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viernes, enero 27, 2023
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    Salta, el gran boulevard que modeló otra ciudad

    Articulada con calle Belgrano, desde la estación de ferrocarril, Salta nos lleva al puerto desde la bella Plaza Alberdi, pasando por la Feria de Salta y Nogoyá, y lo que queda del Club Belgrano, deslizándose por una cuesta fundamental para el acceso al Parque Urquiza, la de Güemes, que nos acerca al río, tenga poca o mucha agua.

     

     

    Griselda De Paoli

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    Los cambios que se plasman en el paisaje urbano, en el espacio público no alcanzan a veces para ocultar el carácter estructurante que algunas cosas pueden haber tenido para la ciudad. Sin duda, la conexión del puerto y del ferrocarril, los accesos, los arroyos que cruzan la ciudad, las ondulaciones, se constituyen en elementos marcatorios, definitorios de un perfil propio y, frecuentemente, de cierta funcionalidad proyectada en el tiempo.

    En Paraná, la apertura y jerarquización de calles jugó con estos elementos, generando, a través de su formación y crecimiento, espacios que ayer y hoy han sido y son reconocidos por todos, referentes, verdaderos hitos urbanos, espacios con identidad social. Ejemplo de ello son Alameda de la Federación, Avenida Ramírez, y Almafuerte.

    Hay una calle, hoy céntrica, que fue borde de la ciudad en alguna época, marcando la estructura de entonces. Hoy es de enorme dinamismo y funcionalidad. Articulada con calle Belgrano, puede llevarnos con bastante agilidad desde el ferrocarril, bajando por Güemes, hasta lo que alguna vez fue el Puerto Nuevo; hoy puerto desguazado, pero, aun así, un punto neurálgico de convocatoria de los paranaenses como espacio público.

    Dice la historiadora Ofelia Sors que, en su proceso de formación, en lo que era la Bajada, las familias pobladoras primigenias se instalaron salvando los principales accidentes geográficos, generando así cuadras desiguales y con pronunciados quiebres, cosa que vemos claramente, por ejemplo, en nuestra calle San Juan, que bordea la hondonada que forman Salta y la Rioja, sobre todo entre Urquiza y Uruguay, donde estaba el Tajamar de Berduc, espejo de agua que constituía un límite para el crecimiento en esa dirección.

    Decisiones

    Iniciada la capitalidad de la Confederación, las calles de Paraná, aunque carecían de empedrado, se extendieron, y las veredas, estrechas, o tenían lajas naturales o estaban enladrilladas.

    Pero pronto, para 1858, la ciudad había crecido y se había dividido en dos secciones. La primera abarcaba los cuarteles del 1º al 4º, y la segunda, del 5º al 8º. Fue en la época en la que se dispuso además la desfederalización de la provincia de Entre Ríos. Dos años después, se ordena levantar un plano catastral y formar un registro de propietarios y propiedades de la ciudad, que tenía por entonces 10.084 habitantes.

    Diez años después, “a una de nuestras principales calles, Corrientes (llamada por entonces Representantes), se la desmonta y se abre al tránsito público en el tramo de siete cuadras, es decir, a partir de la actual calle La Paz hasta dar con la barranca, (hoy calle Alberti)”, agrega Sors. En toda su extensión se delinean las manzanas y demarcan los lotes de tierra, para luego ser acordados a “personas industriosas y bajo las condiciones vigentes sobre la población”. Pasados otros diez años, se inicia la macadamización de varias calles, introduciendo un cambio notable en el perfil urbano.

    Al promediar la década del setenta, las calles angostas se extienden y se abren nuevas arterias con un ancho de veinte metros, permitiendo veredas más cómodas y el plantado de árboles. Se dispone además la apertura de la calle 4 de Enero, (hoy La Paz), entre Representantes y San Cipriano, (hoy Corrientes y San Juan), situada a tres cuadras de la plaza principal.

    Continúa Sors.“Para otras calles se proyecta también el ancho de veinte metros, son las prolongaciones de Urquiza, Industria, Monte Caseros y Uruguay, (hoy respectivamente Urquiza, 25 de Mayo, Andrés Pazos y Uruguay); todas ellas se continúan hasta dar con el campo que sólo distaba entonces tres cuadras al este de la plaza 1° de Mayo”. También se considera el ensanche de calle Colón (hoy Salta) a veinte metros, definiéndose la instalación en ella de uno de los surtidores de agua que pronto tendría la ciudad.

    Ofelia Sors, desde su erudición, nos cuenta que “a fines de la década del ochenta el progreso experimentado en Paraná se traduce, tanto en lo comercial como en lo urbano y social, en múltiples aspectos. Una gacetilla publicada en El Constitucional en 1888, comenta la nueva modalidad adquirida por la sociedad paranaense y que la moda establecía como un hecho indispensable y demostrativo de la elegancia y la ‘high life’: los paseos en carruajes los días domingos. Las calles señaladas para ello eran: Buenos Aires, considerada de suma distinción y Salta con su nueva bajada hacia el puerto de la Santiagueña (hoy Puerto Nuevo), ya que, tratándose de la calle más ancha de la ciudad, ofrecía un singular atractivo como igualmente las que rodeaban las plazas”.

    Políticas públicas

    Enrique Berduc, Intendente entre 1889 y 1891, supo generar una dinámica acción progresista con reformas que impulsaron la renovación edilicia. En su proyecto la apertura de calles y bulevares ocupó un lugar central y para resolverlo debió construir puentes y alcantarillas para superar los zanjones y arroyos que cruzaban los trazados, desmontar terrenos, hacer terraplenes.  “Aquellos bulevares, (hoy Ramírez y Racedo) fueron llamados de circunvalación, … a la calle Salta se la lleva a veinte metros en toda su longitud, fue ésta una de las primeras calles ensanchadas y ello dio lugar a que se transformara en un atractivo paseo para los paranaenses en el año 1890.  Los grandes terrenos con frente a esta calle fueron loteados y vendidos con éxito, dando motivo para que se encarase la edificación en gran escala. … Razones sobraron pues, para el ensanche de la nueva arteria que fue llamada el ‘Gran Boulevard Salta’, máxime cuando la Municipalidad había emprendido ya los trabajos referentes a la construcción de la bajada hasta el río (hoy Güemes). Continuando Salta y con el mismo ancho de veinte metros se proyecta la cuesta que tiene seiscientos metros de longitud, por aquel entonces la única bajada posible en todo ese sector. Fue necesario para su construcción cubrir el zanjón de la antigua cantera municipal, por una gran alcantarilla de 80 metros. Para llevar a cabo la obra, se efectuaron 24.000 metros cúbicos en desmontes y terraplenes, en la que se invirtieron 28.000 pesos aproximadamente”.

    Salta fue una de las primeras calles ensanchadas en Paraná.

    Al margen

    Siempre es oportuno reflexionar sobre la ciudad. El desafío en este caso ha sido enriquecer una acción conjunta llevada adelante entre EL DIARIO y la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Uader. De esta experiencia participan docentes, alumnos e invitados, con la idea de poner en valor los bienes comunes y también repasar los asuntos pendientes. Para comentarios y contribuciones, comunicarse a [email protected], [email protected] y/o [email protected]

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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