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miércoles, febrero 1, 2023
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    ¿Qué falta para que Entre Ríos vuelva a ser ovejera?

    Reducir la informalidad, mejorar la infraestructura, y conseguir mano de obra calificada que quiera trabajar y vivir en el campo son algunos de los objetivos de la cadena en su afán por crecer y desarrollarse. ¿Cómo está la rentabilidad de los productores? ¿Es posible que la carne ovina llegue en forma sostenida a las carnicerías y los supermercados entrerrianos?

     

    Danilo Lima

    [email protected]

    Entre Ríos posee una gran tradición en materia de ganadería ovina, tanto de carne como de lana, y supo vivir momentos de esplendor –hace varias décadas– que forjaron una muy fuerte cultura ovina en los productores. Con el tiempo y por distintas razones, sin embargo, la actividad fue decayendo a pesar del esfuerzo y empuje de aquellos que porfiadamente continuaron en la actividad.

    La realidad es que en Entre Ríos, en los últimos años, se viene trabajando para revitalizar esta producción que, además, tiene una cualidad fundamental: genera arraigo en el campo.

    La informalidad en la faena y comercialización; las carencias en materia de caminos, educación y conectividad; las dificultades para conseguir mano de obra calificada que quiera trabajar y vivir en el campo; y, por supuesto, los vaivenes de la economía que muchas veces impactan negativamente en la rentabilidad –como sucede en la actualidad con la lana– se han transformado en problemas estructurales que es necesario superar para aprovechar el enorme potencial de la provincia, recuperar el terreno perdido y reposicionar a la ganadería ovina en el lugar que supo tener.

    Una mirada desde el sur

    El productor y cabañero Thomas Fogg, desde el departamento Gualeguaychú, contó que en nuestra provincia más del 90% de los productores tiene menos de 100 ovejas y la producción está, básicamente, relacionada con la familia, con el arraigo rural, con la cultura del trabajo.

    Hoy, sin embargo, “es muy difícil conseguir gente que trabaje y mucho más difícil aún encontrar familias que quieran estar en el campo, porque no hay caminos, ni educación, ni conectividad, y eso ha hecho que la familia rural se fuera del campo”. Estas carencias “agrandan la brecha entre los chicos y jóvenes del campo y la ciudad”, alertó Fogg, para quien desde el Estado “se está matando la cultura del trabajo”.

    El productor, en otro orden, contó que “existe un problema con los predadores, los perros, porque no tenemos una legislación que nos proteja. Sabemos cuál fue el perro y quién es su dueño, pero no tenemos respaldo legal para que el dueño se haga cargo del daño gravísimo que genera su perro. Hay lugares donde directamente no se puede producir por los perros. “Entre los perros y el abigeato se complica”, enfatizó.

    – ¿Cómo está la rentabilidad de la producción ovina en Entre Ríos?

    – La producción ovina se divide en dos grandes sectores: el centro norte, más lanero, y el centro sur, más carnicero, que tienen problemas distintos. Para los laneros la situación está muy complicada porque el precio de la lana ha caído mucho a nivel mundial. Hace dos años la lana valía, en dólares, el doble de lo que vale hoy, pero, además, el valor del dólar que recibe el exportador no es el valor real. A nosotros, los productores carniceros, la lana de la oveja que no es específicamente de una raza lanera, no nos conviene ni llevarla a la barraca. Hoy ofrecen 30/40 el kilo de lana y con eso no se paga ni el flete.

    – ¿Se trabaja para que la carne ovina llegue de forma más sostenida a las carnicerías y supermercados?

    – Sí, se está trabajando. Se están haciendo esfuerzos por parte de los productores, de algún municipio, o de alguna cooperativa, pero necesitamos una política de Estado mucho más clara, más fuerte, para el conjunto de la cadena ovina y lograr que la carne llegue a las góndolas. La producción está y la demanda también, pero siempre aparece algún palo en la rueda.

    Una mirada desde el norte

    Matías Pompar, productor del departamento Federal, por su parte, al hablar de la importancia que supo tener la ganadería ovina en Entre Ríos recordó que “hubo un tiempo en que con esta actividad en un establecimiento se podían pagar los sueldos de todo el año del personal y abonar el Impuesto Inmobiliario. Después vino el detrimento de la actividad, entre otras causas, por la falta de personal, el abigeato y los perros”.

    En la misma línea que Fogg, Pompar consideró que “nosotros tenemos que tratar de que esta actividad no se pierda porque no debemos olvidarnos que es una de las producciones que arraiga a la gente en el campo. El que tiene ovejas tiene que cuidarlas y lo mejor que puede pasar es que haya una buena retribución económica para el criador ovino, y también para que la gente se quede en el campo”.

    En materia de rentabilidad, Pompar señaló que “cuando no había disparidad en el tipo de cambio se asemejaba mucho a una vaca de cría, era muy buena, y creo que cuando la economía se estabilice, los números pueden volver a ser rentables”.

    “La carne ovina hoy tiene buen precio, no así la lana. Este año seco hay una corderada impresionante porque al ovino le gusta el pasto bajo y medio seco, por lo que es muy propicio climatológicamente hablando para la producción ovina”, agregó.

    – ¿Están muy bajos los precios de la lana?

    – Hoy sí, a nivel mundial están muy bajos. La lana fina se usa para hacer prendas de alta gama, muy caras. Cuando hay una situación económica mundial desequilibrada se deja de comprar. De ahí la baja.

    – ¿Qué medidas se necesitan para que la producción ovina pueda dar un salto de calidad? ¿Qué le reclaman al Gobierno?

    – Personalmente creo que no son tantos los reclamos como la necesidad de cambiar la cultura de la gente en lo que tiene que ver con el consumo. Y también recuperar la cultura del trabajo porque vamos a necesitar más mano de obra en los campos, más infraestructura y capacitación técnica. En el ovino se necesita mucha mano de obra capacitada, eficiente y seria. Eso, ahora, está faltando.

    – ¿Están dispuestos los productores a invertir para el crecimiento de la actividad?

    – Si se tiene una ventana de mercado, no hay dudas de que habrá inversiones. Yo soy productor de lana fina y cuando hubo buenos precios invertimos en genética, mejoramos la infraestructura y hasta llegamos a arrendar campos para hacer ovinos. Cuando los números dan, los productores invertimos.

     

     

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