Cultura, Home, Paraná, Show, Sociedad

Una historia de amistad profunda, en “Miércoles de Cine”

La octava temporada del ciclo “Miércoles de cine”, organizado por la Comisión de Cultura del Círculo Odontológico de Paraná, continuará esta noche con la proyección de “Camino a la paz”.

La película es la ópera prima conmovedora del director Francisco Varone y tiene como protagonistas a Rodrigo de la Serna y Ernesto Suárez, un actor de mucha experiencia, pero que debuta en el cine con esta película, a los 73 años, cumplen dos actuaciones memorables.

“Camino a la Paz” es la historia de Sebastián y Khalil, uno joven, el otro anciano, que por circunstancias particulares terminan conociéndose y entablando una relación comercial en la que el primero deberá llevar al segundo hacia La Paz, Bolivia, a encontrarse con su hermano. Sebastián acepta el desafío luego de comprender que su vida marital no está atravesando por el mejor momento, y que pese a los esfuerzos que su mujer ha hecho por mantener el vínculo intacto, la relación, desgastada por su poco claro rol entre ellos necesita un poco de “distancia”.

Khalil, ermitaño, apático, musulmán, aislado del mundo exterior, pero lleno de filosofía y religión para compartir, se subirá al auto de Sebastián sin saber que éste no es remisero “profesional” ni que mucho menos tiene idea de cómo llegar al país hermano.

La ruta comienza a absorber la pantalla y la música comienza a trascender por encima de las palabras, pocas, que entre ambos en algún momento se disparan.

Pero Khalil está enfermo, y cada tramo que avanzan con el auto es también la posibilidad de ir perdiendo chances de poder hacer que él esté mejor, y así y todo el plan que tienen trazado para llegar a La Paz continua.

Varone dirige midiendo a Sebastián y Khalil, como si sólo quisiera mostrar algunos aspectos de cada uno, lentamente, por eso la primera parte de la película, mucho más descriptiva, se reposa en ambos para poder configurar el mapa sobre el cual luego la acción se desarrollará.

La Paz está lejos, y su propia paz también, por eso el guión apela a construir un relato digresivo en el que además de los protagonistas humanos, el peso que la naturaleza irá cobrando hacia el final del mismo es inmenso.

Pocas palabras, música que sugiere, vínculos que se muestran hasta cierto punto, son tan sólo alguno de los elementos con los que esta ópera prima va interpelando al espectador, sabiendo que en la totalidad se terminará por configurar una historia sobre la amistad entrañable.

La cita es en el auditorio de la Institución, Corrientes 218, a las 20.45 con entrada libre y gratuita.

Para la siguiente función, el 1º de mayo, se anuncia “El Plomero” del director australiano Peter Weir, film de culto que se ubica en la frontera entre el drama psicológico y el thriller.