente, las fuerzas públicas comenzaron a reprimir violentamente a hombres, mujeres y niños con una impunidad que sorprendió a todos los allí presentes.

    No obstante, la resistencia de un pueblo completamente unido y dispuesto a defender al otro solidariamente hasta las últimas consecuencias volvió a prevalecer, desarticulando las intenciones represivas del poder judicial que, indudablemente, se posicionó del lado del poder económico empresarial”.

    Me comuniqué con una querida amiga que vive ahí, sus palabras me conmovieron profundamente, por su tristeza.

    –Amiga, estoy quebrada– me dijo. Y me comentó que durante 27 horas resistieron el acceso de muchos camiones que querían entrar llenos de fertilizantes químicos, los reprimieron, los volvieron a reprimir, y cada vez más vecinos se iban acercando.

    –No me siento bien, ni físicamente ni anímicamente, pero nos recuperaremos y seguiremos– me dijo en su último mensaje.

    Por un lado entristece saber que sucedan estas situaciones que ponen en peligro la salud de tantos, y beneficia solo a unos pocos, más por el otro alegra profundamente ver cómo un pueblo se une para defenderse, y protegerse. Cada vez son más los que se involucran, cada vez son más los que no miran para el costado, que se sacrifican a pesar de las inclemencias climáticas porque saben que lo que se pone en juego es mucho más grande que eso. Poner luz ante la oscuridad, buscar justicia ante el atropello, defenderse de la impunidad, y de una vez por todas ser una voz que se escuche.

     

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