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    70 años de la Cultural Inglesa de Paraná

    La Asociación Argentina de Cultura Inglesa “Director Frank H. Etheridge” nació merced al entusiasmo y la decisión de apenas un puñado de hombres y mujeres, deseosos de ampliar los horizontes culturales de nuestra ciudad.

     

    Transcurría el 25 de febrero de 1949, cuando ese reducido grupo de personalidades se dio cita en la Biblioteca Popular para comenzar a delinear las bases de lo que sería la futura entidad, cuyo objetivo primordial se centraría en la enseñanza del idioma inglés, a lo que se adicionarían distintas actividades extraescolares, con especial énfasis en un fructífero intercambio cultural argentino-británico.

     

    Presidió ese encuentro el renombrado abogado e historiador entrerriano Dr. César Blas Pérez Colman. Al mismo asistieron el Ing. Juan René Reynafé, los Dres. Enrique Bonfils y Manuel Mayer, las Sras. Julia Robert Alcorta de Bonfils, Rosa S. de Brodsky, Rosario Moritán de Coll y Elena Macres de George y la Srta. Berta Reynafé.

     

    Teniendo en cuenta que en la Biblioteca Popular se venían dictando clases de inglés y que los alumnos que asistían a esos cursos, deseosos de obtener algún certificado de estudios, debían trasladarse a Santa Fe para rendir exámenes en la Asociación de Cultura Inglesa de esa ciudad, se decidió fundar una institución igual en nuestro medio. Para darle forma definitiva, se acordó convocar a una nueva reunión.

     

    LA PRIMERA COMISIÓN DIRECTIVA

     

    La segunda sesión se desarrolló en el mismo lugar el 15 de marzo de 1949 y de ella surgió la primera Comisión Directiva que habría de regir los destinos de la novel asociación. Reynafé fue electo presidente y lo secundaron Julia R. A. de Bonfils, vicepresidente; María Imelda Marchesse, secretaria; Emilio J. Arancibia, tesorero; los ya mencionados Pérez Colman y Mayer y Ángela Bovolini, Elena M. de George y Amelia Grossemy, vocales titulares; y Rosa S. de Brodsky y Berta Reynafé, vocales suplentes. Merced al afán de estos pioneros, comenzaba a ser realidad la que, desde entonces, se conocería simplemente como “la Cultural”.

     

    Carente de local propio y sin recursos para procurarse uno, la entidad se inició en las instalaciones de la Biblioteca Popular. Y como necesitaba de personal docente, el 5 de abril de 1949 se nombró una directora de estudios –Elena M. de George– y cuatro profesoras más. Tal el modesto plantel con el que comenzaron las actividades.

     

    El 16 de julio de 1950, la C. D. aprobó el proyecto de Estatuto de la entidad. El siguiente paso fue gestionar, ante la Inspección General de Sociedades con Personería Jurídica del Ministerio de Gobierno y Justicia de Entre Ríos, la aprobación oficial de aquel cuerpo normativo y la obtención de la personería jurídica. Esto se logró recién el 3 de junio de 1953.

     

    En 1952 fue elegido presidente el Ing. Enrique Bogado. Durante su gestión se creó un curso de Conversación y, el 11 de febrero de 1953, se nombró al frente del mismo al inglés Frank H. Etheridge. Su arribo no pudo ser más oportuno, ya que la Sra. de George presentó su renuncia a la Dirección, que fue aceptada el 17 de julio; y ese mismo día, se designó en su reemplazo al profesor de Conversación. De este modo, a cinco meses de su llegada a la Asociación, Etheridge asumía como director. Ocupó este cargo hasta diciembre de 1972, en que lo dejó por razones de edad y salud. Producido su deceso en 1973, la C. D. decidió imponer su nombre a la entidad, como una forma de reconocer su generosa entrega a lo largo de dos décadas.

     

    LA SEDE PROPIA

     

    En junio de 1956 fue electo presidente el Ing. Juan H. Mántaras. Su gran preocupación fue obtener un inmueble que proporcionara mayor espacio para la labor docente, acotada en la Biblioteca Popular por la creciente cantidad de alumnos. Fue así que el 29 de enero de 1957 se aprobó la locación de una casa, ubicada en Urquiza 1249. De inmediato se organizó la mudanza y el ciclo lectivo de ese año pudo comenzar en la nueva sede.

     

    Aquella casona de calle Urquiza tuvo el encanto de haber sido el primer hogar de la Cultural, pero la edificación era muy antigua y, con los años, empezó a presentar problemas insolubles. Por eso se resolvió ir por el inmueble propio. Y luego del examen de diversas ofertas, el 26 de octubre de 1963 se acordó comprar la que había sido vivienda de la familia Parkinson, en Alem 140. El verano siguiente se hizo la mudanza, para que las clases pudieran comenzar en la flamante sede.

     

    El aumento de estudiantes provocó que la nueva casa fuera quedando chica. Por ello, en 1969, bajo la presidencia del Dr. Julio M. Calderón, se iniciaron trabajos de ampliación que transformaron el inmueble por completo. Se construyeron aulas, una sala de profesores, una cocina, baños y un salón de actos, donde se instaló la biblioteca.

     

    Tal, en prieta síntesis, la crónica de los primeros pasos de una entidad que hoy sigue en plena expansión, como lo demuestra el hecho de que la casa lindera, ubicada en Alem 134, adquirida hace una década, ha desaparecido para dar lugar a un edificio que está en construcción, el cual se integrará al inmueble de Alem 140, para conformar, entre ambos, una unidad más amplia, moderna y confortable.

     

    No quiero finalizar sin mencionar el orgullo que siento por haber sido alumno de esta prestigiosa institución, a la cual también he tenido el honor de presidir en cuatro períodos estatutarios. Y hago votos por que, superando todo escollo, siga creciendo y proyectándose al futuro, como un modo de honrar a los que, hace 70 años, la pusieron en marcha.

     

    AUTOR: Dr. Jorge Enrique Beades (Ex alumno y ex presidente de la entidad)

     

    La casona de Alem 140, sede de “La Cultural”, en Paraná.

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