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PASO 2019: “El trabajo es un eje nuclear de la propuesta”, dijo Schunk

Una de las cuatro opciones para intendente y vice de Paraná que encontrarán en el cuarto oscuro los ciudadanos que participen de la interna del frente de Creer Entre Ríos es la de la lista 65 cuya fórmula está integrada por Roberto Schunk y Cristina Ingleson.

En visita a EL DIARIO, los precandidatos insistieron en la necesidad de una nueva institucionalidad que integre la perspectiva del paranaense. Caracterizaron a su propuesta como orientada a la producción de empleo digno.

 

Redacción El Diario | coordinacion@eldiario.com.ar

 

 

Docente universitario y ex ministro de la Producción, Roberto Schunk fue el primero de los precandidatos dentro del justicialismo que hizo pública su aspiración a la Intendencia y empezó a recorrer los barrios de la ciudad, junto a su compañera de fórmula Cristina Ingleson. Para el sector, el trabajo digno, la organización ciudadana en redes y una nueva institucionalidad asamblearia, complementaria del Departamento Ejecutivo y el Concejo Deliberante, son claves para construir una sociedad más justa y solidaria.

–¿Qué se juega en esta coyuntura política?

–Tenemos muy en claro que ya no es la hora de los caudillos, que ahora hay que armar programas y proyectos para la ciudad que, podrán tener un conductor, pero a partir de propuestas concretas.

Desde junio venimos trabajando en lo que queremos hacer y estamos visitando los barrios –unos 40 ya- para mostrar lo que bosquejamos y escuchar aportes que sirven para ajustar las propuestas.

Nos sentimos cómodos haciendo esto, porque entendemos que el ‘cara a cara’ es la mejor manera de llevar adelante la campaña, más allá del valor que tienen las redes sociales.

De nuestros equipos participan profesionales de distintas disciplinas que contribuyen desde miradas múltiples a pensar la ciudad. En ese sentido, la organizamos en cinco regiones, en función de las cuencas de los arroyos que la atraviesan y le dan un aspecto especial a este espacio que habitamos, rodeado por el Río Paraná y el Arroyo Las Tunas.

Nos apoyamos en la noción de “peine verde” que reconoce que los sectores que conforman una ciudad están integrados por distintos tipos de grupos sociales: gente que posee por encima de lo que necesita una familia promedio, junto a otra que no tiene lo elemental. Esto viene a colación de un objetivo que nos hemos fijado: reconocernos como paranaenses y así como compartimos la ciudad, hacerlo también con aquello que pensamos en asambleas públicas.

 

Ingleson y Schunk recorren los barrios explicando su propuesta. Fotos Ricardo Holle.

 

–¿Asambleas públicas?

–Las pensamos como una tercera institucionalidad, junto a las expresiones de la democracia representativa encarnada en el Departamento Ejecutivo y el Concejo Deliberante. Eso es central para establecer prioridades sociales ajustadas no a intereses de grupo sino a intereses generales. Estamos seguros de que una cosa es recorrerla en auto, de paso, a cierta distancia, y otra, charlar con los vecinos que hacen la ciudad en cada rincón y ver cómo viven conciudadanos nuestros que tienen que blindar sus casas de noche por la cantidad de ratas que intentan meterse, lo hacinadas que están familias que muchas veces son numerosas, la mugre que existe porque no se recoge la basura o los líquidos cloacales derivando por calles y veredas las 24 horas del día. Una institucionalidad que reconozca y valore las opiniones diferentes de nuestros vecinos es central para nosotros.

El trabajo es otro eje nuclear de nuestra propuesta.

 

MANOS A LA OBRA

 

–¿Qué tipo de empleo falta?

–En los distintos barrios hasta las changas han desaparecido, lo que pone a las familias en una situación extremadamente grave. En el ida y vuelta con la comunidad, hemos ido construyendo propuestas que son realizables. La autoconstrucción de viviendas es una de ellas; pretendemos que mediante ordenanza se constituya un banco de tierras y, desde allí, la Municipalidad cedería los materiales, los capacitará y les asignará un ingreso mientras dure la construcción y se cumplan las premisas contractuales que controlará un profesional. Así, se apuesta a la calificación de un oficio, se genera empleo y se construyen casas, que es uno de los mayores problemas.

 

–¿Y cuáles son esos problemas, además del empleo y la vivienda?

–Muchas familias y sus niños no encuentran lo suficiente para vivir, van dejando las instancias de educación, mientras la cultura de la superación a partir del esfuerzo de desvanece. Organizaciones sociales en los barrios, por ejemplo los clubes, no saben ya como funcionar; amén de que la ciudad es un festival de pozos. Además, la falta de seguridad y desmalezado genera zonas donde la inseguridad se regodea. La limpieza es otro asunto, lo que repercute en los arroyos donde, si uno los recorre con atención, se encontrará con televisores, heladeras, pedazos de auto. Esas urgencias deben ordenar las prioridades.

 

–¿El estado de los arroyos preocupa?

–Sin dudas. Lo primero que hay que hacer es limpiarlos, desmalezarlos. Proponemos un análisis sistémico, no por partes; a los arroyos hay que encauzarlos, tratando sus riberas, integrando a los vecinos para mejorar las condiciones de habitabilidad. Incluso, deben volver a ser un atractivo turístico.

 

PARADIGMAS

 

–¿Qué atraviesa la propuesta de ustedes?

–La necesidad de generar trabajo digno, pero en red: para recuperar lo que el neoliberalismo destruyó. Propiciamos el traslado del mercado mayorista y minorista de frutas y verduras al sur, con disposición para la venta directa del productor al consumidor.

Nuestro cinturón hortícola se va agotando porque no están dadas las condiciones para que crezca. El traslado del El Charrúa busca encontrar una ubicación más conveniente que, pensamos, debe ser en un terreno de 16,5 ha., cerca del Aeropuerto; allí llegarían todos los productos entrerrianos (miel, cítricos, carnes, huevos, etc.) con lo cual el Estado pondría en un pie de igualdad a los pequeños y medianos productores con las grandes cadenas.

No se trata de renegar de que somos una ciudad administrativa, lo que falta es potenciar un tipo de inversión productiva que la complemente. Lo mismo con el Puerto Nuevo, que tiene infraestructura obsoleta que podría utilizarse para el arribo de barcazas con mineral de hierro desde Bolivia, camino a Diamante.

Tenemos muchos proyectos por el estilo, que se vuelven viables si se produce una readecuación de las partidas presupuestarias y si las asambleas de vecinos las toman y afinan.

 

–¿Y el transporte público?

–Varios de los integrantes de nuestro sector participamos de la Asamblea Ciudadana. En ese contexto, elaboramos un marco regulatorio que incluye a la ciudad de Paraná y a las localidades del área metropolitana y que responde a la necesidad de que el Estado sea garante de los derechos de los usuarios. Además, estamos dispuestos a dar la discusión para la creación de una sociedad anónima con capital estatal mayoritario que se haga cargo del servicio, parcial o totalmente.

La ciudad se ha extendido, los problemas para trasladarse se han multiplicado y el municipio debe aportar lo suyo para lograr un servicio público que colme las expectativas de los ciudadanos y esté integrado a un sistema de transporte múltiple.

 

El “peine verde”

 

“Citaron la noción de ‘peine verde’, a qué refiere específicamente”, se preguntó. “La idea de ‘peine verde’ propone una estructura integral que procura equidad territorial urbana a partir de reconocer el territorio”, citaron, al agregar que “proponemos un tipo de desarrollo que respete el ambiente y el cauce natural de los arroyos”.

“Pero a qué alude la imagen”, se insistió. “Originalmente, la imagen del peine supone que los ríos Paraná, Gualeguay o Uruguay son los dientes gruesos y los arroyos subsidiarios, los finos”, se respondió, no sin aportar que “así se procura un crecimiento urbano entre arroyos que respete los corredores biológicos a partir de asegurar cierta equidistancia con los lugares de dominio público como lo son los de recreación, salud, educación y cultura”.

“Y cómo se aplicaría”, planteó EL DIARIO. “El concepto sirve para generar espacios públicos que acompañen los arroyos y permitan obtener beneficios cuantificables y cualificables”, prologaron, antes de precisar que “dentro de los beneficios cuantificables está la calidad de agua, la salvaguarda de la proporción de zona verde por habitante y el incremento del valor inmobiliario en la zona colindante”, mientras que entre “los beneficios cualitativos” aparecen “la mejora en la calidad del aire y la mejora de la cohesión social, de la imagen de la ciudad y de la percepción ciudadana”.