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Adrián Iaies: “El tango es la música más cercana al jazz que existe”

Es referente de la escena del jazz en el país y director y programador del polo cultural La Usina del Arte, en la Ciudad de Buenos Aires; el pianista y compositor llegó por primera vez a Paraná para presentar su trabajo; antes del concierto que brindó con su grupo, el Colegiales Trío y la cantante Roxana Amed, dialogó con EL DIARIO.

 

Carlos Marín / coordinacion@eldiario.com.ar

Adrián Iaies es un referente indiscutido de la escena jazzística en el país. Ha conquistado un lugar en el panorama nacional por medio del trabajo y el talento. De ello dan testimonio 25 discos en los que ha plasmado una búsqueda que amalgama el tango y otras especies folklóricas argentinas con el jazz. Y las numerosas giras que ha concretado por el extranjero.

Luego de treinta años, el pianista regresó a Paraná, donde había estado en 1989 como integrante del grupo que acompañaba en Juan Carlos Baglietto. Este fin de semana volvió para brindar un taller y participar en el concierto de apertura del Festival de Jazz organizado por Instituto Autárquico Provincial del Seguro (IAPSER) en el Centro Provincial de Convenciones.

El encuentro comenzó ayer con la presencia de otras luminarias del firmamento musical: la cantante Roxana Amed, Hugo Fatorusso y el quinteto Barrio Sur, junto a la Orquesta Sinfónica de la provincia.

Anoche Iaies mostró lo más reciente de su producción, el CD “La paciencia está en nuestros corazones”, que grabó con la contrabajista Diana Arias y el percusionista Facundo Guevara.
“Es la primera vez que soy invitado a Paraná para compartir mi trabajo” reconoció el músico a EL DIARIO antes de su presentación en el CPC, donde abrió el Encuentro de Jazz organizado por el IAPSER para celebrar su 70º aniversario.

— ¿Qué guía tu búsqueda musical?

— La búsqueda de un músico es siempre la misma. Similar a la que puede llevar adelante un escritor, que trabaja siempre sobre temas que lo desvelan. O un cineasta, que por ejemplo puede hacerlo sobre sus obsesiones. En el fondo, en los tres casos, lo que se busca son caminos que ayuden a uno a contar su propia vida. Con este enfoque, sea sobre un escenario, en un estudio, o en casa frente al piano, creo que uno se sienta a hablar de su vida. Todo lo que encare debe conducir a eso. Por eso, y para responder la pregunta, se trata de buscar herramientas que me ayuden a contar aspectos de mi vida a través de lo que hago.

– Desde 1998 diste a conocer un disco por año ¿Cómo se logra esa producción?

— Estoy convencido que hay que trabajar sistemáticamente. Hacerlo de modo organizado. Tener una rutina de trabajo. Eso me lo enseñó Manolo Juárez: `que la inspiración te encuentre trabajando´. Además sentarse cada día a escribir música, genera que uno se conozca más a sí mismo. Y eso permite evitar ciertas trampas que uno mismo puede hacerse y al no caer en ellas, poder desafiarse. Por otra parte, lo admito, tengo un problema con el trabajo: me gusta demasiado. A veces quisiera poder disfrutar más del tiempo libre y poner mi mente en blanco, ir de vacaciones y desconectarme… pero no puedo.

NOVEDADES

— ¿Qué grupos o artistas han despertado tu interés en los últimos años?

— De lo que he escuchado más recientemente, me ha impactado mucho el pianista Andrés Pilar y su grupo Don Olimpio. La cantante es Nadia Larcher, una gran exponente del canto. Hay otras cosas que me gustan mucho pero que ya están más establecidas, como el quinteto de Diego Schissi. En cuanto a grupos nuevos de jazz, me gusta el último disco del guitarrista Rodrigo Agudelo, titulado `Aeronauta´.

 

— ¿Qué referencias tenés del movimiento musical en Paraná y en Entre Ríos?

— Hay muchos músicos acá. Carlos Aguirre es una influencia muy potente. Y lo que se percibe es un gran interés. Existe una comunidad musical por lo cual tener la iniciativa de un encuentro de jazz de las características de éste al que me han invitado, tan amplio y tan diverso, con propuestas tan diferentes, es perfecto.

 

— ¿Hacia dónde debería transitar un encuentro como éste festival?

— Lo que permite un festival es otorgar visibilidad a algo que ocurre durante el resto del año. Y a la vez potenciarlo. Es decir, un encuentro de estas características tiene que ser una plataforma que permita incentivar a los músicos locales de modo que puedan generar proyectos nuevos y puedan presentarlos en público. Si se me permite usar una figura deportiva, es como regar la cancha. Claro, están los días de los conciertos mientras se sucede el festival. Pero los efectos más positivos de este tipo de iniciativas, sobre todo entre los músicos, pasan cuando se apagan las luces y uno se pone la ropa de trabajo para encarar lo que viene.

 

IDENTIDADES

— ¿A qué se debe que Buenos Aires sea un punto de referencia a escala continental en relación al jazz y además que cuente con la movida jazzística que tiene?

— Buenos Aires es una ciudad muy afín al jazz desde la década del 30 del siglo pasado. Pensemos que ha recibido a casi todas las grandes figuras del jazz. Creo que sólo no llegaron Miles Davis, y John Coltrane. Luego todos los grandes referentes estuvieron. Eso construye una historia, una tradición, y fundamentalmente un público. Hay varias generaciones de porteños que han crecido escuchando tango y jazz, y han encontrado placer al escuchar ambos.
En mi casa, por ejemplo, se escuchaba tango bailable, el de las grandes orquestas; pero también jazz. Y en las milongas había un momento en que se bailaba. En esto hay toda una historia que investigué bastante cuando edité mi primer disco en formato de trío, “Nostalgias y otros vicios”, basado en el tango pero desde una perspectiva jazzística `a la Bill Evans´. En ese sentido para mí vincular estas dos músicas siempre fue un proceso muy natural; amalgamar las cosas que escuché en mi casa, en mi infancia y adolescencia. En ese sentido, siempre traté de hacer lo mismo, es decir partir de preguntarme: ¿Cuál es la música que se escucha en mi barrio, en mi casa, en mi lugar? Y de allí utilizar el jazz para construir un discurso personal a partir de eso. Y después, con el tiempo, descubrí que más allá de ciertas desconfianzas y resquemores entre los músicos, lo cierto es que mucha de la gente que escuchaba tango, también escuchaba jazz y eso para mi fue un puente que me llevó a unir esos mundos.
En este punto, pienso que el tango es probablemente la música étnica, de raíz, más cercana al jazz que existe.

 

–¿Qué es la música?

–No podría imaginar el cosmos sin música. No concibo el planeta sin ella. Es constitutiva del universo. No tengo una respuesta a esa pregunta porque para mí, la música escapa a mi posibilidad de definición en palabras.

 

LA GESTIÓN, ENTRE MIEDOS Y DESAFÍOS

Además de componer música y presentarse junto al Colegiales Trío, Adrian Iaies es director artístico de La Usina del Arte –polo cultural en la Ciudad de Buenos Aires- y dirige el Festival de jazz que se organiza anualmente en esa ciudad.

-¿Cómo se lleva la gestión con el músico?, preguntó EL DIARIO.
Luego de pensar un momento, el músico se sinceró y entre risas, su respuesta fue contundente: “A las piñas”.
“Para ser sincero –agregó- ha sido un esfuerzo muy grande y un desafío poder concentrarme en mi carrera y a la vez gestionar un espacio como La Usina del Arte. Tengo muchas responsabilidades, programamos siete u ocho conciertos por fin de semana. Es cierto que cuento con un equipo de programadores, también lo hago yo, pero hay que estar ahí, en medio del trabajo. Además está la producción del festival del jazz, que insume todo el año”.
“La verdad –confía Iaies- es que mi mayor miedo era que el funcionario fagocitara al músico. A lo largo de mi vida hE visto muchos ejemplos en que sucedió: músicos que devenían en gestores a los que finalmente la música los terminaba abandonando. Yo no quería que me pasara eso. Así que me propuse tener una conducta muy estricta de cuidado con mi carrera. Grabar todos los años un disco tiene directa relación con ese propósito. Y aclaro algo: se trata de grabar, pero no hacerlo de un modo rutinario. En los discos que realicé en los últimos quince años, no hay dos con el mismo proyecto. A mi eso me ha ayudado muchísimo. Además me ayuda algo que heredé de mi padre: mi mayor hobby es trabajar”.

 

LO ACTUAL, UN GUSTO

— ¿Qué características tiene tu actual grupo, Colegiales Trío?

— En este momento estoy enfocado en disfrutar con esta formación, que integro con dos grandes talentos: Facundo Guevara y Diana Arias, una contrabajista de Calí (Colombia) con formación clásica pero también integrante de una orquesta de salsa.
Este trío que he armado con Facundo Guevara (percusionista) y Diana Arias es un proyecto que armé porque estaba obsesionado por tocar con Facundo, y quería que nos encontráramos para llevar adelante ese proyecto. Además del placer que implica compartir tiempo con una persona como él, sabía que podía ayudarme a mostrar un lado mío que estaba un poco menos visible. Es un costado que tiene relación con mi gusto por ciertas formas del folclore, al que estudié con Manolo Juárez durante 10 años. Eso estaba en mi formación, en mi ADN artístico. Pero eso nunca había salido demasiado a la luz, más allá de la maravillosa y muy emocionante experiencia que compartí con Liliana Herrero y un disco que grabamos con Roxana Amed. Ahora, para tocar con este `Colegiales Trío´, escribí, por ejemplo, una chacarera, la primera que he compuesto.