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Se investigará a acusados de intento de estafa por otros hechos similares

Fiscalía tratará de determinar si los dos jóvenes detenidos el sábado 13 en un violento incidente, cuando habrían intentado consumar el delito conocido como cuento del tío, cometieron durante la madrugada de aquel día varios hechos similares. También si tienen cómplices locales.

 

Néstor Belini / coordinacion@eldiario.com.ar

 

El fiscal Franco Bongiovanni adelantó ayer en la audiencia de medidas de coerción y de formulación del hecho, que la Investigación Penal Preparatoria (IPP) que se sustancia para tratar de determinar si Jonathan David Demetrio, alias Chancho, de 25 años, y de Oscar Aníbal Miguil, alias Meme, de 20 años, fueron los autores de un intento de estafa mediante la modalidad del cuento del tío, también cometieron varios hechos similares previos a aquel.
Ambos jóvenes están imputados de los delitos de Tentativa de estafa y Homicidio en grado de tentativa. Fueron detenidos el sábado 13 en un violento incidente tras, supuestamente, intentar consumar una estafa con el ardid conocido como cuento del tío. El juez de Garantías N°3, Ricardo Bonazzola, les dictó la prisión preventiva por 30 días en la Unidad Penal N°1.

Bongiovanni había solicitado que la medida de coerción se dictara por 45 días. Fundamentó que ese plazo era necesario porque entendió que la causa “se avizora compleja”.
También señaló que es necesario para producir una serie de medidas de prueba, entre las que mencionó la pericia a las entre 11 y 12 vainas servidas calibre 9 milímetros que se hallaron en el lugar del hecho, a un arma calibre 32 largo y a dos celulares de los acusados, los resultados del dermotest que se les realizaron a los dos imputados y a dos efectivos de la Policía de Entre Ríos.

También adelantó que se espera el informe de la División 911 en virtud de alrededor de diez llamados durante la madrugada del sábado por hechos de similares características al que se investiga. Además, el fiscal adelantó que analizará si no hay personas de la ciudad vinculados a los dos sospechosos.

Bongiovanni también valoró que los dos imputados prestaron declaración indagatoria y se desvincularon de los hechos. En este sentido analizará que aseguraron que no llevaban ningún arma.

Esto cobra importancia porque el supuesto motivo por el que el efectivo que resultó arrollado por el Volkswagen Suran que conducía Demetrio, que recibió más de una decena de impactos, fue que Miguil le apuntó con un arma.

José Ostolaza, defensor de ambos jóvenes, se opuso a la medida de coerción argumentando que la pena que les podría caber en un futuro juicio podría ser de ejecución condicional.

En este sentido, cuestionó que Fiscalía sostuviera que hubo intención de terminar con la vida de Romero Álvez. Así, preguntó de dónde sacaba el fiscal el elemento subjetivo para arribar a tal conclusión.

 

Los hechos

El primer hecho que se les atribuye a Demetrio y a Miguil consistió en “haberse comunicado vía telefónica con una mujer, alrededor de las 9 del sábado 13, simulando ser la hija de la mujer, y manifestándole a la misma que había sido asaltada, golpeada y secuestrada, para luego asumir el rol del supuesto atacante y requerirle la entrega de 50.000 mil dólares estadounidenses.

Seguidamente, y ante la imposibilidad manifestada por la víctima, le exigieron a esta última que dejara todo el dinero existente en su vivienda abandonado a mitad de cuadra y dentro de una bolsa, no obstante verse frustado su plan por la oportuna comunicación que la mujer mantuviera con el Servicio de Emergencias 911 mientras aún permanecía en contacto con los imputados, y la intervención de personal policial de División Delitos Económicos”.

El segundo hecho consistió en que “alrededor de las 9.30 del sábado 13, y en ocasión en que se disponían a recoger lo que suponían era una suma de dinero abandonada por la víctima en inmediaciones de la esquina que forman Casacuberta y José Ingenieron, trasladándose a bordo de una Volkswagen Suran, y como corolario de la maniobra defraudatoria antes descripta, haber ignorado la orden de detenerse que les fuera dirigida por el cabo primero de la Policía de Entre Ríos, Emmanuel Romero Álvez, procurando darse ambos a la fuga en el automóvil ya referido, mientras Miguil apuntaba directamente al funcionario con un arma de fuego.

Segundos después, y en el afán de evadir la acción policial, Demetrio, quien operaba como conductor del rodado, hizo colisionar el mismo directamente contra Romero Álvez, produciéndole la fractura de la tibia derecha”.

 

Peligro de fuga

Demetrio es oriundo de La Rioja, pero vive en Córdoba, en tanto que Miguil es nativo de Córdoba, pero vive en Santa Fe. Ninguno tiene familiares en Paraná. Bongiovanni resaltó que la falta de arraigo podría instarlos a huir y ocultarse en otra provincia.