23.1 C
Paraná
sábado, marzo 25, 2023
  • Cultura
  • Muy
Más

    La encantadora estética del cine de Wong Kar-wai

    Dueño de un estilo propio, identificado con un talento innegable para estilizar e integrar imágenes, Wong Kar-wai es uno de los grandes directores de cine de la actualidad. El realizador chino-hongkonés es considerado un montajista notable, oficio que le permite conseguir encuadres integrales.

     

    Gustavo Labriola

    Especial para EL DIARIO

    Wong Kar-wai nació en 1958, en Shanghai, la capital económica de China, y a muy temprana edad emigró con sus padres a Hong Kong, que por entonces era una colonia británica. A menudo, concurría a una sala a ver película con su madre, porque al no conocer el idioma se le hacía difícil comunicarse con sus pares. Entonces, el cine lo incorporó a un mundo de imágenes. Así, fue natural que haya estudiado dirección. Con la concreción de sus filmes, Kar-wai se integró a una generación de directores que en los años ochenta revitalizó el cine hongkonés.

    En sus filmes se advierte un cuidado extremo por el color de la fotografía, muchas veces saturado para provocar un efecto de artificial realismo. La música también es ajustada y ambos elementos (imagen y sonido) se transforman en componentes sustantivos de sus historias. Los encuadres de Kar-wai son admirables, con primeros planos tanto de personas como de objetos que configuran verdaderos hallazgos artísticos con valores intrínsecos en cada fotograma.

    La sensibilidad que se desprende de sus realizaciones es derivada de la preocupación de Kar-wai por no dejar nada librado al azar. Por ejemplo, procura que el uso de la cámara en mano provoque una consideración semántica, mientras que en otras ocasiones juega a que imprima mayor velocidad a la secuencia, logrando así una integración que trasciende lo escenográfico y que le agrega elementos a la actuación que completan la construcción de los personajes.

    Galería

    En su producción se destacan tres filmes. Uno de ellos es Happy together (1997), realizado por Kar-wai, buena parte en Argentina. Trata sobre una historia de amor en la que una pareja del mismo sexo busca restablecer infructuosamente una relación que se va deteriorando en el curso de un viaje a las Cataratas del Iguazú. Tal periplo resulta inútil para el logro de ese objetivo y finalmente se separan. Uno de ellos se queda trabajando en un bar en Buenos Aires. Más tarde, se reencuentran y se van a vivir juntos al barrio de La Boca, pero el fin del vínculo estaba sentenciado. Es una historia de amores desencontrados y celos permanentes. De este filme, participó Tony Leung, actor fetiche de Kar-wai.

    En su momento, el director dijo que ubicó la narración en Argentina por su admiración al fútbol, en particular por Diego Armando Maradona; y, por otra parte, reconocía en los libros de Manuel Puig (1932-1990) una inspiración en la forma de contar historias. Incluso especuló con denominar a su filme The Buenos Aires Affair, título de la tercera novela del escritor argentino.

    La segunda película de Kar-wai es Con ánimo de amar (2000), interpretada nuevamente por Tony Leung y por quien fuera la esposa del director, Maggie Cheung. Es una historia de amor clandestino entre el señor Chow, redactor de un periódico y la señora Chan, secretaria de una empresa de exportaciones. Ambientada en los años ‘60, se trata de dos solitarios, que alquilan departamentos contiguos. Los personajes están mucho tiempo recluidos en sus habitaciones debido a las actividades que desarrollan, mientras sus respectivas parejas trabajan. Al descubrir que éstas mantienen a su vez una relación; se involucran, inicialmente para contarse sus problemas e incluso consolarse con una contención hasta, podría decirse, platónica. A partir de allí se va configurando una relación amorosa.

    El filme se desarrolla principalmente en interiores, en pequeñas habitaciones que le dan cobijo a una historia a la que los protagonistas le suman diálogos absolutamente comprometidos. Se incorporan a esa integración asociativa los dueños de los departamentos que habitan en otros contiguos y conforman una comunidad.

    Estilo

    La utilización de planos delicados y estilísticamente refinados configura un sortilegio adicional que Kar-wai aprovecha adecuadamente. La ambientación de época está trabajada al detalle. El tema musical que repetitivamente suena en la película sostiene el romanticismo de la historia y completa una de las más grandes obras de arte de este siglo.

    Por último, 2046 es otra propuesta de Kar-wai que también transcurre en interiores. Un periodista se aloja en el cuarto cuyo número le da título al filme, para reflexionar sobre su pasado y la relación que mantuvo con distintas mujeres. A medida que avanza la trama, aflora la memoria, que no necesariamente es la transcripción del pasado. En esa indagación mental del protagonista está la voluntad de traer las personas al presente, a través de recuerdos y evocaciones. Mientras escribe una novela de ciencia ficción, aparecen reflexiones ucrónicas respecto a cómo sería su vida si ciertas circunstancias se hubieran dado de otra manera.

    Como en la mayoría de sus realizaciones, en 2046 se cuenta la historia de un hombre en soledad, que evidencia una dificultad para amar y ser amado. Preocupado también por el paso del tiempo, el protagonista lo siente como un enemigo invisible pero poderoso. Kar-wai mantiene esa mirada melancólica que le hace decir a uno de los personajes “todos los recuerdos son huellas de lágrimas”. En el filme, los elementos estéticos vuelven a ser relevantes.

    Así, la policromía con la delicada saturación, la escrupulosidad del vestuario, la ambientación y la elección de los encuadres -privilegiando los fuera de campo- delinean el sello personal de Kar-wai. En ese sentido, merecen destacarse algunas escenas donde los detalles se presentan como verdaderas maravillas artísticas, como el humo ascendente de un cigarrillo, la luz que proyecta una lámpara, las pantorrillas de una mujer o un picaporte.

    Estas tres películas repasadas son de lo mejor de Wong Kar-wai, un esteta del cine, amante del minimalismo y el detalle. Su aporte puede constituirlo esa doble nostalgia por el pasado y también por el futuro, que se despliega en su obra con un estilo sensual de la narración.

     

     

    RESUMEN DEPORTIVO

    Lo más leído

    Agroclave