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Capilla Norte: El templo más antiguo pronto estará restaurado

Data de 1822 y está ubicado detrás de la Iglesia San Miguel, en Paraná. Es un monumento nacional y su reconstrucción está financiada por un programa del Gobierno Provincial.

 

Redacción El Diario / coordinacion@eldiario.com.ar

 

Las obras de restauración en la Capilla Norte, el templo religioso más antiguo de la provincia y que fue el fundamento de la actual Parroquia San Miguel, en Paraná, avanzan a ritmo sostenido y ya llevan concretado un 90%.

Además, se está comenzando la obra complementaria que incluye una plaza que se conecta con la obra y que tendrá acceso por calle Buenos Aires.

 

HISTÓRICO

Está ubicada en el casco céntrico de la capital entrerriana y es el monumento religioso más antiguo de la provincia que se conserva en pie. Fue fundada en 1822 en el barrio el Tambor o barrio de los Negros y en 2000 fue declarada Monumento Histórico Nacional. Desde entonces se han elaborado proyectos para su puesta en valor y apertura al público. En junio del año pasado se iniciaron los trabajos de reparación y recuperación, en una obra que administra la Fundación San Miguel y que cuenta con el financiamiento del Gobierno Provincial.

El Templo de San Miguel fue construido gracias a la iniciativa del cura Antolín Gil y Obligado, quien propuso un proyecto en 1822 dando cuenta de las necesidades religiosas de la parte norte de la ciudad, conocida como Barrio del Candombe o del Tambor. El edificio pudo ser construido gracias al aporte del vecindario y la ayuda oficial del por entonces gobernador Lucio Mansilla.

Luego del retiro de Gil y Obligado, el presbítero Francisco Dionisio Álvarez toma a su cargo la feligresía y por lo tanto la construcción de la Iglesia. En ésa época la calle que actualmente es Buenos Aires se llamaba San Miguel, y es hacia allí donde se encontraba el frente, difiriendo de la actual que apunta hacia Gardel. La Capilla Norte, esta primera construcción, se encuentra actualmente detrás del altar mayor, a modo de contrafrente de la Iglesia. En el año 2000, la Capilla fue declarada Monumento Nacional por medio del decreto Nº 1.298 en cuyo interior se encontraba una pila para agua bendita de procedencia misionera.

“La cúpula está muy bien y estructuralmente perfecta”, asegura la arquitecta Mariana Melhem. Foto Sergio Ruiz.

Varios años después, cuando se proyectó la construcción de la plaza Echagüe –actualmente Plaza Alvear– y el paseo de la Alameda de la Federación –denominada Avenida Rivadavia hasta el año 2010– debieron modificarse los planos originales. La Iglesia constaría de tres naves y dos torres mientras que su frente daría a la plaza, como es actualmente. En 1836 el General Echagüe y su esposa Doña Manuela Puig de Echagüe fueron los encargados de colocar la piedra fundamental y de actuar como padrinos, durante la misma ceremonia en que fue bendecido el templo por el presbítero Álvarez. Sin embargo, por diversas causas el edificio tardó en concluirse.

En 1873 se terminó con la construcción de la Iglesia, aunque las torres fueron edificadas posteriormente.

 

Un patrimonio abierto para todos

El equipo conformado por los arquitectos Mariana Melhem, Gabriel Terenzio y Alejandro Yonson participó en el XIV Congreso Internacional de Rehabilitación del Patrimonio en Matera Italia, con una ponencia sobre la Capilla Norte de San Miguel.

La iniciativa realizada en la ciudad italiana de Matera trató sobre la conservación del patrimonio artístico, arquitectónico, arqueológico y paisajístico.

Los trabajos tienen un avance del 90%. Foto Sergio Ruiz.

En dicho encuentro se presentó el Proyecto de Restauración y Refuncionalización de la Capilla Norte de San Miguel Arcángel de Paraná. El trabajo de investigación, la propuesta y la presentación en el Congreso estuvo a cargo de los arquitectos mencionados, formando parte la investigación de un libro que reunió otras 121 ponencias.

“De este proyecto participan ingenieros, arqueólogos, historiadores, estudiantes que se sumaron en la tarea del relevamiento. Es un trabajo interdisciplinario”, destacó Melhem en diálogo con EL DIARIO.

El edificio tiene una sala principal, donde se oficiaban las misas, y dos dependencias laterales.

“Si bien el proyecto arquitectónico es lo que más impacto tiene, porque todo el mundo está a la expectativa en la puesta en valor, tenemos la idea de que la propuesta trascienda la cuestión arquitectónica porque el patrimonio cerrado no le sirve a nadie”, aclaró.

El edificio tiene una sala principal, donde se oficiaban las misas, y dos dependencias laterales: “El interior de la sala principal va a ser un espacio donde va a estar la pila bautismal y la imagen de madera de San Miguel que son las originales del lugar. La pila bautismal es del siglo XVIII y una donación de las misiones, está actualmente en el templo de San Miguel. Ese va a ser el espacio sacro. La cúpula tiene una linterna que destapamos para que entre luz, la calidad del espacio va a ser totalmente diferente. Allí se podrán hacer muestras de todo tipo”, precisó la arquitecta.

Con respecto al estado de la capilla en relación a la construcción que se hizo hace casi 200 años, Melhem manifestó: “En general está como la original. Los cambios que hubo corresponden a las dos salas laterales ya que en algún momento se levantaron los techos. Eso impidió que se iluminara a través de unas ventanas ovales que hay en los laterales de la sala principal. Se va a volver a las alturas originales para recuperar esas ventanas. Las ventanas estaban tapiadas. Son unos óvalos de madera con radios”.

También destacó el estado en que se encuentra la cúpula.

“La cúpula está muy bien y estructuralmente perfecta. Los problemas que hay tienen que ver con el paso del tiempo. Es una obra muy estable. Cuando hicimos la prospección arqueológica con Daniel Schávelzon, para saber cómo eran los pisos originales levantamos el piso actual que es un calcáreo del siglo XX. Abajo aparece el doblado de ladrillos. Hay una especie de contrapiso de tierra, una sucesión de capas de tierras apisonadas. Ese trabajo es de una gran calidad”, destacó la profesional.

El proyecto de puesta en valor es un trabajo interdisciplinario, donde participan ingenieros, arqueólogos, historiadores y estudiantes que se sumaron en la tarea del relevamiento. Fotos: Sergio Ruiz.

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