27.4 C
Paraná
jueves, diciembre 1, 2022
  • Cultura
  • Muy
Más

    Javier Marías, biógrafo de encubridores y de espías

    El 11 de septiembre pasado falleció, en Madrid, Javier Marías Franco. Con él se fue un escritor elocuente y valioso. Su muerte hizo desaparecer una voz inigualable y una concepción ética del lenguaje, de la democracia y de la literatura en lengua española.

     

    Gustavo Labriola / [email protected]

     

    En cuestión de meses, murieron tres creadores españoles que han realzado la lengua peninsular en la última época: Carlos Ruiz Zafón, Almudena Grandes y Javier Marías.

    Carlos Ruiz Zafón fue un melancólico escritor barcelonés. Desde la tetralogía El cementerio de los libros olvidados, propuso un delicioso acercamiento a una Barcelona envuelta en nieblas, libros y sueños. Falleció a los 55 años, el 19 de junio de 2020.

    Almudena Grandes fue una autora que había trascendido por Las edades de Lulú, una novela de carácter erótico, ganadora del premio La sonrisa vertical. Se había consagrado con su saga finalmente inconclusa, Episodios de una guerra interminable, sobre los años de la guerra civil y la dictadura franquista. Murió, víctima de una dolorosa enfermedad, el 21 de noviembre de 2021.

    Javier Marías era hijo de Julián, un reconocido filósofo, pensador y docente, además de uno de los principales discípulos de Ortega y Gasset. Julián Marías era un amante de la libertad. Su compromiso con la República y la democracia le mereció la delación por parte de uno de sus mejores amigos y de otros compañeros de cátedra ante el Franquismo. Ese proceso le valió no poder dictar clases universitarias durante décadas, un destierro en los Estados Unidos y, por unos meses, la cárcel. Era un frecuente visitante de la Argentina, donde dictó numerosas conferencias y cátedras. Su hijo, Javier Marías, lo referencia en el personaje Juan Deza: relata en forma novelada la calumnia de la que su padre fue víctima, en su trilogía Tu rostro mañana. En ese entonces, la publicación generó un fuerte enojo en su padre, Julián, que había preferido mantener en reserva durante decenios la desdichada situación vivida.

    La madre de Javier, Dolores Franco había sido una docente, discípula también de Ortega y Gasset, autora de España como preocupación.

    CONTEXTO. Javier Marías, como su padre, fue miembro de la Real Academia Española de la lengua. Autor impecable, de una prosa atildada y robusta. Sus narraciones son sólidas. Consigue textos de indudable valor y sugestión. Su pluma es exquisita, sofisticada, a la vez que llevadera, singular y efectiva. Dista de la ampulosa elaboración sintáctica en la que, a veces, cae Javier Pérez Reverte, su compadre de tertulias y sillones en la Real Academia.

    Con menos de veinte años de edad, Javier Marías había publicado Los dominios del lobo. Como toda novela iniciática luce algo desmesurada, pero ya ahí Marías combina sabiamente una técnica de fragmentos interrelacionados con un desparpajo que la torna, en partes, delirante. Esa mixtura le permite componer un thriller con suspenso y un acercamiento a la historia. La ubica en los Estados Unidos, con personajes locales y es un homenaje, el primero de ellos, al cine hollywoodense.

    A partir de ese libro que lo consagró, Javier Marías continuó con una carrera que tuvo páginas de notable calidad. Reconocido amante de la obra de Shakespeare, utilizó frases de éste en sus libros e incluso en algunos de los títulos de ellos. Así, por ejemplo, el título Corazón tan blanco, está basado en una frase de Macbeth; el de Negra espalda del tiempo, de una frase de La Tempestad; y, el de Mañana en la batalla, piensa en mí, de la Escena III del Acto V de Ricardo III. “Shakespeare estimula a escribir porque es rico y valioso, porque deja frases que no explora y que, sin embargo, son muy sugestivas. Es fértil y estimulante. Es enigmático. No se sabe muy bien que está diciendo. Señala una bocacalle por la cual luego no entra. Y lo tomo como una invitación a adentrarme “, dijo Javier Marías sobre el autor inglés.

    PARTICULARIDAD. Sus personajes eran profesores o traductores que ejercían en instituciones académicas, particularmente en Oxford; o eran miembros de servicios secretos, en general del M15 o M16 inglés y deambulan por una realidad difusa y a veces patética. Marías parecía más preocupado por mostrarlos indiferentes y desconfiados que prolijos y asertivos. Pero a su vez, menos convencidos que leales a los compañeros o a la causa.

    Confiado en que un novelista no tiene que juzgar sino mostrar, exterioriza con pulcritud la insensibilidad que anida en los espías y agentes consulares con más acritud y desembozo que los personajes de Graham Greene con el que comparte el amor por la aventura y los entramados amorosos de los fisgones; y adquieren más carnadura y verosimilitud que los de John Le Carré. El señalado es un emblemático logro pues ha podido develar el submundo de los servicios sin haber sido partícipe de ellos como los otros dos autores mencionados.

     

    EL CINE. Julián Marías tuvo un acercamiento estrecho con el séptimo arte. Algunos de sus libros fueron llevados a la pantalla. Gospel (1969) fue un corto basado en Los dominios del lobo; El desastre de Annual (1970) fue un guión original firmado con Ricardo Franco, que éste dirigió; El último viaje de Robert Rylands (1996), dirigido por Gracia Querejeta (hija del guionista y productor de varias películas de Saura y de Erice, Elías Querejeta) y basado en Todas las almas, lo dejó absolutamente insatisfecho y criticó abiertamente a la directora; finalmente, Mientras ellas duermen (2016), del director hongkonés Wayne Wang, es una adaptación de un relato suyo.

    Es que, en sus novelas, merced a la construcción del relato y de recursos estilísticos, hay numerosos guiños y referencias a películas.

    Marías fue, hasta el día de su fallecimiento, el monarca del ficticio Reino de Redonda, una creación en una isla deshabitada del mismo nombre, dependiente de Antigua y Barbuda en el Caribe. Ese título nobiliario había sido creado por el también escritor M.P. Shiel. Marías cuenta en Negra espalda del tiempo, la forma en que obtuvo el título. En su gestión concedió títulos de nobleza (Duques) a numerosos literatos, españoles, ingleses y algunos de otras nacionalidades.

    Por otra parte, Marías le dio el nombre de “Reino de Redonda” a una pequeña editorial que regenteaba junto a su esposa. Bajo ese sello ha publicado libros de culto como León en el jardín, una recopilación de entrevistas realizadas a William Faulkner, uno de sus escritores admirados; o, Juego de espera, la única novela del director de cine Michael Powell.

    Agudo analista de la realidad, no estaba de acuerdo con algunas costumbres ibéricas como las procesiones, las corridas de toros y los desfiles.

    Ha colaborado con algunos periódicos; principalmente, con El País, de Madrid. Con sutileza ha dicho respecto a estos tiempos, en función del rol de los medios de comunicación: “A la gente no le interesa filtrar o saber si son ciertas o no algunas cosas”. Y, también. “Hay aspectos extraordinarios, pero es un tiempo en el que se piensa cada vez menos y cada vez piensa más la época por nosotros. Goebbels sería feliz de ver la actual fuerza avasalladora de la propaganda y los medios de comunicación. Vivimos una época tonta, especialmente estúpida y con una enorme pereza mental en gran parte de la gente; y eso sí me parece muy grave porque no tiene casi vuelta de hoja y será muy difícil recuperar una cierta conciencia crítica”.

     

     

     

    RESUMEN DEPORTIVO

    Lo más leído

    Agroclave