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sábado, enero 28, 2023
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    Usar protector, clave para la salud de la piel

    Si bien cuidar la piel del impacto de los rayos solares debe ser una preocupación en las cuatro estaciones del año, el protector solar es especialmente necesario en verano. Es un insumo básico, tanto como beber agua en abundancia o usar ropa suelta y clara. En esta nota, MUY repasa las razones por las que hay que incorporar esta prevención, incluso en días nublados.

    Redacción MUY / [email protected]

    La piel en general, y la del rostro en particular, es mucho más delicada de lo que suele pensarse, y de lo que puede advertirse a simple vista.

    A esto se agrega que está científicamente comprobado que los daños del sol son cada vez más severos, a causa del cambio climático. Curiosamente, un error de apreciación frecuente circunscribe el cuidado de la piel solo a la temporada de altas temperaturas.

    Otro dato equívoco es el que proporciona el mundo de la publicidad, que ha vinculado el bronceado -a veces, extremo- con un criterio de belleza veraniega.

    Así, de pronto, personas de muy diferente tipo de piel, se someten a exposiciones solares riesgosas, por ejemplo, para una fiesta, en el convencimiento de que así lucirán a la moda, o más atractivas.

    Por otro lado, es cierto que muchas personas utilizan protector solar solo durante las vacaciones de verano, o directamente no lo usan.

    El problema es que, si bien es cierto que es en esta estación cuando la radiación del sol es más intensa, la piel del cuerpo, y del rostro en particular, está expuesta a la luz solar durante todo el año.

    Es por eso que debemos tener a mano nuestro protector solar en casa, en la cartera o en la mochila también durante la primavera, el otoño y el invierno.

    Es importante comprender que, si no la protegemos todo el año, corremos el riesgo de perjudicar la salud de nuestra piel, incluso si no tuviéramos señales de alarma como manchas, picazón, o ampollas.

    Como se sabe, la exposición a las radiaciones ultravioletas provenientes del sol es la causa más frecuente del cáncer de piel. Por eso justamente es importante protegerse durante todo el año, no solo durante el verano.

    Según indican los especialistas, una lesión en la piel, una llaga que no cicatriza o un cambio en un lunar pueden ser signos del tipo de cáncer que se forma en los tejidos de la piel. Estas lesiones pueden deberse a diversos factores, como las quemaduras solares reiteradas o la exposición a la radiación UV durante lapsos prolongados.

    Bajo la lupa

    El cáncer de piel es el tipo más común de los cánceres. De hecho, en la última década, en el mundo, los casos de melanoma (un tipo de cáncer de piel) se duplicaron, y casi la mitad se diagnosticaron antes de los 55 años.

    En Argentina se atribuye el 52,8% de los melanomas a la exposición a rayos UV, lo que ubica a nuestro país entre los de riesgo medio.

    Como el daño solar es acumulable, las exposiciones reiteradas e indiscriminadas producen a largo plazo un envejecimiento prematuro, lesiones precancerosas y cáncer de piel.

    Otras causas menos frecuentes son la exposición repetida a rayos X, la presencia de cicatrices por quemaduras severas, la exposición ambiental al arsénico y los antecedentes familiares de cáncer de piel.

    Vestir ropa clara y sombrero de ala ancha ayuda a morigerar los efectos del sol. Foto: Juliana Faggi.

    Prevención

    Hay una serie de cuidados que debemos tener en cuenta si la exposición solar es inevitable. Una de ellas es no estar al sol entre las 10 y las 16; protegerse en lugares con sombra; cubrirse con ropas largas, sombreros y anteojos de sol.

    Protector solar y sombra en horarios inapropiados, dos recaudos saludables. Foto: Gustavo Cabral.

    Conviene considerar que los colores oscuros y las telas de trama cerrada impiden mayor paso de rayos UV, pero suelen ser más calurosas. Por eso en verano se recomienda el uso de colores claros y prendas holgadas.

    En el mismo sentido, se sugiere proteger especialmente a los niños del sol. Los adultos deben tener en cuenta que los bebés menores de 1 año no pueden tener ningún tipo de exposición; mientras que los niños mayores de 1 año deben recibir mucha atención ya que tienen la piel más sensible que los adultos y, como suelen realizar numerosas actividades al aire libre, es conveniente repasar el protector cada dos horas.

    En cuanto al espectro de protección, las posturas difieren. Los más conservadores sugieren que el factor no sea menor a 30; muchos otros creen que el FPS debe ser superior a 50.

    Recordemos que la exposición a los rayos UV puede provocar el enrojecimiento y la inflamación de la piel, sobre todo en aquellas personas que sufren psoriasis o rosácea.

    Un uso continuo del protector solar, incluso en días nublados, hará que esta inflamación sea menos frecuente, evitando así cualquier dolor o molestia asociados a ella.

     

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