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domingo, febrero 5, 2023
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    El sol puede ser nuestro amigo

    El sol tiene numerosos beneficios para el organismo en general y el estado de ánimo en particular. Para aprovechar sus virtudes al máximo, es necesario tener algunas precauciones, entre las que se encuentran el uso del protector solar, evitar la actividad física al aire libre, y no esperar a tener sed para beber agua. En esta nota, MUY repasa algunas medidas simples de cuidado personal para sobrellevar una jornada agobiante como las que se presentan a esta altura del año.

     

    Redacción MUY / [email protected]

    Si lo que se busca es evitar que las altas temperaturas se conviertan en un riesgo para nuestra salud, es conveniente estar atentos a algunas cuestiones vinculadas al propio cuidado. La sugerencia de tenerle respeto al sol veraniego es válida tanto para aquellas personas que aprovechan los primeros calores para irse de vacaciones o realizar deporte al aire libre, como para las que se ven obligadas a salir de su casa para ir hasta el trabajo.
    Es que, aunque parezca una noción de sentido común, no somos verdaderamente conscientes de los daños que puede causarnos el sol. Juega en contra una idea que le ha asociado al bronceado un valor estético. Lo cierto es que nadie está exento de padecer quemaduras en la piel a causa de la acción directa del sol, sobre todo en verano.
    En este contexto, la educación adquiere un valor clave para poder identificar cuándo comienza a ser perjudicial exponerse al sol.
    Estas son algunas de las razones que justifican el llamado de atención sobre el impacto a la exposición solar, y su radiación ultravioleta. Contar con la información adecuada es la herramienta más valiosa a la hora de evitar males, que van desde quemaduras, ampollas, descamación y hasta cáncer de piel, cuyo número de casos viene aumentando en los últimos años.

    El consumo de agua debe ser constante, aunque no se tenga sed. Fotos: Sergio Ruiz

    Buenas y malas

    Cuando el sol sale en todo su esplendor nos cambia el ánimo y nos sentimos más positivos. La razón es sencilla y, además, tiene fundamento científico. Los rayos UV del astro rey activan la producción de vitamina D, y serotonina, una sustancia química que mejora el humor; razón por la cual es también conocida como la hormona de la felicidad.
    En efecto, el sol es fuente de energía para todos los seres vivos, y en el ser humano juega un papel fundamental. Es así que participa del metabolismo del calcio, del ciclo sueño y de los procesos hormonales. Es por eso que la salida del sol está íntimamente relacionada con un mejor talante, y un mayor interés por hacer actividades fuera de casa.
    Ahora bien, si la temperatura supera cierto límite, la exposición al sol deja de ser beneficiosa para nuestra salud física y mental. De hecho, los especialistas desaconsejan exponerse al sol entre las 11 y las 16, que es el lapso de mayor impacto.

    Utilizar ropa clara puede producir alivio en días de calor. Fotos: Sergio Ruiz

    Lo mejor en jornadas agobiantes es buscar una sombra reparadora, vestir ropa clara y suelta, utilizar sombrero de ala ancha y, en los casos más extremos, utilizar una vestimenta de mangas largas. Si no queda otro remedio que salir de casa, se sugiere hacerlo en los horarios donde la intensidad de la radiación es menor: temprano a la mañana y después de las 16.

    Otros cuidados

    Más allá del impacto de los rayos del sol, en primavera y verano debe prestarse particular atención al consumo de agua. En ese sentido, los especialistas subrayan que lo conveniente es consumir al menos 2 litros por día, aunque no se tenga sed. Además, insisten en preocuparse por hidratar especialmente a los niños y adultos mayores, dado que son más propensos a deshidratarse sin advertirlo.
    Con la comida ocurre lo propio. Durante las jornadas de intenso calor, es recomendable ingerir elaboraciones livianas, que no contengan grasas ni altos porcentajes de azúcar. En este sentido, las verduras y las frutas suelen ser una opción fresca y saludable.
    A estas recomendaciones se agrega la del uso del protector solar, que debe aplicarse unos 20 o 30 minutos antes de la exposición y renovarse cada 2 horas, sobre todo si permanecemos al aire libre, si transpiramos mucho o si estamos en el agua. Hay que tener en cuenta que el protector solar se debe usar incluso en días nublados porque su acción es para limitar el impacto de los rayos del sol que, aunque no se adviertan, siempre están.
    Como se ve, con unas pocas prevenciones, podemos asegurarnos que el sol ejerza una acción beneficiosa sobre nuestra salud, incluso en verano.

     

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