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viernes, enero 27, 2023
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    Shagrada Medra: treinta años de pura música

    Creado en Paraná en 1993 como un proyecto cultural, el sello discográfico Shagrada Medra ha dado forma a un catálogo que es referencia nacional e internacional. A treinta años del nacimiento, Luis Barbiero y Carlos Aguirre -fundadores junto a Ramiro Gallo-, repasaron con EL DIARIO aspectos del trayecto recorrido y analizaron perspectivas futuras y las posibilidades de la distribución digital para “avanzar en un catálogo de fronteras abiertas”.

     

    Carlos Marín

    [email protected]

    Establecer continuidades en Argentina es una tarea compleja. Y si se trata de una iniciativa cultural, mantener a flote un proyecto artístico puede alcanzar ribetes de epopeya. Aun así, múltiples emprendimientos testimonian que la voluntad y la pasión se sobreponen a las adversidades para sostener aquello que, en un primer momento podría parecer una utopía.

    Shagrada Medra es uno de esos casos. El sello discográfico que nació en Paraná, cumple 30 años desde que fue creado por la inquietud de tres amigos por entonces músicos y hoy celebrados compositores: el pianista Carlos Aguirre, el flautista Luis Barbiero y el violinista Ramiro Gallo.

    Con un nombre tomado a partir de una inspiración onírica de Gallo, este pequeño emprendimiento creció y se desarrolló hasta convertirse en referente en la escena nacional e internacional a partir de configurar un catálogo basado en una cuidada línea estética y conceptual. La fecha ‘oficial’ de nacimiento del sello es el 30 de junio de 1993, cuando llegó a Paraná el primer trabajo de grabación que lleva el número 001 del catálogo: Barrio Tranquilo, del trío Gallo, Vázquez, Barbiero.

    “Cuando emprendimos este camino, no podíamos dimensionar hasta dónde podríamos llegar con la idea”, confió Carlos Aguirre a EL DIARIO. Para el pianista, una de las claves del recorrido realizado es que el sello “fue concebido desde el inicio como un proyecto cultural. No lo pensamos como un espacio para tener un rédito económico, sino para difundir y apoyar la producción independiente”.

    En la gestación de la propuesta había un propósito que surgió de la grabación de Un soplo secreto de la piel, primer disco del grupo El Molino, que integraban. El trabajo, que fue registrado para el sello Melopea, de Lito Nebbia, les brindó aprendizajes significativos.

    Luego de esa experiencia “no queríamos quedar a merced de la decisión de otros”, deslizó Luis Barbiero. Así que la idea fue generar su propio sello.

    El sello Shagrada Medra privilegia aspectos artísticos y estéticos para la difusión de músicas regionales. Fotos: Juliana Faggi.

    COLABORACIÓN

    Independencia en la producción y autogestión, y lógica colaborativa para la distribución son claves que han otorgado sustentabilidad al sello en tres décadas con cambios económicos abruptos y momentos de extrema complejidad, como los que generó la pandemia de Covid-19.

    “Shagrada es un sello sin estudio, pero en estos años hemos contado con la complicidad de muchos de estos espacios, cuyos propietarios se han sumado con el mismo espíritu. En Paraná nuestro referente ha sido Edu Vilar”, acotó Aguirre.

    Para el pianista se trata de trabajar “siempre pensando en ese potencial inmenso que tiene lo colectivo”. Y deslizó que, con esa lógica, algunos músicos del catálogo que también tienen su estudio lo han puesto a disposición. Estos son aspectos que han permitido la continuidad del sello que surgió, como muchas iniciativas similares, en la primera mitad de los años 90, cuando las multinacionales de la industria discográfica dejaron el país y gestionaron sus negocios desde oficinas con representaciones instaladas en el extranjero.

    Muchas de esos emprendimientos nacidos en aquel momento en que el formato digital irrumpió para alterar las reglas del juego -a través del disco compacto y los primeros Home studio que abrieron nuevas posibilidades-, luego no pudieron sostenerse y sobrevivir.

    Shagrada Medra logró sortear los escollos debido a una lógica en que la ecuación económica no estaba en la cúspide de las prioridades.

    “Decidimos incorporar producciones que solventan los artistas y que ellos mismos graban en función de sus propias pautas. Desde el sello acompañamos esos procesos con decisiones que implican poner disponibles los recursos existentes para concretar esos proyectos”, explicó Aguirre.

    De hecho, tanto Barbiero como Aguirre se desempeñaron como técnicos en la grabación de algunos de los discos que son parte del catálogo.

    Con lógica colaborativa lograron que una acción pequeña del sello sea multiplicada por los integrantes del catálogo en cada punto del país en que se encuentren lo cual distingue a Shagrada Medra.

    APRENDIZAJES

    En el inicio, fue “puro aprendizaje”, evocan los músicos. “Aprendimos el laberinto que es editar un disco apostando a un concepto integral sobre el contenido y la forma, sobre la música y el producto físico en sí”. Algo que Carlos Aguirre reflejó claramente en sus dos primeros trabajos, el disco “crema” y el “rojo”.

    Esa línea de trabajo se consolidó en una etapa en la cual “armamos una red de vendedores artesanales en distintos puntos de la Argentina”.

    Fue un momento de expansión en la que integraron ideas como un mapa digital interactivo en Internet que permitía tomar información sobre los integrantes de la red para acceder al material que publicaba el sello.

    “Fue un momento muy lindo que nos hizo creer que el proyecto podía crecer, recordó Aguirre. Pero a comienzos de siglo la irrupción de tecnología y el cambio de formatos hizo que hubiese una merma en la demanda de CDs. Tomó empuje la distribución digital y hubo que tratar de adaptarse.

    “La gente comenzó a escuchar a través de una computadora personal, en formatos digitales, y no a través de un equipo reproductor de audio. Todo se tornó disponible a través de Internet”. En ese momento, Aguirre reconoció que “para nosotros, que teníamos apego con el formato físico, fue duro percibir y luego asumir que la gente comenzaba a preferir esa vía digital”.

    Los cambios trajeron aparejados ventajas e inconvenientes. Entre los primeros la posibilidad de que el material esté disponible para todo quien quisiera acceder en cualquier punto del planeta con acceso a Internet. En los segundos, “las plataformas no permiten brindar la información que iba anexa en un CD y que completaba mejor el panorama para un oyente”.

    REINVENTARSE

    Se vivían los primeros meses de 2020 y, como el resto de los sectores de la actividad cultural, Shagrada Medra no era inmune a la devastación que causaba la pandemia de Covid-19. En esos días difíciles, de aislamiento, también el sello pudo reinventarse y logró otras vías para llegar a la gente.

    “Fue uno de los momentos más oscuros de nuestra historia”, reconoció Luis Barbiero. “No veíamos de qué modo podríamos seguir sosteniendo el compromiso que teníamos con los integrantes del catálogo. Hasta pensamos en bajar los brazos y se nos cruzó la idea de cerrar el sello”.

    Pero la crisis fue también un momento de redescubrimientos y oportunidades.

    “Fue en ese momento que, como alternativa, surgió la opción de subir material a tiendas virtuales para continuar la tarea de distribución y contacto con la audiencia del material”, agregó Aguirre.

    Providencialmente la llave que permitió abrir la puerta hacia el inconmensurable universo virtual y sus posibilidades, llegó desde Rafaela (Santa Fe).

    “Nosotros no teníamos idea de cómo hacer, pero se armó un equipo de tres personas que aceptaron sumarse al trabajo en el sello con la impronta que ya teníamos, es decir que la urgencia no está puesta en lo económico”, agregó el pianista. Y completó: “además había tiempo para estudiar el tema y dedicarnos a aprender”.

    El grupo responsable de distribución digital se conformó con Oscar Vico, Matías Beltramino y Guillermo Hergenrreder.

    “Nos dimos cuenta que podía haber una complementariedad entre lo que ya teníamos y lo que ofrecía el camino de lo virtual”. Esto amplió las posibilidades de llegada del material a nuevos públicos y permitió el contacto con otras vías de distribución, como las plataformas y tiendas virtuales lo cual aceleró y facilitó la circulación del material en catálogo.

    También en pandemia, la necesidad de continuar difundiendo y que el público se entere de lo que continuábamos publicando, llevó a generar el ciclo “La hora azul”, que comenzó el 16 de septiembre de 2020.

    Desde entonces más de un centenar de producciones que integran el catálogo de Shagrada Medra han sido dadas a conocer desde entonces a través de este espacio que se realiza los días miércoles a las 22.

    Barbiero y Aguirre destacan las posibilidades de la distribución digital y celebran el nacimiento del ciclo La hora azul. Foto: Juliana Faggi.

    PERFIL

    “Lo que vemos a la distancia, es que el catálogo que se ha armado es una herramienta para difundir nuestra tarea como músicos, sea de nuestra producción como la de otros colegas, pero con un criterio que tiene un perfil, una curaduría, ligado a criterios estéticos que nos definen”, reflexionó Luis Barbiero.

    Con el tiempo “comenzamos a dar cabida en ese espacio a colegas que quisieran sumarse en sintonía con el perfil que teníamos”. Desde entonces, “todo es sumar autogestión”.

    En el balance de estos treinta años Aguirre rescata “que ha quedado un acervo importante; a través del catálogo podemos decir que a través del sello hay un registro de una parte de lo hecho en el país en este período, un acervo disponible que ilustra procesos, historias, y testimonios de un momento a través del trabajo de los músicos”.

     

    LA HORA AZUL

    La Hora Azul es un ciclo de escucha que nació a mediados de 2020 “por pura necesidad” -aceptan Aguirre y Baribiero- en plena pandemia. Fue para dar a conocer el material que el sello continuaba editando y que no podían difundir como lo habían hecho hasta 2019.

    Se trata de encuentros virtuales, que se realizan semanalmente cada miércoles a las 22, en los cuales se escucha un disco por vez -excepcionalmente tres veces por temporada se presenta más de un trabajo- con el aditamento de las voces de los músicos y músicas contando la historia de cada una de las composiciones que integran el trabajo discográfico y la historia misma de la grabación.

    La Hora Azul se emite por el Canal de YouTube del sello paranaense Shagrada Medra: https://youtube.com/c/ShagradaMedraDigital

    En cada emisión, sobre un lateral de la pantalla, se abre un chat donde quienes asisten pueden interactuar entre sí o preguntarle cosas a quienes han grabado el disco ya que se encuentran también presentes al momento del lanzamiento.

    La primera audición tuvo como eje el disco Crema, de Carlos Aguirre y se concretó -como anticipo de una primavera que ya asomaba- el 16 de setiembre de 2020. La fecha fue también la del lanzamiento oficial de la distribuidora digital de Shagrada Medra.

    La repercusión -a través de difusión artesanal y de boca en boca- fue tal que a partir de la iniciativa de Gabriela Redero, que comenzó a emitir la emisión semanalmente a través de una emisora de FM de Arroyo Leyes (Santa Fe), la misma fue tomada por otras radios de todo el país e incorporada a su programación. “Hoy La Hora Azul es parte de radios en todas las regiones del país”, cuentan Luis Barbiero y Carlos Aguirre.

    Como los dos años anteriores, este 2023 se inició con tres encuentros en el cual el sello concretó un compilado de lo que presentó durante 2022.

    El próximo miércoles será la tercera audición en la que se ofrecerá el tercer compilado para completar el panorama antes de continuar con los lanzamientos previstos para la presente temporada. El enlace para seguir la audición es: https://youtu.be/02SvydJ6jFA

    TESTIMONIOS INOLVIDABLES

    Cuando se les pide mencionar a trabajos que a su juicio son testimonios imborrables en estas tres décadas de historia, los fundadores del sello coinciden en señalar los registros que quedaron en discos del trabajo del uruguayo Aníbal Sampayo, del entrerriano Walter Heinze, y del santafesino Jorge Fandermole.

     

    CATÁLOGO DE FRONTERAS ABIERTAS

    A partir de la apertura del canal que significa la distribución digital, “en estos meses vemos cómo se plasma un sueño que acompaña a Shagrada Medra desde hace muchos años”, aseguró Carlos Aguirre a EL DIARIO: “tener un catálogo de fronteras abiertas”.

    “A partir de la posibilidad que instala lo virtual, se consolidó la posibilidad de editar trabajos de artistas de otros países, para los que no era conveniente -hasta antes de establecer estos nuevos canales- editar en el Shagrada”, explicó Luis Barbiero.

    “Con las posibilidades de lo digital, todo se ha hecho más fluido en relación a trabajar con el disco en formato físico”, señaló por su parte Carlos Aguirre. En ese sentido, se han sumado en 2022 los músicos uruguayos Nicolás Ibarburú, el Trío Ventana, y Cecilia De Los Santos; de Colombia lo ha hecho Nicolás Ospina; de Chile Francesca Ancarola y Antonio Restucci; y desde Estados Unidos, Tomás Latorre.

    PARA DESTACAR

    Más de 100 producciones en estos 30 años son las que se han sumado a integrar el catálogo del sello. Para conocerlas hay que dirigirse a la dirección web: shagradamedra.com.ar

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