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Como sabe hacerlo, Leguízamo no se rinde, y avanza en propuestas para suturar “la grieta”

Con su propuesta que revaloriza la palabra, a través del humor y la música como vehículos para provocar el pensamiento, el artista paranaense regresa con éxito al escenario con su nuevo espectáculo “Más allá de la grieta”.

 

Carlos Marín

coordinacion@eldiario.com.ar

 

Algunas jornadas, al anochecer, congregado en el refugio en torno al fuego que brindaba calor, luz y protección, el grupo dedicaba esa parte de la jornada a contar y escuchar lo que habían sido acontecimientos cotidianos; también relatos y narraciones con visiones sobre la vida, el mundo, el universo.

De tanto en tanto, uno entre otros del grupo lograba que de ese encuentro emergiera algo potente, que instalaba en el ambiente una energía diferente, movilizadora de cambios en cada uno de los miembros.

¿Cómo lograba eso? Por medio de sus gestos; y a través de palabras y de lo que contaba con ellas generaba en quienes estaban en el lugar algo parecido a una mueca. Ese gesto, que nacía de lo profundo de cada ser, aliviaba tensiones y hacía más soportable las fatigas, el dolor, el agobio, que provocaba la intemperie implacable de un exterior impiadoso. Y alentaba a seguir.

Decenas de miles de años más tarde, aquel mismo bálsamo, la risa, cumple aún su función sanadora. Su ancestral eficacia continúa operando sin mengua, amplificada por los hallazgos que durante siglos han nutrido las artes escénicas.

En esa tradición secular se inscribe el trabajo que desde hace tres décadas lleva adelante Ricardo Leguízamo. En su trayectoria, el autor, actor y creativo paranaense ha logrado el dominio de su oficio: aplicar a sus semejantes la terapia saludable de hacer reir.

Su solvencia en este campo ha sido demostrada en cada proyecto que ha encarado. Desde su debut, en 1987, con “Un humorista con aroma a la banda”, ha recorrido un camino en el cual, con coherencia, ha definido un perfil para lo que hace.

El humor y la música son los pilares del `estilo Leguízamo´. El primero de estos ejes está ligado a la crítica asociada a la reflexión, que presenta en monólogos y diálogos. El segundo, a los textos de sus canciones, a las que termina de dar forma junto a talentosos y destacados músicos de la ciudad.

Con esos elementos, a los cuales suma el apoyo de la tecnología (pantallas, proyecciones, videos, efectos especiales) y su despliegue actoral y escénico, el músico ha regresado a escena con “Más allá de la grieta”.

El espectáculo, que estrenó en abril, es fruto de una meditada decisión que se concreta en un momento singular: un año en que los argentinos elegirán sus autoridades políticas en distintos niveles de la administración del Estado.

Como lo ha hecho con anteriores propuestas, el creativo somete al encuentro expectante con el público un mensaje. En él retoma claves del debate desde hace unos años atraviesa al país y sus habitantes y divide las opiniones en campos inconciliables.

Esta vez es `La grieta´ el concepto que enhebra los sucesivos cuadros que dan forma a su show. Y en sus intervenciones, que toman la forma de monólogos, diálogos y canciones, el propósito de Leguízamo es advertir al público sobre ciertas triquiñuelas del poder y los que lo ejercen en todos los niveles: `atención, cuidado, que la fronda del vasto anecdotario cotidiano, las minucias en detalles del vértigo diario, no nos distraigan de lo importante´.

En este punto, el artista desliza la idea del enfrentamiento como una estrategia del poder para fragmentar a las mayorías, carentes aún de aspectos fundamentales para una vida con un mínimo de dignidad.

Claves

Desde el video inicial, con la participación especial de Omar `Gurí´ Martínez, y el monólogo entre un personaje alienado por la `infoxicación´ en un panorama que se presenta como irresoluble, Leguízamo da las primeras pautas de su diagnóstico. Y despierta la carcajada incontenible.

Como se ha dicho, un loco siempre expresa algo de las verdades que no pueden pronunciarse o son negadas por su entorno social.

No es casual entonces que el autor haya elegido a un lunático como personaje para comenzar a desandar su `informe de situación´ que profundizará con su pegadiza –y certera- `Milonga de la grieta´ y tendrá forma acabada en `El loco y su balada´. En ésta última pieza, sobre la inmortal composición de Piazolla, se rozará uno de los momentos más altos del show tanto por la poética como por la impecable participación de los músicos.

Mientras se suceden los cuadros se plantea una idea nodal en la argumentación sobre la cual Leguízamo construye su análisis: mientras la gente `de a pié´ observa deslumbrada los pases que el ilusionista –encarnación del poder- realiza frente a su vista, al costado sucede lo importante, lo realmente medular. Lo que no es percibido y por lo tanto `no existe´, son los actos que derivan luego en consecuencias tristes, dramáticas, para esas `mayorías silenciosas´.

Un segmento de una entrevista en video realizada a José Mujica –intercalada en un momento del espectáculo- resulta contundente. El ex presidente uruguayo pone en blanco sobre negro y sin medias tintas, con su lenguaje llano, algunas claves para comenzar a suturar `la grieta´. Sólo cabe escuchar y actuar en consecuencia.

Más adelante, una situación que se plantea sobre la metáfora de los mundos aparentemente inconciliables -una historia de amor entre un verdulero y `Mili pili´, la nueva cheta- que Leguízamo recupera de un espectáculo anterior, señala el primer esbozo para una salida “al sueño de algo diferente”.

En este segmento el actor juega en un diálogo virtual con Pancho Ibañez, recurso que también emplea con Horacio Lapunzina, en el rol de un psicoanalista.

“Aquellos que padecemos la inseguridad, hospitales en mal estado, justicia y educación en caída libre, no podemos estar divididos”, afirma el humorista. Y en su monólogo final y “Creo en ellos” presenta su profesión de fe en la cual comparte su aporte para componer en algo las cosas en este mundo al que, como expresó el tango, “le falta un remache”. En ese auto de fe aparecen los integrantes de la `mayoría silenciosa´ -a los que está dedicado el espectáculo- “quienes sin rédito económico ni político, trabajan para rescatar los sentimientos, recuperar la imaginación y valorar la vida”.

Propuesta

En el colofón de su nueva producción, con una apelación con tinte sensiblero, Leguízamo abre la puerta a la esperanza, ya que “aún es posible cambiar lo que parece irreversible”. Para ello rescata aspectos de la cultura que aportaron los inmigrantes –trabajo, esfuerzo, austeridad, honradez, solidaridad- y otros que convoca desde el inefable e idílico territorio de la infancia, con sus códigos inquebrantables.

Así, propone avanzar con lo que denomina “Ley Leguízamo”. Su proyecto se basa en una serie de premisas simples y contundentes; una serie de puntos concretos, planteados con humor e ironía, para modificar –se entiende que para bien- el actual estado de cosas en el país.

Este final abierto a la esperanza junto al empleo acotado y pertinente de los recursos de archivo usados para la crítica social y política, son aciertos de esta producción y demuestran que el artista está –si cabe la expresión- en pleno estado. El compromiso con su trabajo, el respeto por el público –al que no ha subestimado jamás- y la obsesión por la producción y los detalles en la puesta continúan presentes como marca en el orillo de su oficio en un nivel de excelencia.

Al resultado final aportan -como elementos inescindibles del todo-, la solvencia técnica y el ajuste del conjunto de músicos, y el empleo impecable de los recursos técnicos.

“No podemos estar separados”, dice el padre de esta producción. Y con convicción agrega: “Es tiempo de volver a encontrarnos”.

Como en aquella convocatoria ancestral en torno a la hoguera, acaso sea el momento para quienes habitan esta parte del planeta conocida como Argentina, de transitar ese camino. Y más aún, recorrerlo en compañía de creativos como Leguízamo, que con su trabajo –como este recomendable “Más allá de la grieta”- colaboran en aliviar los pesares cotidianos y animan a sus semejantes a continuar en la tarea de hacer el mundo un espacio más humano y amable para los que están y para aquellos que han de llegar.

 

El equipo que va “Más allá de la grieta”

 

Músicos: Alejandro Sánchez (piano, bandoneón, arreglos); Luciana Tourné (canto y actuación); Delfina Spais Bretón (chelo y bajo); Natalia Franco (violín).

Técnica: Adrián Forni; Gustavo Demartín; Jorge Maldonado.

Arte: Mariana Lammertyn; Gito Petersen; Ricardo Jaimovich.

Imagen: Gastón Rouge (fotografía), Jorge Lima, Fernando Roca, Ricardo Leguízamo (cámaras).

Corrección de textos: Miguel Bonetti.

Asistencia de dirección: Victoria Vaccalluzzo y Manacha Yáñez.

Idea, creación y dirección: Ricardo Leguízamo.

Producción general: Cristina Bonetti.