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Puerto Nuevo: amarrado al pasado y con rumbo incierto

Un sector que supo ser emblemático para la ciudad hoy está en ruinas. La desidia está en evidencia y en el futuro inmediato no se avizoran cambios que revaloricen el lugar. El historiador Walter Musich, en una entrevista con EL DIARIO, hizo un repaso de los tiempos de auge y la crisis que sufre hasta la actualidad.

 

TOMÁS RICO / coordinacion@eldiario.com.ar

 

En estado crítico y quedado en el tiempo así luce hoy el Puerto Nuevo de Paraná. Un lugar que supo ser emblema durante muchos años y un puerto de referencia para el área del Paraná Medio, en la actualidad evidencia un claro abandono y con escasa actividad. “El puerto tiene posibilidades como para seguir con actividades portuarias. Pero estamos totalmente en contra de que se lo vincule a casinos, o a un paradigma Puerto Madero”, remarcó el historiador Walter Musich, en una entrevista con EL DIARIO.
Musich, quien trabaja desde 2013 en proyectos de estudio vinculados al Puerto Nuevo en representación de la Facultad de Trabajo Social de la UNER, señaló: “Desde el lugar académico, no somos especialistas a la navegación, pero creo que es un sentido común pensar que está ubicado al lado de uno de los ríos más grandes del mundo y hay posibilidad para reactivarlo económicamente y que haya fuentes de trabajo”.

 

Así lucía la dársena y el varadero en 1911.
CRÉDITO: Colección DNVN – Distrito Paraná Medio. Digitalización Juan Ignacio Pereira.

 

DESIDIA

Al menos cinco embarcaciones están amarradas y yacen abandonadas en el sector este de la dársena del puerto. Algunas ya comenzaron a hundirse y nadie quiere hacerse cargo de estos barcos que, según trabajadores de Vías Navegables, fueron rematados, pero los compradores nunca los retiraron. El verano pasado, el último “cadáver flotante” que empezó a hundirse fue una vieja chata de balizamiento.

Entre algunas consecuencias que puede aparejar esta desidia es el impacto ambiental que puede producir el derrame de combustibles y aceites de las embarcaciones, y además que si se hunden por completo será improbable que refloten algún barco por lo costoso de la operación. Otra complicación futura sería la navegación por este sector, que ya se ve afectada en estos tiempos por la falta de dragado y sedimentación que imposibilita que un barco de un gran calado ingrese a esta dársena.

“Da una tristeza enorme ver la falta de una política oficial que le dé un norte al puerto”, lamentó Musich y remarcó que la única actividad auténtica que se realiza en la actualidad es la Escuela de Canotaje, Expedición y Natación en Aguas Abiertas (Ecenaa), “hay que sacarse el sombrero porque desde la nada reactivaron un lugar que va hacia la ruina”.

 

Barcos a medio hundir, de los que nadie se quiere hacer cargo. FOTO: Sergio Ruiz

 

ESCUELA TÉCNICA

En el ala este del puerto está ubicada la escuela técnica Nº 100 con orientación en construcciones navales, que funciona en terrenos de la Dirección Nacional de Control de Puertos y Vías Navegables. El nuevo edificio para este establecimiento educativo está en etapa de construcción y es llevado adelante por el gobierno provincial. Su ubicación será frente a la nueva rotonda, donde se unen las calles Manuel Leiva y Simón Bolívar, cerca del área de protección patrimonial y de valor histórico de Paraná.
“La intención del proyecto institucional busca recuperar esa vieja tradición de una escuela de aprendices, que fue creada en 1943”, observó Musich.

 

LA HISTORIA DE PUERTO NUEVO

Cuando se consideró crear el Puerto Nuevo, el proyecto se ideó dentro de un Programa Nacional en el marco de la constitución en 1898 del Ministerio de Obras Públicas (MOP) de la Nación. “El proyecto inicial tenía previsto la llegada allí de las vías del tren, porque se lo pensaba como un puerto de ultramar, pero fue más una promesa a la población local que una apuesta estratégica”, indicó Musich y recordó: “Lo primero que se hizo fue un trabajo para la posible localización y luego pensar en el dragado necesario para mantener a un río de llanuras, ya que sedimenta permanentemente. En abril de 1904 se colocó la piedra fundamental del Puerto Nuevo de Paraná. En la misma fecha, el mismo acto formal se hizo para el Puerto de Santa Fe”.

Las obras tuvieron un retraso importante por la inundación histórica de 1905, lo que obligó a que el proyecto se tenga que actualizar. “Los planos vuelven a Buenos Aires y las obras se detienen, ahí intervino el ingeniero Huergo (a cargo del proyecto del puerto porteño). Se reinician las tareas y terminan las dársenas de cabotaje y el varadero, se construyen los galpones (donde hoy funciona la Sala Mayo) y luego los talleres”, comentó el historiador.

Paralelamente se edificó la Aduana y la Prefectura, necesaria para fiscalizar el ingreso y egreso de personas y la mercadería que se embarcaba y arribaba a la ciudad. Para 1916 se terminó el edificio del MOP y con ello, tras 12 años finalizan las obras en Puerto Nuevo. El primer despacho de una embarcación se realizó en 1908, a pesar de que la obra estaba en ejecución, en sus muelles amarraban y zarpaban distintas embarcaciones.

 

UTILIDAD

Con el correr del tiempo, el puerto local logró tener funciones importantes, ya que como cabecera del Paraná Medio tenía como tarea el balizamiento, el dragado, la cartografía fluvial y los talleres. “Eran las cuatro grandes actividades que servían no sólo para Paraná sino para toda la región del Paraná Medio. Hoy los barcos navegan a ciegas porque falta todo lo que antes se hacía, el dragado y las boyas”.

Si bien nunca tuvo protagonismo como embarcadero de carga y descarga de materia prima como sí lo tienen en la actualidad Diamante, Ibicuy y Concepción del Uruguay –al poder recibir buques de gran calado–, servía para el traslado de distintos insumos para la ciudad y la provincia de Entre Ríos.

 

AUGE

Otra actividad económica importante fue el transporte de pasajeros que recorría diferentes embarcaciones el río Paraná desde Buenos Aires hasta Paraguay.

“En la primera década del siglo XX eran muy importantes las carreras a Asunción (Paraguay) y a Corrientes, que se hacían en barcos que salían de Buenos Aires y Rosario y hacían el transporte de pasajeros por todo el Litoral, y el puerto local era un lugar en el que bajaban los pasajeros”, valoró el investigador y sostuvo que esta actividad se realizaba con regularidad e hizo crecer este sector costero de la capital, ya que abrieron bares y hoteles, que recibían a los tripulantes de la “carrera” que se quedaban un par de días en el muelle local.
Musich entiende que el auge histórico del Puerto Nuevo fue en el período del modelo agro-exportador de la década del 20 y 30 y hubo un reimpulso con el peronismo y su plan de desarrollo portuario. “En sus mejores momentos esta estructura portuaria tenía entre 3.000 y 4.000 trabajadores, entre personal embarcado y de tierra”, remarcó.

 

LA CRISIS
La época del menemismo fue un mazazo para muchos rubros que eran estatales. La privatización del ferrocarril impactó por decantación en los puertos nacionales. “Fue un golpe de gracia muy importante y el puerto empezó a agonizar desde aquellos años”, señaló Musich.
Tal fue la debacle que nunca más se pudo reflotar el Puerto Nuevo e hizo que la importancia que tuvo en sus años dorados se vaya perdiendo. Muestras de ellos, la ruina de los muelles de los que sólo queda el esqueleto y aquellos barcos abandonados que flotan amarrados a la buena de Dios en la dársena.

Unificación

La Dirección Nacional de Vía Navegables y la Dirección Nacional de Concesión de Obras han desaparecido y se ha creado la Dirección Nacional de Control de Puertos y Vías Navegables, que funciona en el extremo sur del puerto en el emblemático edificio del MOP.

 

Nuevo camino

Las pocas modificaciones que tuvo la zona en el último tiempo se refieren a la construcción y habilitación de calle Claudio Fink, paralela a la dársena del Puerto Nuevo y ubicada detrás de la actual Escuela Nº 100, que concluye su traza en una rotonda frente a la costa del río. Allí se construyó un mirador que es además el inicio de un camino peatonal hacia Puerto Sánchez y el Thompson de alrededor de 500 metros de longitud y unos 2,40 de ancho, constituido por fresado asfáltico.