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sábado, febrero 4, 2023
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    La gestión de residuos urbanos, una preocupación de la UNER

    Dos planes presentados por distintas Facultades de la Uner se enfocan en la gestión de residuos urbanos de Paraná y de Herrera. Cada cual desde su perspectiva procura constituir redes que permitan consolidar una mayor conciencia sobre la urgencia de producir menos basura, de separar en origen, de reciclar y de convertir los desechos en insumos productivos domiciliarios.

     

    Redacción EL DIARIO

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    La gestión de los residuos que generan las familias en las áreas residenciales es un problema que afecta a localidades grandes, a las medianas, y a las pequeñas. Los manuales indican que lo conveniente es reducir la cantidad de basura que se produce, separarla en origen para que el reciclado sea una tarea más sencilla, y reutilizar lo que se pueda, por ejemplo, en la producción de fertilizante natural para enriquecer las huertas domiciliarias o los jardines. Sin embargo, lo que la realidad muestra es que hay una dificultad muy grande de pasar del enunciado a la práctica concreta. En ese sentido, es valioso que la Fundación Banco Entre Ríos haya seleccionado propuestas de las facultades de Ciencias Económicas y de Ciencias de la Salud de la Uner, que procuran crear conciencia para transformar el vínculo que actualmente tienen los vecinos con la basura que producen.

    “Hacia una Paraná sostenible” es el nombre del proyecto presentado por la Facultad de Ciencias Económicas, que fue seleccionado para ser financiado, en el marco de la sexta edición del programa Iniciativas Sustentables de la Fundación Banco Entre Ríos.

    El concurso en cuestión está dirigido a instituciones educativas y culturales, y ONGs de las provincias de Entre Ríos, San Juan, Santa Fe, Santa Cruz y Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Su finalidad es incentivar la planificación de proyectos sociales sustentables que beneficien y promuevan el desarrollo de sus comunidades.

    Todas las ciudades afrontan el desafío de gestionar sus residuos urbanos.

    En la Capital

    La propuesta “Hacia una Paraná sostenible” fue diseñada por las secretarías de Extensión y de Planificación y Gestión de FCEco. Uno de los objetivos formales apunta a realizar actividades de capacitación y de articulación institucional para fomentar la sostenibilidad social en la ciudad de Paraná.

    Para saber en qué consiste la propuesta, EL DIARIO entrevistó a la responsable de la secretaría de Planificación y Gestión de la FCEco, Belén Aguirre. “Hace más de 10 años que nuestra Facultad lleva adelante una política comprometida con el medio ambiente, a través de la separación de residuos y la disminución en el uso del papel”, destacó. En concreto, la iniciativa seleccionada apunta a priorizar el tratamiento adecuado de los residuos y el reciclaje de recursos, dos tareas que demandan aunar esfuerzos entre diversas instituciones. Por ello la Facultad se propone llevar adelante un programa de concientización, promoviendo la inclusión, la equidad, la sustentabilidad y la resiliencia.

    “Este programa que logró financiamiento apunta a generar espacios de concientización y sensibilización que tiendan a crear comunidades sostenibles”, prologó, al citar que se busca alcanzar esa meta “a partir de conversatorios, talleres de formación, charlas abiertas, espacios de reflexión y aprendizaje para alentar a los vecinos a que incorporen hábitos de cultivo y reciclado orgánico, con la correspondiente colocación de contenedores de compostaje, y la construcción de huertas”. En la actualidad se están alcanzando convenios de colaboración con distintas organizaciones e instituciones, con muchas de las cuales FCEco ya viene trabajando. La intención es que a partir del año próximo comiencen a desplegarse las actividades previstas.

    Ante una consulta, Aguirre detalló que la idea es trabajar junto a vecinos de San Agustín y del barrio en el que se inscribe la propia unidad académica. Por tal razón, articularán nuevas acciones con los clubes Olimpia y San Agustín, con la Escuela República de Entre Ríos y otras organizaciones sociales y vecinales, cuyas sedes están en el radio de acción de la Facultad, o del barrio San Agustín. Fue entonces cuando la entrevistada explicó por qué motivos se trabaja en equipo con entidades deportivas. “Los clubes son espacios muy ricos donde transitan muchos jóvenes que se pueden sumar a este tipo de iniciativas. Creemos que son actores importantes para el proyecto”.

    En Herrera la concientización incluyó visitas casa por casa.

    Inclusión

    El proyecto en cuestión se propone articular una red de actores locales que contribuyan al desarrollo sostenible y la generación de planes de acción colaborativos. De hecho, “lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”, es una de las premisas del proyecto.

    Cabe recordar que desde el año 2012 la FCEco trabaja en pos de “la formación y el desarrollo integral de las personas que conforman la comunidad educativa en el marco de nuestros valores, a través de la generación de conocimientos, la creación de espacios de aprendizaje, la vinculación con el medio y la educación pública e inclusiva”, repasó Aguirre. La entrevistada aprovechó para resaltar que, junto al secretario de Extensión, Alexis Bilbao, y un equipo de docentes, estudiantes y personal de la casa, se conformó la propuesta que obtuvo el financiamiento.

    En otro tramo, Aguirre repasó una serie de iniciativas medioambientales que surgieron al interior de la Facultad, allá por 2012. Esas líneas de trabajo, a través de sucesivos proyectos de Extensión aún continúan vigentes. Es el caso de Separados no son basura, que consiste en promover la separación de residuos en origen. “En aquel entonces formamos a estudiantes por fuera de lo estrictamente académico, desde una perspectiva de responsabilidad social universitaria. Así fue que iniciamos la separación de residuos en la Facultad, trabajamos con cooperativas de recicladores, y nos vinculamos con ONGs como Eco Urbano y Cauce”. En el mismo sentido, la entrevistada recordó que “también intentamos llevar a los hechos la declaración de que la Facultad es una institución libre de humo, saludable, y con producción de papel cero. Siguiendo ese norte, para el año que viene estamos barajando la posibilidad de hacer compostaje y huerta en nuestra sede”.

    De las expresiones de Aguirre se desprende que, con el tiempo, el proyecto institucional se ha ido enriqueciendo con el aporte de diferentes actores, lo que “nos pone ahora en otro escenario, de mayor responsabilidad y más desafíos”.

    “Desde el año pasado estamos trabajando con el Club Olimpia; ahora buscamos sumar a la Escuela República de Entre Ríos a esta comunidad de vínculos”, indicó, al tiempo que añadió que para ello organizarán conversatorios y jornadas abiertas a los vecinos, para fortalecer la conciencia en torno a la necesidad de producir menos basura, de separar y de reciclar.

    En ese sentido, explicó que “las comunidades sostenibles son aquellas que contemplan como una prioridad el acceso al agua potable, a una alimentación equilibrada, a una vivienda digna, a la equidad, a la igualdad de género, a adaptar y transformar el entorno para que sea más saludable”.

    Los jóvenes son los principales destinatarios de las acciones de concientización.

    Del aula al territorio

    Entre Concepción del Uruguay, sede de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Uner, y la pequeña localidad de Herrera (Departamento Uruguay), hay unos 40 kilómetros. Esa distancia se acortó por la inquietud del Municipio y de los docentes de esa unidad académica. El lazo entre ambas instituciones comenzó en 2019, cuando el Gobierno local de Herrera (un pueblo de no más de 1.800 habitantes) pidió ayuda para abordar el tratamiento de los residuos urbanos, al grupo de investigación en Salud y Ambiente de Licenciatura en Salud Ambiental de la Facultad de Ciencias de la Salud.

    EL DIARIO entrevistó a la docente Emiliana Orcellet, para recorrer la breve historia de esta vinculación. En ese sentido, recordó que, pandemia mediante, recién en octubre del año pasado pudieron dar los primeros pasos. Así, visitaron a cada uno de los vecinos para informar sobre la importancia de la separación de residuos en origen. Luego de esa tarea preliminar, sobrevino la apertura de la planta de tratamiento, y el refuerzo de la campaña de concientización en las escuelas de la localidad.

    Al ser consultada sobre la iniciativa, la licenciada en Salud Ambiental comentó que en 2021 comenzaron a llevar adelante “un proyecto de desarrollo tecnológico y social con el cual se propuso generar estrategias para la gestión integral de residuos sólidos a nivel municipal”, y que “en ese marco se realizaron campañas sobre la separación en origen de materiales inorgánicos”. Fue entonces cuando señaló que “nos faltaba abarcar otro frente como el de los residuos orgánicos y el acondicionamiento del actual predio de disposición final de residuos que hoy es un basural a cielo abierto”.

    En ese contexto, se les presentó la oportunidad de participar de la convocatoria Iniciativas sustentables, de la Fundación Banco Bersa. “Presentamos el proyecto denominado ‘Recuperando espacios para mejorar nuestra calidad de vida’, con la idea de acondicionar el predio de disposición actual, no sólo como limpieza general del lugar sino también para construir estructuras para el compostaje de residuos orgánicos. La iniciativa abarcaba también la instalación de una batea para acumular vidrio, que es un residuo muy voluminoso, pesado, que acarrea problemas para su almacenamiento, y cuya manipulación es peligrosa”, indicó Orcellet.

    Itinerarios

    Vale destacar que la iniciativa obtuvo el primer lugar a nivel provincial y ganó financiamiento por un millón de pesos, lo que permitirá comprar materiales y avanzar con las obras.

    A fines de noviembre, la responsable del proyecto acompañada del decano de Ciencias de la Salud, Gregorio Etcheverry, viajó a Paraná para cumplimentar las firmas de actas correspondientes. Ahora están a la espera de los recursos “para empezar lo más inmediato posible las acciones, porque es un tema que nos preocupa, nos ocupa y queremos responder porque la sociedad toda se comprometió con el proyecto de separación en origen. El municipio acompaña, pero faltaba trabajar la disposición final y el tratamiento de la basura orgánica. Estimamos que a partir de febrero comenzaríamos con la compra de materiales”, apuntó.

    En respuesta a una inquietud periodística, Orcellet señaló que “el vidrio, el plástico, el cartón, y la hojalata, se acopia y se vende. Lo que se produzca como compostaje, el Municipio proyecta usarlo para abono del arbolado público y el sobrante se pondría a la venta para uso en jardinería”.

    “Recuperando espacios para mejorar nuestra calidad de vida” pretende minimizar el impacto ambiental asociado a la contaminación por disposición final incontrolada de los residuos sólidos. La propuesta apunta a reacondicionar el espacio del actual basural a cielo abierto, mediante tareas de limpieza y organización del área; mejoramiento del camino de acceso; desmalezado del área circundante; movimiento, traslado y disposición sanitaria de los residuos dispersos; y la marcación de cunetas para el drenaje de aguas de lluvia.

    La iniciativa procura también construir una cortina forestal de especies autóctonas, realizar el tratamiento y compostaje de residuos orgánicos (que representan el 65% del total), y sumar una platea de hormigón que facilite el acopio y la posterior molienda de vidrio, entre otras acciones.

     

     

     

     

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