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miércoles, noviembre 13, 2019
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    Abusos en la Iglesia: Reclaman un marco legal más estricto para que los obispos rindan cuentas

    Fue en la segunda sesión plenaria de la cumbre en el Vaticano. El arzobispo de Chicago propuso establecer leyes que hagan transparentes las responsabilidades episcopales.

     

    Presente todo el tiempo el Papa en la Nueva Sala del Sínodo donde se celebró la segunda sesión plenaria de la reunión cumbre de los episcopales y superiores de las órdenes religiosas contra los abusos sexuales clericales a niños y adolescentes, el arzobispo de Chicago, cardenal Blase Cupich abrió este viernes la sesión como uno de los cuatro miembros del comité organizador y ofreció un marco legal para ayudar en la lucha contra los abusos, garantizando la responsabilidad de los obispos.

    Por ello instó a “avanzar para establecer leyes y estructuras sólidas con respecto a la rendición de cuentas de los obispos”, que es el tema prefijado de la segunda sesión plenaria.

    Por otro lado, el Vaticano insiste en la idea de los organizadores de crear Grupos de Tareas para actuar en casos de abusos con equipos multidisciplinarios. El Secretario de Comunicaciones, Paolo Ruffini, dijo que el tema está siendo tratado en las sesiones de trabajo. Los grupos de tareas   deberían trabajar especialmente en las iglesias nacionales más pequeñas.

    El moderador de las sesiones plenarias, padre Federico Lombardi, dijo a la agencia noticiosa argentina Telam que “hay algunas conferencias episcopales con mucha experiencia favorables a la creación de los grupos de tareas”. Según Lombardi, el equipo vaticano podría estar integrado por “expertos y canonistas, junto a psicólogos que se ocupen de estar junto a las víctimas para que los obispos se sientan acompañados. También podrán formular líneas guias para tratar casos de abusos ”.

    En su relación a la cumbre, el  cardenal Cupich, muy cercano a la línea de Francisco,  dijo este viernes  que las madres y padres de las víctimas de los abusos sexuales a niños y adolescentes por parte de clérigos, “exigen que los obispos rindican cuentas” ante la ceguera sobre el alcance de este fenómeno.

    La cuestión es compleja porque los 5100 obispos de la Iglesia tienen una relación directa con el Papa como descendientes de los apóstoles en la doctrina católica. El encuentro de los 114 presidentes de las conferencias episcopales presentes obliga a buscar nuevas formas de control. Se barajan los “grupos de tareas” por iniciativa de los organizadores para ayudar a los obispos y a la vez seguir su actividad en el terreno de la lucha contra los abusos.

    En el encuentro los dos temas principales son las víctimas y los obispos, “negligentes”, que siempre fueron muchos y que “por el bien de la Iglesia” hace demasiado tiempo que protegen a los curas pedófilos, ocultándolos y transfiriéndolos a otras parroquias.

    “Las madres y los padres nos han llamado a rendir cuentas, porque simplemente no pueden comprender cómo nosotros, como obispos y superiores religiosos (de las órdenes), a menudo nos hemos cegado ante el alcances y el daño del abuso sexual de menores”, dijo  Cupich.

    El cardenal recordó a los obispos que “hay que rechazar categóricamente los encubrimientos o el consejo de distanciarnos de los sobrevivientes de abusos por razones legales o por miedo al escándalo”.

    Cupich propuso “involucrar y consultar a expertos laicos” en las investigaciones. Las denuncias contra un obispo “deben ser transparentes y bien conocidas por los fieles”.

    El purpurado recordó que “la denuncia de un delito no debe verse obstaculizada por el secreto oficial o por normas de confidencialidad”. Pero recomendó que “se puedan adoptar las medidas cautelares apropiadas, incluído temporal y público del acusado de su cargo”. Se refería a cualquier obispo procesado.

    El cardenal de Chicago concluyó su relación señalando que “las víctimas y sus familias, así como las personas que presentan acusaciones, deben ser tratadas con dignidad y respeto”. “Ellas deben recibir una atención pastoral adecuada y ninguna persona debe ser discriminada o sufrir represalias sobre la base de la denuncia”.

    Cupich propuso para “mejorar la rendición de cuentas” de los obispos, la posibilidad de establecer líneas telefónicas gratuitas y páginas Web “para recibir y trasmitir las acusaciones”.

    “Todos los mecanismos deben ser bien conocidos por los fieles”, agregó.

    La segunda jornada de la cumbre comenzó con la distribución de informes de las agencias de las Naciones Unidas acerca de la violencia contra los niños.

    El moderador de las sesiones plenarias, el ex portavoz pontificio padre Federico Lombardi, un jesuita como el Papa, explicó que Francisco quiso que se les propusieran las reflexiones de los documentos de la ONU a los 190 líderes de la Iglesia, entre ellos los 114 presidentes de la confencias episcopales.

    Estos textos son “Hacia un mundo libre de violencia” y “Un rostro familiar: la violencia en la vida de niños y adolescentes”, de la Unicef, el fondo para la infancia de las Naciones Unidas.

    Tras el rezo común de una oración, se leyó a los presentes el testimonio de una víctima. “Cuando fui abusada por un sacerdote, mi madre Iglesia me dejó sola. Me siento aún más sola porque no se a quién acudir”, sostuvo.

     

    Con información de Clarín.

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