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    Los pequeños productores reunidos en las Ligas Agrarias

    Hace medio siglo, avicultores, citricultores, tamberos y agricultores de Entre Ríos confluyeron en las Ligas Agrarias, una organización que defendió los intereses de los pequeños y micro productores, que se encontraban asediados por políticas de concentración.

     

     

    Rubén I. Bourlot / Especial para EL DIARIO

     

    En enero de 1973, con los nuevos aires de la recuperación de las instituciones republicanas -tras los gobiernos de facto de Juan Carlos Onganía, Roberto Marcelo Levingston y Agustín Lanusse-, se conformaban en Entre Ríos las Ligas Agrarias, organización que venía trabajando en otros lugares del país en defensa de los pequeños productores del campo.

    Una autora -Mercedes Moyano Walker en El mundo rural en emergencia. Las Ligas Agrarias del NEA- dice que “aun siendo una organización social regional, las Ligas Agrarias tuvieron en cada provincia su impronta. Las reivindicaciones de cada uno de los actores sociales agrarios dependen del tipo de relaciones sociales con las cuales se articulan o se oponen. Así, esta situación de crisis de monocultivos varió en cada provincia según sus características socioeconómicas, y las Ligas representaron a distintos actores sociales y encararon diferentes problemas”.

    Agrega la autora que “las primeras Ligas que se organizaron en el NEA fueron las chaqueñas en 1970. Después sucesivamente las del Norte de Santa Fe, Misiones y Formosa en 1971, las correntinas en 1972 y las entrerrianas en 1973.”

    Pero meses antes de que se organizaran las Ligas entrerrianas los avicultores de la provincia expresaban su protesta ante la crisis de comercialización que dejaba acumulada, sin vender, su producción perecedera de huevos y aves.

    “El 14 de noviembre de 1972 dos mil quinientos avicultores recorrieron en 300 vehículos la capital de Entre Ríos, dejando huevos y gallinas a su paso para señalar así lo poco rentable de la producción avícola y cómo la relación con las grandes empresas agroindustriales se había tornado crítica.”

    “La cantidad de gallinas que tiraron frente a la Casa de Gobierno de Paraná fue impresionante, un elemento movilizador”, señalan Benjasmín Chiapino y Maris Rébora, en un trabajo de 1995 que cita Moyano Walker.

    “No hubo más remedio que tirar huevos y gallinas por las calles de Paraná”, aseguran.

    De avicultores a peones

    Uno de los motivos de las protestas era el cambio del sistema productivo impuesto por las grandes compañías vinculadas a los frigoríficos avícolas y a la producción de alimentos balanceados, muchas de origen extranjero, que apelaban a la integración de los productores y les quitaban autonomía y márgenes de ganancia. “Los avicultores están desapareciendo totalmente en la provincia -publicaba La voz del productor, en octubre de 1973- y las grandes firmas, Cargill por ejemplo, van implantando a través de la integración su avicultura, donde el productor deja de ser productor para convertirse en peón; no, peor que en peón, ¡en esclavo!, ya que debe obedecer todas las directivas de la empresa y aceptar todo lo que ellos fijan como margen de ganancia”.

    Además de los productores avícolas, se incorporaron a las Ligas entrerrianas los citricultores, los tamberos que diariamente entregaban la leche a las cooperativas y los pequeños agricultores que no se sentían representados por las agremiaciones como las sociedades rurales e incluso la Federación Agraria.

    Estaba bien diferenciado lo que eran los chacareros que habitaban el campo de las grandes empresas con poca inserción en la vida rural. “El campo” no era un todo homogéneo como se pretende mostrar en estos tiempos de gatos pardos. Ligas Agrarias Entrerrianas llegó a tener unas 5.000 familias afiliadas.

     

    Organización asamblearia

    Ana Olivo, integrante de las Ligas Agrarias, volcó su testimonio en Tierra, trabajo y dignidad, libro glosado recientemente en un artículo escrito por Angelina Uzín Olleros, para EL DIARIO. “Las Ligas surgieron gracias a una confluencia de campos: la educación popular, el compromiso religioso con los pobres, una naciente resistencia a los monocultivos y una forma de hacer política distinta a la establecida, donde el ser humano estaba en el foco de las preocupaciones.”

    Por su parte, Rébora y Chiapino, impulsores de las Ligas en la provincia -y este último Secretario General-, repasaron la organización de la entidad: “Teníamos centros como Villa Elisa, por ejemplo, que era como una subsede que cubría todo lo que era el sector avícola de la zona de la costa del Uruguay. Chajarí era otro centro; Villaguay, toda la zona de Paraná”.

    Las LAE se estructuraron bajo la forma de asambleas que funcionaban en cada colonia por la asociación de los pequeños y medianos productores. Si bien no se organizaron por rama, en cada liga predominaba un tipo de producción (tambera, avícola, citrícola).

    Luego estaba la asamblea general de delegados que periódicamente se reunía en Villaguay.  A su vez, la comisión coordinadora central de la LAE se reunía anualmente en Paraná, donde la mitad de integrantes se renovaba por sorteo, pudiendo ser reelectos por un nuevo período.

    En julio de 1973 una asamblea de delegados de 32 colonias de las LAE aprobó sus estatutos y eligieron una comisión coordinadora central.

    Las entrerrianas “fueron una de las ligas provinciales con mayor organización y homogeneidad interna”, dijo Rébora.

    “La mayoría de la base de las Ligas era propietaria, por lo que el reclamo de tierras no era fuerte, y esa fue una diferencia con otras provincias como Formosa y Corrientes, ya que no tenemos casi tierras fiscales, y las que hay son las que están en las costas, poco productivas, o las Lechiguanas, que ahora se sabe que se puede producir ahí, pero en aquella época era como tierra perdida.”

    Las distintas entidades educativas tampoco fueron ajenas a este proceso de adaptación de los productores a las transformaciones sociales del momento. Las reuniones zonales de las Ligas se desarrollaron en aulas de escuelas rurales. Simultáneamente surgió una nueva modalidad de educación secundaria, la Escuela Familiar Agraria, para los hijos de productores y obreros rurales que completaban la formación con la familia y el trabajo en el campo.

    De manera alternativa, los alumnos permanecían una semana en la escuela y quince días en sus casas. La primera EFA de la provincia se creó en Colonia El Carmen (departamento Colón donde hoy funciona la Escuela de Educación Agrotécnica N° 50 José Hernández).

    Toda esta rica experiencia de las Ligas Agrarias se frustró en medio de la violencia política de la época y con la irrupción del gobierno de facto del Proceso de Reorganización Nacional, el 24 de marzo de 1976, las organizaciones fueron totalmente desarticuladas y sus miembros perseguidos, asesinados o desaparecidos.

    Para seguir leyendo

    -Moyano Walker, Mercedes (2020). El mundo rural en emergencia. Las Ligas Agrarias del NEA. Buenos Aires: TeseoPress. Disponible en https://www.teseopress.com/mundorural/chapter/43/

    – Más temas sobre nuestra región en la revista digital Ramos Generales, disponible en historiasdelasolapa.blogspot.com/

    “Aun siendo una organización social regional, las Ligas Agrarias tuvieron en cada provincia su impronta”.

     

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