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viernes, diciembre 2, 2022
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    Raúl Burgo: “No quiero que se pierda el oficio”

    En el puesto 25 de la feria de Salta y Nogoyá nos encontramos con un talabartero de hace muchos años. Raúl Ceferino Burgo es un apasionado por el oficio, viene de una familia de campo, encontró su pasión por la talabartería y actualmente la replica en muchos jóvenes para no perder nuestras tradiciones.

     

    SANTIAGO DALZOTTO / [email protected]

    Burgo transcurrió su infancia junto a su familia en la zona rural sobre la ruta 18, en el kilómetro 80 (camino a Villaguay). Desde muy pequeño comenzó a desandar un camino muy artesanal con trabajos en cueros, que sin pensarlo con el paso de los años se convirtió en su principal fuente laboral.

    “Yo arranqué haciendo todo lo que eran lazos, riendas y bozales de cuero, luego cuando ingresé a la policía me dediqué a hacer pistoleras, los correajes para el uniforme, hasta que empecé a hacer cursos y me gustó más la talabartería”, expresó a MUY, Raúl Ceferino Burgo, en su lugar de todos los días.

    Durante la pandemia fue un tiempo muy difícil para Raúl como para muchos emprendedores. Por un lado, por no poder ir a su lugar de trabajo; y por el otro, la falta de ferias y de circulación de personas hicieron que las ventas se vieran muy afectadas. Fue el momento justo para comenzar además de su trabajo de talabartero, con la reparación de calzados, bolsos y carteras, tareas que mantiene hasta la actualidad.

    “El detalle es muy importante porque la gente observa los trabajos”, dijo a MUY.

    –¿Cómo fueron tus comienzos?
    –Yo empecé a trabajar en esto desde muy chiquito, los primeros trabajos que pude hacer todavía se conservan en la casa de mi tía. Ellos me dicen que yo a los seis años ya andaba atrás de los cueros y después me alejé un poco. Pero siempre estuve ligado a lo que son trabajos en cuero, y luego fui haciendo cursos para tener más conocimientos.

    “Me gusta mucho enseñar también porque yo no quiero que se pierda el oficio, y que jóvenes sigan aprendiendo. Lamentablemente, talabarteros hemos quedado muy pocos y tenemos que darle la oportunidad a los jóvenes para que aprendan el oficio porque se está perdiendo”, señaló Burgo con preocupación.

    Raúl se encuentra acompañado actualmente por Juan, un joven que aprendió el oficio con las enseñanzas de Burgo.

    Raúl tiene la intención de seguir formando, mientras pueda, a nuevos jóvenes dentro del rubro. Actualmente, uno de esos jóvenes es Juan Enrique, un vecino de la zona rural, que persigue su pasión por el oficio y se destaca en sus trabajos hace más de cinco años.

    “Juan trabaja conmigo hace más de cinco años y hoy lo puedo dejar solo tranquilamente. Yo le doy riendas sueltas para que él pueda seguir solo en el oficio porque se desempeña muy bien y le gusta”.

    Mates, portatermos y cintos son los trabajos que mayormente se realizan.

    Por otra parte, Burgo enseñó a realizar muchos de estos trabajos a presos de la Unidad Penal Nº 1 de Paraná, incluso muchos de ellos hoy están trabajando de manera particular, en este oficio que Raúl les pudo transmitir,

    HERENCIA DE UN ABUELO

    Raúl siguió los pasos de su abuelo paterno, que fue quien le enseñó a crear sus primeras armas para poder realizar los primeros trabajos en cuero.

    “Siempre pongo como ejemplo a mi abuelo porque fue quien me enseñó a trabajar con el cuero, fue quien me enseñó cómo lonjear un cuero y cómo sobarlo desde muy chico. Puedo decir que, gracias a mi abuelo, tengo el oficio”, resaltó.

    “Me gusta mucho enseñar porque yo no quiero que se pierda el oficio”, expresó a MUY, Raúl Ceferino Burgo.

    “Me gusta hacer lazos y otras cosas que las hago desde que comencé, me gusta mucho porque hay cosas que hoy se pueden hacer mejor con distintos detalles, porque antes era todo muy simple y hoy con las enseñanzas ya podemos hacer otros detalles para que no tengan errores”, agregó.

    SALTA Y NOGOYÁ

    Raúl tiene su puesto en la emblemática feria, ubicada en la esquina de Salta y Nogoyá hace más de cinco años, en la ciudad de Paraná, donde reside desde hace más de 30 años.

    “Hice muchas ferias y me gustan mucho porque uno se relaciona con la gente, hay clientes que nos piden trabajos distintos que son cosas muy lindas para mí porque ahí es donde adquirimos más conocimientos”, expresó.

    En su puesto durante todas las mañanas y tardes, Raúl realiza los trabajos artesanales, como una costumbre. Además, atiende a cientos de paranaenses que pasan por el lugar para conocer sobre el oficio y preguntar por algún trabajo en particular.

    DETALLES
    En más de una oportunidad, escuchamos decir que las cosas se compran, que gustan por la vista, y la talabartería no es la excepción. En ese sentido, para mejorar los productos Raúl debió incorporar nuevas máquinas con el paso de los años y participó de nuevas formaciones para seguir sumando conocimientos sobre las terminaciones, principalmente.

    “El detalle es muy importante porque la gente observa los trabajos y esto lleva a que tengamos que utilizar otras herramientas. Una rebajadora o una máquina de coser le da otros detalles con mejores terminaciones, y en todo lo que es talabartería son muy importantes todas las terminaciones”, indicó y agregó que hay que tener en cuenta que hay clientes, que observan mucho la calidad del material y las terminaciones.

    COMERCIALIZACIÓN.
    –¿Qué es lo que más se vende?
    –Nosotros somos fabricantes para distintas casas que se dedican a la venta de este tipo de trabajos artesanales y eso nos permite tener una venta mayor, además de lo que podemos vender en las distintas ferias y aquí en nuestro puesto todos los días.
    “Hacemos de todo lo que podamos dentro del rubro, pero lo que más se venden son mates, portatermos, materas y cintos. Hacemos hasta 70 cintos por semana y los vendemos a todos, tenemos casas que nos piden hasta 80 cintos de distintos modelos”, señaló Burgo.

    –¿Un objetivo de aquí en adelante?
    –Mi idea es poder trabajar unos diez años más en la feria con la talabartería, y después poder volver al campo, pero quiero ayudar a la gente nueva para que ellos sigan trabajando sobre este oficio.

    AGRADECIMIENTOS
    Antes de cerrar la entrevista con MUY, Raúl aprovechó la oportunidad para agradecer a cada una de las personas que lo acompañaron y lo siguen acompañando con su emprendimiento que pasó por diferentes etapas, pero que tiene un valor muy importante de seguir enseñando sobre el oficio.
    “Quiero agradecer a mucha gente que confió en mi trabajo y me dio una mano muy grande. En este lugar estoy muy bien porque me siento cómodo, y es un lugar al que viene mucha gente y muchos me conocen por mi oficio. Agradezco a todos mis clientes particulares y otras casas que venden mis productos. Mi vida no fue para nada fácil pero mucha gente estuvo siempre a mi lado”, concluyó Burgos.

     

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