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sábado, diciembre 3, 2022
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    “Lo natural me permite ser más útil a la sociedad”

    Giraldo Néstor Motura es médico cirujano, naturista, reconocido a nivel nacional e internacional. Es homeópata y acupuntor. Sus terapias alternativas, naturales e integrales han recorrido el mundo. Desde niño supo que su vida iba a estar ligada a la medicina, en tratar de curar al otro, en velar por su salud.

     

    Gabriela Gómez del Río / [email protected]

     

    En su consultorio ubicado en calle Villaguay, el doctor Motura recibió a MUY. Una sala de espera revestida en machimbre, es testigo de 60 años de profesión en la ciudad de Paraná. Una de las paredes exhibe cuadros de sus cuatro hijas recibiendo los diplomas universitarios. Además, están colgados algunos tratamientos naturales y en una pantalla de TV aparecen recomendaciones para una vida saludable, que hacen amena la espera.

    Motura abre la puerta de su consultorio y nos invita a pasar. Allí, hay de todo, figuras del cuerpo humano, una columna vertebral, una oreja con puntos para la acupuntura, infinidad de agujas para los tratamientos y láminas relacionadas con la homeopatía. Todos estos materiales ayudan a que el paciente pueda comprender mejor algunas dolencias y los tratamientos. Por su parte, en el escritorio se destacan los libros de Giraldo Motura: «Aprende a Curarte» y «Aprende a Curarte con Flores y Homeopatía».

    Durante el diálogo con MUY, Motura habló de su pasión por la medicina y de las terapias naturales para contribuir a la salud de los pacientes.

     

    –¿Cómo surge su vocación por la medicina?

    –Me acuerdo que debo haber tenido cinco años y tuve sarampión. Te aclaro que nunca tuve ninguna enfermedad. Entonces, llamaron al doctor y empezaron a arreglar todo en mi casa. Cuando me revisa el médico, le pregunto por qué le dicen doctor a usted, porque cuando viene un electricista no pasa nada en la casa. Me dijo: “Porque la gente tiene una enfermedad o tiene un dolor y yo estudié para curarlos”. Ahí ya quería ser médico, pregunté cómo se hacía para eso. Faltaba mucho tiempo, pero yo ya sabía que quería aprender a curar.

    Giraldo Néstor Motura practica la medicina integral. Fotos: Juliana Faggi

    DE FAMILIA

    Motura ha recorrido el país y distintos partes del mundo trasmitiendo terapias naturales, que comenzó a aprender en su casa. “Mi abuela trajo libros en alemán con terapias naturales, con una cantidad de cosas, que incluso he ido traduciendo y leyendo en distintos micros de Canal Once. Con la naturaleza surge todo, después la química lo desplaza, pero primero hay que probar lo natural.

     

    –La afinidad con las terapias naturales venía de la familia…

    –Claro, en el fondo de mi casa, vivíamos en calle Feliciano y tenía todas las plantas. En esa época yo era un poco marciano, leía el libro, aconsejaba no fumar, no tomar alcohol…

     

    –Pero a la larga se ven los resultados de una vida saludable…

    –Sí, claro y yo lo tengo como herencia. No es que yo inventé, lo adopté de mi familia. Si los padres no fuman y no toman, el niño va a ser mucho más sano y fuerte.

    Mi padre me decía: “Con tu madre te dimos dos fábricas hermosas, pulmón derecho y pulmón izquierdo, que agarran el aire, lo limpian y te permiten estar vivo. Así que nunca fumes porque es malo”. Eso fue suficiente para mí. Lo mismo me explicaba sobre el alcohol y las causas de los accidentes, que en esa época no eran tantos.

    “La medicina tiene que curar, y si no se puede, por lo menos, calmar, consolar y acompañar al paciente”, dijo Motura

    LO NATURAL, PRIMERO

    –¿Cuándo decide abocarse a la homeopatía?

    –Cuando me decido por lo natural, siempre tuve tendencia a eso. Estoy preparado para hacer una cirugía, pero no me interesa, hay otros que probablemente lo hacen mucho mejor. Y lo veía muy limitado, y esto otro me permitía ser más útil a la sociedad. Hace unos 60 años que quiero decir, que vi que la parte natural que era la que yo practicaba, la que hacía mi familia, estaba un poco descuidada, -en mi modo de ver. Leía a Schopenhauer (Arthur), un filósofo alemán, que dijo algo que todavía tiene actualidad. Los que hacen alguna cosa que puede ser muy buena, pero desentona con la sociedad o toca intereses comerciales, tienen que pasar por tres etapas. Primero, que los ridiculicen, y yo lo viví cuando me trataban de curandero por lo que recetaba. Cuando esas cosas se siguen haciendo y progresan, entonces tratan de combatirlo. Algunos me quisieron hacer un juicio y no pudieron porque estaba todo en el marco de la ley de Ejercicio de la profesión en la provincia. Y en tercer lugar, al ver que lo natural es bueno, lo adoptan pero lo transforman o lo prostituyen. Hoy te dicen esto es natural, y de natural no tiene nada, porque lo natural vende porque la gente tomó conciencia.

     

    –Podría decirse que la medicina está al alcance de la mano, y en épocas de crisis la gente se vuelca más a lo natural…

    —Sí, porque en el fondo sabe y confía. Desgraciadamente, a la industria en general no le conviene curar, le conviene calmar, si cura se termina. La buena medicina es una actividad que tiende a eliminarse a sí misma por ser buena, una locura.

     

    –En estos momentos hay un acercamiento, en general, de la sociedad a una alimentación más saludable y un interés por tratar de cuidarse un poco más…

    –Por suerte, pero hay que saber discriminar también porque hay mucho producto que dicen natural y de eso no tiene nada. Hay mucho engaño aún.

     

    LAS ABEJAS

    –Ha hecho tratamiento con las abejas, las llama farmacéuticas aliadas, ¿qué ha descubierto?

    –He hecho estudios, he tenido colmenas. Nunca tuve una gripe fuerte, nada. Pero yo fíjate que toda la vida he tomado y lo pienso seguir haciendo por el resto de mi vida, propóleo. Yo tenía un amigo, compañero en la escuela secundaria, que había hecho colmenas. Un día me muestra que había una rata muerta, entró a comer y la aguijonearon hasta matarla, y la cubrieron con propóleo, sellaron todo, quedó hecho un cartón y pudieron usarlo tranquilamente. Cuando vi eso, dije voy a tomar propóleo por el resto de mi vida y no me voy a enfermar nunca. En eso estoy, -dijo entre risas.

     

    Ponerse en el lugar del otro

    –A su consultorio llega gente que no ha obtenido respuestas satisfactorias con la medicina convencional…

    –Así es, pero no me gusta prometer, nunca lo hago. La desesperación hace que se sobredimensione al médico y la posibilidad de curarse, por la desesperación de la enfermedad. Lo único que prometo es que yo me voy a acercar a la enfermedad, me voy a poner en su lugar y que les voy a indicar lo que yo tomaría si estuviera con su problema. A lo mejor, lo curo. La medicina tendría que curar, a veces no se puede, entonces por lo menos debe calmar, y si tampoco es posible, debe consolar, acompañar. Se debe ser solidario. Si el paciente se siente contento, a veces prolonga la vida.

     

    –¿Está conforme con lo que he logrado?

    –Uno nunca está conforme, quisiera siempre más. Pero indudablemente, la tranquilidad de decir cuando yo nací lloraba y los otros reían; ahora creo que cuando me muera, voy a sonreír y los otros van a llorar.

    Datos

    Giraldo Néstor Motura nació en Paraná un 28 de mayo, y prefiere no revelar de qué año. Es hijo único de Elda Piemonte, ama de casa; y de Giraldo Motura, trabajador del ferrocarril. Cursó la primaria en la Escuela Santa Fe y la secundaria en el Colegio Nacional. Egresó hace 60 años de la Universidad Nacional de Córdoba donde obtuvo su título de Médico Cirujano.

    Se casó con Zulema Lussin, también médica, con quien compartió su vida hasta que su compañera partió de esta faz de la tierra, así prefiere el entrevistado que se diga. Tiene cuatro hijas: Marisa (Dra. en Química Orgánica), Sonia (médica), Ondina (farmacéutica) y Astrid (médica). Es abuelo de ocho nietos.

    -Algunos tips para una vida sana: Entrena todos los días, es cinturón negro de taekwondo. “Todos los días me levanto, tengo el muñeco con el corazón marcado, tengo que darle diez patadas con la derecha y la izquierda en el corazón, con medio kilo de plomo en los tobillos”.

    Ya tiene diagramada la agenda de 2023, continuará atendiendo a sus pacientes en Paraná, en Victoria y en Buenos Aires.

    Motura se define como “un obrero con muchos patrones. Sería lindo ser patrón con mucho poder. Era lo mío al revés. Soy un obrero con muchos patrones. Esclavitud voluntaria”, afirma entre risas.

     

    -Episodios para recordar

    -El 18 de julio de 1994, fecha del atentado a la AMIA, Motura estaba atendiendo en su consultorio de Buenos Aires, frente a la mutual que fue atacada. El paranaense fue arrastrado por la detonación y sufrió heridas de vidrios en su espalda.

     

    -Sus libros llegaron a la reina Sofía, de España. “Atendí un tiempo a unos parientes de la reina en Buenos Aires, que le acercaron mis libros. A ella le interesan las terapias naturales”, dijo Motura.

     

     

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