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martes, enero 31, 2023
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    Nadia Boulanger, la pedagoga del gesto

    No se exagera en nada si se afirma que Nadia Boulanger ha ayudado a crear el sonido del mundo moderno. Maestra de compositores, el suyo ha sido considerado un “método socrático”: buscaba que sus discípulos encuentren una voz propia, ya sea en el jazz, el tango o el género clásico.

     

    Angelina Uzín Olleros

    [email protected]r

    Nadia Boulanger consagró toda su vida a la música. Tenía cinco años cuando escuchó la sirena de un camión de bomberos y fue hasta el piano a reproducir el sonido.

    Ella y su hermana, Lili, estudiaron en conservatorios destacados para dedicarse a componer, pero la muerte de Lili la llevó a abandonar esa dimensión de la música, para dedicarse de lleno a la educación de compositores que con los años lograron fulgurar. Sí, Nadia Boulanger fue formadora de maestros de la talla de Leonard Bernstein, Aaron Copland, Quincy Jones, Astor Piazzolla, Philip Glass, John Eliot Gardiner, Daniel Barenboim y Elliott Carter.

    En la historia de la música, básicamente en la relacionada con la composición, el enfoque feminista resalta cada vez más la presencia de las hermanas Boulanger en lo relacionado a su talento musical; lamentablemente Lili falleció a los 22 años, lo que se presume como un quiebre en la trayectoria de Nadia como autora de nuevas piezas. Cuando Lili estaba muriendo en 1918, Nadia le escribió una última carta, de una compositora a otra: “Sabemos bien las horas de nuestra vida que le hemos dedicado al arte, aspecto que en general se desconoce. Estos sentimientos abren tantas puertas; dan, incluso, cuando no somos conscientes de ello, un sentido pleno a nuestras existencias”.

    Caminos

    Nadia Boulanger nació en París el 16 de septiembre de 1887, ciudad en la que residiría la mayor parte de su vida. Fue durante la Segunda Guerra Mundial, que decidió guardar los instrumentos y las partituras para ayudar a sus alumnos a huir de Francia, algo que ella hizo también poco antes de que los alemanes avanzaran sobre París.

    Nadia enseñó música en los más prestigiosos conservatorios de los Estados Unidos y de otras ciudades de Europa. Uno de los lugares en los que transmitió su talento fue en la “French Music School for Americans”, inaugurada en 1921 en Fontainebleau. Con ese sustento se lograron mantener económicamente ella y su madre.

    Con los años, su enseñanza dejó un inmenso legado que se considera “propio de la segunda mitad del siglo XX”. Con su impronta y enorme generosidad marcó una época. Fue precisamente el gran compositor Ned Rorem quien sostuvo que Nadia Boulanger era “el Sócrates de la música contemporánea”.

    Su relación con Astor Piazzolla está concurrida por muchas anécdotas. Lo cierto es que fue su influencia la que lo condujo a tomar la decisión de dedicarse por completo al tango. Piazzolla siempre reconoció a Nadia como su gran maestra y hasta llegó a decir que fue como “su segunda madre”.

    Lázaro Droznes dirigió un documental sobre la vinculación musical de ambos. Se llamó “Miradas sobre el tango argentino: Astor & Nadia: El encuentro de Astor Piazzolla con Nadia Boulanger que cambió el tango”, narrado por Nicolás Villanueva. Durante casi una hora, este material recorre la evolución de Piazzolla en su arte de componer tangos con la particularidad y la genialidad del compositor argentino.

    En voz del mismo Piazzolla podemos ver el video sobre “Piazzolla por Astor: Nadia Boulanger” en la que relata su encuentro con ella en 1954, gracias a una beca. Particularmente rico es la referencia que Piazzolla hace sobre la influencia que ejerció sobre su destino el encuentro en aquel departamento en París donde, a pedido de Boulanger, tocó en el piano un tango suyo “Triunfal”. El título avecinaba el verdadero premio de Piazzolla: cumplir con su deseo de forjar una identidad propia, como músico y como hombre. “Ése es usted”, le dijo Boulanger, cuando escuchó en aquel piano los acordes del tango.

    Anclado en el factor humano, se suele destacar el gesto pedagógico de Boulanger como el más auténtico de todos.

    Senderos

    Sin lugar a dudas, la presencia de las mujeres en la música, como compositoras, como directoras de orquesta y como maestras, está marcada por la imagen y la trayectoria de Nadia Boulanger. La aplicación de una pedagogía como la suya hizo que el recorrido de grandes músicos pudiera darse de manera contundente.

    Alguna vez el gran Pierre Boulez sostuvo que la música es, sobre todas las cosas, un gesto. “Me he dedicado a la dirección de orquesta como una exigencia casi diría intolerante con las obras que se espera escuchar. Quería que hubiera las mismas garantías de profesionalismo y de calidad en la interpretación de la música de nuestro tiempo y en la que se denomina repertorio. Sin esto, no hay sino una caricatura miserable.”

    El gesto pedagógico de Boulanger es el más auténtico de todos los gestos porque su destinatario es el ser humano, total y completamente. Ella sabía que la profesión no puede ser una parte escindida de la persona; es toda su existencia, todo su ser. Su gestualidad no imponía preferencias. La experticia de Boulanger consistía en advertir el talento del otro y desde ahí, desde su voz interior, ayudarlo a recorrer los caminos de la música.

    Nadia Boulanger no se casó y tampoco tuvo hijos. Por eso, siempre fue “señorita” en el trato con todos. Era una mujer profundamente creyente en la fe católica; de hecho, la moral para ella era determinante en todos los emprendimientos. Hay quienes calculan que tuvo 1.200 estudiantes a su cargo, haciendo la salvedad que las suyas eran clases particulares.

    Para quienes desean profundizar sobre su historia y su legado, Bruno Monsaingeon publicó el libro “Mademoiselle. Conversaciones con Nadia Boulanger”. El libro reproduce la carta de Saint-John Perse que sirve de homenaje y reconocimiento a la maestra: “Nadia, el rostro y el lenguaje de los siglos cambia, pero la música, el siglo de usted, no tiene máscaras que quitar, pues, más que ningún otro arte y que ninguna ciencia del lenguaje, es conocimiento del ser.”

    Con luz propia

    La idea de este nuevo ciclo de contratapas es poner la lupa en biografías de mujeres que en otro tiempo y en otro lugar acompañaron a personajes célebres de la historia: fueron hijas, hermanas, esposas, amantes, maestras, que brillaron con luz propia, pero quedaron recordadas en un segundo plano y hasta fueron olvidadas por las crónicas de época o tímidamente mencionadas.

    La mayoría de los casos guarda relación con esta circunstancia, la de pertenecer a un círculo de ámbitos como los de la ciencia, la política, el arte, y las organizaciones sociales. Sin embargo, también haremos referencia a mujeres que, por su carácter temerario, sus aventuras fuera de lugar o su intrepidez quedaron fijadas en un imaginario popular que alimentó esos mitos con anécdotas y relatos que otorgaron rasgos ficcionales a sus personalidades o actuaciones.

     

     

     

     

     

     

     

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