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sábado, febrero 4, 2023
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    Nos aprovechamos de su nobleza

    Humor y reflexiones, por Juanchi Ottado.

     

    Revista MUY 

     

    Ya pasaron dos semanas de Mundial. Raro, porque los mundiales siempre son en junio y julio, y este tocó en noviembre y diciembre. Y ahí se complica. Porque acá en Paraná, estamos pasando por un verano adelantado, y uno no sabe qué hacer. Si quedarse mirando Camerún contra Serbia, con tu ventiladorcito puesto en velocidad tres, haciendo fuerza para que te tire un poco de aire fresco, o empezar a llamar a todos los amigos con pileta, aire acondicionado o al menos terraza con una manguerita para refrescar. Calculo que será más fácil ver el partido que alguno te invite a disfrutar de un poco de alivio. En el verano es cuando se ven las verdaderas amistades, o los que son solo un conocido. Ahí te quiero ver.

    Para nosotros los argentinos, se nos complicó el comienzo. Nos acomodamos frente a la tele, tuvimos que decidir si a las siete de la mañana estaba para facturas y mate, o para una picada con una cervecita. Yo opté por el desayuno de café con leche y medialunas en un bar del centro, para sentir la emoción con la gente. Canté el himno, imploré a todos los dioses conocidos y cuando empezó, tuve los primeros problemas con el VAR. No con el negocio, sino con el dispositivo que usan para ver las jugadas. Grité tres goles (además del que hizo Messi de penal) que al final anularon. El VAR se hizo para que te cuides la garganta, y no grites los goles como un sacado, y para que una vez que la pelota pase la línea de gol, lo vean por una computadora, lo pasen en cámara lenta, la llamen por teléfono a la mujer del árbitro y la consulten, y después de unos 15 minutos, te avisan si podés festejar o quedarte pancho en tu asiento. Así no se puede. Juegan con la emoción de la gente.

    Mientras tanto, las demás selecciones del mundo empezaron a enfrentarse, y comenzaron a dar sorpresas. Perdió Alemania, España golea y es una aplanadora, el país anfitrión que le pone todo el empeño del mundo, pero no están a la altura de los millones que se gastaron para que ellos jueguen a algo; Brasil y Francia también demostrando que son candidatos. Pero para mí una de las selecciones más presionada para obtener triunfos, es la selección de Ghana. Con ese nombre estás obligado a no perder. Un poco raro es leer en el diario “Perdió Ghana”. Como que se hace difícil entender. ¿Pierde o Ghana? La Matrix se sale de eje.

    Y nos toca el segundo partido a Argentina, contra México. Y, esta vez   miro el partido en casa con mi mujer y mis hijos, todos con camisetas de Messi y colores argentinos, le rezamos a San Chespirito que esta vez a los mexicanos los lleve el chanfle, que nosotros nos aprovechemos de su nobleza, que hagamos goles sin querer queriendo, y que no les tengamos paciencia. Y pasa más de la mitad del partido, sufriendo, acordándonos de los parientes de la Chilindrina y del Dr. Chapatín, hasta que Leo frota la lámpara que tiene en la zurda, y la mete allá abajo, donde están las telarañas. Y nos llenamos la boca de gol, nos abrazamos, gritamos con lo que nos queda de garganta.

    Y un rato después, un tal Fernández hace una de potrero, y termina el partido. Respiramos de nuevo. Volvemos a creer. Llega el alivio.

    Y ahora, mientras vos estás leyendo esto, ya habremos jugado con Polonia, para ver si seguimos en el Mundial. Yo les tengo fe a estos muchachos, sufro cada vez que las cosas no salen bien. Si este miércoles que pasó, nos clasificamos, te prometo que si nos encontramos por la calle, nos damos un abrazo fuerte y gritamos por Argentina. Y si no fue así, nos miramos a los ojos resignados, sabiendo lo que sentimos los dos. Esto es lo que pasa con el futbol. Nos hermana en las buenas y en las malas. Pero las malas se van, cuando Leo agarra la pelota, va para adelante, y vos sabés que te va a dar una alegría. ¡Confiamos en vos Pulga! ¡Vamos Argentina!

     

    JUANCHI OTTADO

    @morrisonhotel67

    @jajhumor

    @escuelaparana2020

     

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